|
Recapitulemos lo que sabemos de la isla, concretamente lo que no encaja, aquello que es imposible que pase según los fenómenos de nuestro entorno más familiar. Una estatua gigantesca con un pie de cuatro dedos. Un barco a vela de una época indeterminada -seguramente siglos XIX o XVIII, en mitad de la selva. Elementos electromecánicos como el humo negro más propios de la ciencia ficción.
Todo esto parece incoherente. Pero no es lo único. En uno de los últimos capítulos de la tercera temporada, el misterioso personaje que recluta a Juliet en el exterior y hace las veces de segundo de Ben en la isla, el que le acoge cuando éste empieza su lucha desesperada contra Dharma, aparece vestido con ropas más propias de un marino mercante de hace doscientos años, un blusón de paño, y con el pelo largo como lo tendría un oficial de una armada clásica. Walt desaparece de la compañía de los otros durante apenas unas semanas para crecer de forma desaforada, como si hubieran pasado en realidad varios años. Juliet no sale de la isla cuando ve las imágenes de su hermana curada y con niños, pero al tiempo Ben informa que ha recaído del cáncer poco antes de mostrarle las imágenes.
Toda esta información es contradictoria. Pero realmente no lo es tanto si, como parece, la isla puede alterar el flujo espacio-temporal.
Hoy hemos presenciado cómo el cohete llega a la isla con una inusitada lentitud. La voz, sin embargo, y la voz en este caso es una onda electromagnética que viaja a la velocidad de la luz, llega a tiempo. No lo hace el cohete. Lo que en el barco fueron diez segundos en la isla son treinta minutos. Pero ¿ocurre esta oscilación en toda la isla, o sólo en parte?
Ahí está la clave. Distintas zonas de la isla afectadas por diferentes ritmos de paso del tiempo que hacen que lo que en unas partes sean minutos, en otros sean ¿quién sabe? años, siglos; siglos que permitirían a un pirata sobrevivir doscientos años, a Walt crecer medio metro en tres semanas o a Ben conocer el futuro E INFLUIR EN EL PASADO saliendo de la isla para corregirlo. ¿Acaso no podría Ben saber de la muerte de la hermana de Juliet en su universo para, en vista de la negativa de la médico a permanecer en la isla, VOLVER al pasado y advertirla de la regeneración del tumor? La casa que Locke tan desesperadamente busca, ¿podría haber estado en el mismo sitio, pero en otro tiempo?
Del mismo modo, Desmond y sus premoniciones, ¿no son una demostración explícita de la convivencia de distintos hilos temporales en su mente? ¿Pudo, en medio de la detonación de la escotilla, haber estado en el futuro, haber podido visualizar lo que ocurriría después, y repetirlo en sueños?
¿No es, finalmente, el humo negro un elemento de una técnica tan avanzada que sólo puede surgir del más lejano futuro?
A todo esto, los hombres de la isla no son sino piezas que conviven con sus reglas absurdas y, en determinados casos, las utilizan para su interés; pues pueden manipularse, o esquivarse, como Faraday explica informando al piloto de la NECESIDAD de no variar el rumbo con el que llegaron a la isla. Realmente, escapar de la isla es posible, decía Ben; el problema era volver. Porque, del mismo modo que Heráclito anunciaba que no era posible bañarse dos veces en el mismo río, ¿volverían a la misma isla?
En definitiva, creo que la clave está ahí. El tiempo, Ben como manipulador del mismo, como maestro. La necesidad de acceder al control del secreto de la isla por parte del señor Abbadon y sus secuaces, de retener a Ben, escurridizo como lo sería un viajero astral. Un ser que predice sus movimientos, que literalmente ve el futuro. Eso si, que Ben conozca las mecánicas de la isla no tiene que significar que sea omnipotente. Simplemente que haría uso de ellas cuando pudiera. Tal vez no puede. En cualquier caso, sería mucho más fácil ver el futuro "de fuera", no de la propia isla. Podría ser captar una emisión de TV del pasado, o del futuro, como lo es el mensaje de radio del barco o la informacion de los nuevos protagonistas del rescate, o como la informacion de los Losties. Mismamente mi mujer me comentaba viendo el episodio que cuando Jack pregunta por el resultado de las Series Finales de béisbol al piloto éste no le contesta. No dice ni sí ni no... ¿puede ser que AÚN no se hayan jugado ahí afuera?
Lo que sí tengo claro es que la distorsión temporal es clave para explicar muchas cosas completamente incoherentes hasta ahora. Es lo bueno de la serie para sus aficionados. Acertar la verdad absoluta con una teoría es imposible, pero como en la ciencia, esa teoría puede incluir una parte de la verdad y, así, se va construyendo el futuro. Lanzando ideas al tiempo hacermos una suerte de brainstorming que puede servir a otros más dotados, perspicaces o afortunados para construir la explicación definitiva.
Siendo estrictos, creo que el concepto de la serie gira en torno al tiempo. La serie comenzó trazando flashbacks. Luego avanzó aportando flash-forwards. En realidad, toda el concepto de los guiones gira en torno al tiempo, las interacciones de los hechos en el tiempo, y ahora empieza a estar claro que es el tiempo el que explica todo.
El tema es que lo que estamos viendo en los flash-forwards podría no ocurrir nunca, si es cierto que se puede volver atrás en el continuio espacio-temporal en algunas partes de la isla. La libertad que da esto a los guionistas es fascinante. Lo mejor de todo es que el secreto ha tardado tres años en llegar, si es que es realmente así. De hecho, el juego del tiempo permitiría a los guionistas, que son sus auténticos moldeadores, captar pensamientos en los foros e incluirlos en la serie, o desviar ésta para crear más expectación. Lo que nos llevaría a un juego dentro del juego, a ser constructores, como Ben, de su propio futuro. O a intentarlo.
_________________ ¡ No me digas lo que no puedo hacer !
|