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NotaPublicado: Mar Mar 11, 2008 10:40 pm 
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Vincent (El único cuerdo de la isla)
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Ubicación: Somewhere over the rainbow...
Dia 42. The Staff. James.

Había una especie de zumbido sobre la cabeza del prisionero, que le taladraba los oidos mientras marchaba por el triste pasillo. Sonaba como la respiración de los tres hombres que caminaban a espaldas de James, pero no, eran simplemente las luces de aquel sitio. Pobre Brennan... no volverá a ver a su amada Marsella, ni la Cannebiere, ni los cines, ni el puerto, ni el mar, ni a Francoise, la de mejillas sonrojadas.

Los pasos generaban ecos ominosos por el debilmente iluminado pasillo, rebotando de aquí para allá, golpeando los tímpanos de los cuatro que marchaban lúgubremente. Las manos de James se elevaban sobre su cabeza, mientras las piernas se movían expectantes, como si en una fracción de segundo pudieran tomar vida propia, e intentar escapar. Traidoras, simplemente van a volverle la espalda a mi espalda, dejandola descubierta apara que Micheal me abra un hoyo entre los omoplatos. Con la velocidad de una casacada, una gota de sudor resbaló por su rostro, ajena a la tragedía que pasaba por la mente de James.

Y yo preocupandome por Brennan. Visto está que lleva 16 años en esta Isla, creyendo que está enfermo, y aun sigue con vida. Seguramente esos de ahí afuera ni le encontrarán. Pero yo... ¡Ah, yo! A espaldas de James, sonó un suspiro que puso su piel de gallina, por lo fatalista del ruido: De aquí no saldremos vivos. Y todo por la estupida sospecha de que él tenía que ver con lo que sea que pasara en esa Isla.

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NotaPublicado: Mié Mar 12, 2008 12:29 am 
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Steve (O era Scott?)

Registrado: Vie Ago 04, 2006 5:19 am
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Dia 42. The Staff. Irathor.


Cada paso que dábamos hacia esa luz al final del camino era una pregunta que aun no tenía respuesta. Cada destello de los fluorescentes dejaban impresa en mi cabeza como una secuencia de fotos que pronto tendría su final.

Todo se había roto, desde hacía algo más de un mes, todo había perdido importancia. ¿Fuimos afortunados al salir vivos del accidente? ¿De verdad lo fuimos? ¿Que será de mi hermano y de mi sobrinita? Espero que la pequeña Kara no me culpe por no haber llegado a su cumpleaños y que albergue la esperanza de que siga vivo.

¿Se sentirán afortunados los que salvé de morir ahogados el día del accidente? ¿Estarán a salvo? Simplemente espero que hayan llegado ya a casa y no hayan tenido que vivir nada parecido a lo que estamos pasando en este momento. Pero... ¿qué hay de este momento?

Mike va en su mundo, como asustado, había aceptado que tal vez de esta, no salíamos. Johnny, seguía caminando sin abrir la boca. James, por su rostro resbalaban gotas de sudor. Supongo que tambien está empezando a asumir lo que se le viene encima. Con tanto secretismo se había ganado el puesto que ocupaba, quizás el destino nos de tiempo suficiente para saber si está de nuestro lado o en contra.

No voy a permitir que ninguno de mis amigos caiga esta noche...

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NotaPublicado: Mié Mar 12, 2008 9:50 pm 
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Mr. Eko (antes conocido como Mr. Ed)
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Registrado: Lun Nov 21, 2005 6:15 pm
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Ubicación: Q parte de perdido no entiendes?
Día 42. The Staff. Johnny

Pero, ¿qué estoy haciendo?

Johnny caminaba por inercia, mientras su mente embotada era incapaz de reaccionar. El parpadeo de las luces ayudaba a crear ese ambiente irreal, como de sueño; pero, por desgracia, esa situación de sueño tenía poco. Todo era muy real, y lo que hiciera, o lo que estaba haciendo, tendría una consecuencia, quién sabe si mortal. Y, sin embargo, seguía caminando como si nada, avanzando por aquel pasillo convertido en una particular milla verde.

¿Por qué me han hecho caso? ¿Quién soy yo para decidir el futuro de una persona, de todo un grupo?

La vida es un continuo tomar de decisiones; muchas de las cuales se deben tomar en cuestión de segundos y marcan toda una vida. Y su vida precisamente, estaba llena de decisiones erróneas. No debió abondonar su puesto de profesor, ni ceder a las presiones de la Fundación. No debió vender su alma a su hermano, ni caer tan bajo como para hacerle todo el trabajo sucio. Incluso viajar a Sydney y tomar ese maldito avión sin rumbo fijo; todo fue un error. Y por eso su vida se fue hace tiempo al infierno. Pero ahora no era su vida la que estaba en juego, sino la de otras personas. Y todas ellas, dependían de su decisión. ¿Podría aguantar con ese peso?

De repente sintió el deseo de huir, salir corriendo y dejar todo atrás.

"Toda tu vida has sido un cobarde, Johnny, y lo seguirás siendo".

Las palabras de su padre resonaron con claridad y nitidez en su cabeza y acrecentaron su deseo de acabar con todo. Su cuerpo reaccionó frenándose bruscamente y provocando que se chocara con Irathor, que lo miró con gesto serio, obligándole a reanudar su marcha. Y sus pies volvieron a reaccionar, a tragar la distancia que les separaba de la puerta, aquella que marcaría sus destinos... o quizá sus muertes.

La suerte estaba echada. Para bien o para mal, no había posibilidad de escapatoria. Así que agachó la cabeza, aferró contra su pecho la pistola e intentó infundirse ánimos y rescatar de su interior quizá no el valor del que carecía pero sí al menos la rabia por querer terminar con esa situación cuanto antes. Su vida y la de sus compañeros dependía de ello.

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NotaPublicado: Jue Mar 13, 2008 10:17 pm 
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Sawyer (util Y decorativo <3)
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Registrado: Lun Nov 06, 2006 9:17 pm
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Ubicación: Echando una cerveza en el bar de Villa Otros.
Amanecer del día 43. La selva. Bruce.

Al llegar a un claro, se encontraron de frente con la barrera sónica.

Frances.- ¿Cómo vamos a atravesarla antes de que nos alcancen?
Ligeia se acercó a uno de los postes e introdujo el código de desactivación. Pasó al otro lado y Bruce la siguió. Pero Frances no. Se encontraba paralizada, sin poder dar un paso adelante. ¿Hacían bien dejando atrás a Zohar?

Ligeia.- ¡Frances! ¿A qué estás esperando? Ellos llegarán en cualquier momento y tendré que volver a activarla. ¡¿Frances?!

Bruce: Date prisa!! No tenemos mucho tiempo antes de que lleguen. Conocen esta selva como la palma de su mano y más nos vale estar lejos cuando se pongan en marcha…

Hace unos días estaba en mi nuevo hogar en aquel pueblo de tarados y ahora me esperaba dios-sabe-qué en la selva. Espero que el cambio merezca la pena.
Mierda… había olvidado las pilas de repuesto para la linterna… supuse que me sería útil, pero tampoco tenía mucho más: algo de comida, agua, unas cuantas medicinas y vendas y algunos cuchillos con los que no cazaría gran cosa, pero eran mejor que nada. Aquella casa fue como un regalo del cielo, pero no podía seguir con esa gente…

Y menos después de lo que le hizo Juliet a Zohar.

Bruce: Qué zorra… Zohar no se merecía eso.

Estaba muy agradecido a Ligeia y Zohar por ayudarme a salir de aquel lugar y por darme la oportunidad de estar con su gente. Gente normal, para variar…

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"Con lo que te ahorras en cabras bebes durante todo un año"

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NotaPublicado: Jue Mar 13, 2008 11:21 pm 
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Christian Sheppard(y no estaba muerto..)
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Registrado: Jue Ene 19, 2006 5:34 pm
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Ubicación: Barcelona ( ayudando a Michael con el C4...)
Máster.Noche del día 35. Fundido en negro...

http://www.youtube.com/watch?v=x6Kq0qMMpgU

Esa música otra vez... Su mirada, cerrada todavía, se paseó por la sala, posándose sin ver en los cientos de rostros que allí había. Sus dedos acariciaban cada una de las notas. Y la música seguía sonando...

Abrió los ojos. Su madre estaba allí, con una sonrisa en los labios como siempre había tenido. Su padre estaba detrás, con una mano en la espalda de mamá, con los ojos entrecerrados por la emoción. A su lado estaba ella, siempre estaba ella...

Fundido en negro.

Ahora estaba en el hospital, pero no era la primera vez. A su lado su madre lloraba, y encima de la mesilla reposaban un montón de píldoras, esperando a que se las tomara. No, no quería seguir medicándose... pero sino lo hacía volvería a pasar aquello. Aquello, el qué? Giró la cabeza, en la puerta estaba ella, siempre estaba ella...

Fundido en negro.

Dormía, dormía en paz absoluta. Los recuerdos se agolpaban en su cabeza, como si toda su vida pasara por delante. Un momento detrás de otro, sin cesar, sin tregua, sin contemplaciones.

- Despierta - escuchó – por favor, despierta.

Una lágrima cayó en su mano. Abrió los ojos.

Levon estaba allí, llorando, al lado de su cama.

- Levon, por qué lloras? Qué ocurre? Dónde... dónde estoy...?

----------------------------------

Siempre estaba ella, y un día, sin avisar, se marchó.

- No sabes por qué se fue? – preguntó Dexter.
- Ojalá pudiera saberlo... Cualquier cosa sería mejor que esta incertidumbre, cualquier cosa a no saber por qué se fue... – respondió Mark.

Todos los momentos en que fue feliz Mark, se los debía a ella, a su mujer. Y ahora no sabía dónde encontrarla, dónde había ido ni por qué. Sólo sabía que ahora él estaba inmerso en una lucha que ni él mismo comprendía, solo por encontrarla.

- Siempre estaba ella – dijo Dexter – hasta que un buen día murió.

-------------------------

Claire desapareció en ese vuelo, pero no estaba muerta, de eso Rachel estaba segura. Siempre que la necesitaba ella estaba allí, con ella. Y ahora Rachel no podía ayudarla, no podía sacarla de donde fuera que estuviese.

-------------------------

- De verdad no lo recuerdas, cariño?

- No, Levon, no recuerdo nada. Qué, qué ha pasado?
- Mientras corríamos en pos de Nadir, tuvimos un accidente al chocar con otro coche, un viejo Sedan beige. El coche volcó y...
- Cómo están los demás? - interrumpió Tania - Alguien más se ha hecho daño?
- Bueno, tú te llevaste la peor parte Tania, una conmoción cerebral... los médicos dijeron que si no despertabas en las próximas horas... – Levon rompió a llorar de nuevo y abrazó a Tania – No sé qué haría sin ti.

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- No supe qué hacer sin ella, por eso empecé a drogarme. No te imaginas lo tonto que fui, dijo Dexter.
- Todos comentemos locuras Dex, más si es por una mujer.
- Pero ninguna tan grande cómo la de ahora, verdad?

Dexter envolvió con la mirada los barrotes que le separaban de Mark.

----------------------------------

- Hay algo que deberías saber... y quiero que lo sepas por mí.

Tania miró asustada a Levon. Tan grave, era? Gracias a Dios, nadie había resultado grave durante el accidente: un brazo roto para Levon, una muñeca rota para Rachel, contusiones para Dexter, una ceja abierta para Mark. Pero... y si había matado a alguien del otro coche? Y si había matado a...?

- Dexter está en la cárcel.... soltó Levon.
- Qué? En la cárcel...?
- Tania, cuando la policía se presentó allí no nos dio tiempo a reaccionar, no sabíamos qué hacer ni qué decir. Comprobaron la identidad, y se dieron cuenta de que le buscaban en Londres por el asesinato de Volda.
- Pero es ridículo Lev, entonces yo también... – se paró a mitad de frase, justo al reparar en el policía que montaba guardia en su puerta.

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Estuvo vigilando esa puerta hasta que salió. Era peligroso haber ido hasta allí, se ponía en peligro y lo peor, también le ponía en peligro a él. Le siguió por las calles, casi desiertas a esas horas, hasta asegurarse de que no había nadie más. Entonces, en un susurró, le llamó...

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- Diga? Rachel cogió el teléfono, con el presentimiento de que algo malo esperaba al otro lado de la línea.

Pero qué más podía pasar? Tania en el hospital esperando a ser trasladada a prisión, Dex en prisión por un asesinato que no había cometido, Nadir desaparecido... qué más podía pasar?

- Es usted Rachel?
Una voz femenina, susurrante, hablaba al otro lado.
- Quién es?
- De verdad quiere saberlo? Reúnase conmigo en los muelles dentro de 1 hora, podrá conocerme, y saludar a Nadir.
- Nadir? Nadir está con usted? Qué quieren de mi? Qué quieren de él? No sabemos nada no...

La línea se cortó.

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Una voz femenina, susurrante, le llamó. Mark se giró y la vio, al otro lado de la calle, sólo unos pasos por detrás de él.

- Julie??

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NotaPublicado: Vie Mar 14, 2008 12:43 am 
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Jack (nos vas siendo útil...)
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Registrado: Jue Nov 02, 2006 9:52 pm
Mensajes: 2502
Ubicación: Ahora estoy en América, ahora estoy en Australia
Mark.Noche del día 35. Fundido en negro...
Camino por una calle vacía, por el bulevar de los sueños rotos...
La canción que sonaba en mi disc-man casi reflejaba lo que estabamos pasando en esos instantes. Recordaba el accidente. Y después estuve inconsciente hasta que llegó la ambulancia...
La música no me ayudaba a tranquilzarme. Asi que la apagué y me quité los cascos. Al hacerlo pasé mi mano cerca de la ceja. Aún me dolía. Cinco puntos, a cada cual más molesto. Pero eso no era nada comparado con lo de Tania. Esperaba que se encontrase bien.
Yo había tenido que ir a la comisaría, para ver a Dexter. Pobre hombre. No era su primer accidente. Mientras hablábamos me contó toda su historia. Como murió su novia. Como después cayó en las drogas.
Y encima ahora estaba siendo acusado por asesinato. Pero todos sabemos que él y Tania son inocentes. Ojalá pudiese hacer algo.
Quizás le pida un favor al tío Melvin, que es abogado y...
- ¿Mark?
Un susurro casi inaudible justo detrás mio, pero que reconocí en seguida. No podía ser. Era... era...
Me giré.
No podía creerlo. Estaba ahí.
-¿¿Julie??
¡Era ella! Mis ojos empezaron a llorar de la emoción. Por fín, después de tanto esfuerzo, la había encontrado.
Rápidamente, la abracé, mientras ahogadas palabras se agolpaban en mi boca.
- Julie, Julie, Dios mio. Pensaba que tú... el vuelo 815... ¡Pensé que te había perdido para siempre!... Dios mio... ¿Por qué te fuiste sin avisar? No sabes lo mal que lo he pasado buscándote... Yo... yo...
Y ahí seguí abrazado, llorando, deseando que no fuese un espejismo y se volviese a desvanecer.

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¡Al rico wébcomic!:
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Stephen Hawkings: Yo lo llamo el Humo Negro de Hawkings.
¡A bi-bi-bi-bi-bird, the bird is the word!
Definitivemente, yo también odio a Meritxell y a Alazne.


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NotaPublicado: Vie Mar 14, 2008 9:35 pm 
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Sawyer, Sawyer, Locke!
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Registrado: Vie Ago 17, 2007 7:49 am
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Tania. Noche del día 35. Fundido en negro....

Ella, ella, ella….
- Despierta - escuché una voz lejana – por favor, despierta.

Levon estaba allí, llorando, al lado de mi cama.

- Levon, por qué lloras? Qué ocurre? Dónde... dónde estoy...?
- De verdad no lo recuerdas, cariño?
- No, Levon, no recuerdo nada. Qué, qué ha pasado?


Levon me contó la historia del accidente, me contó que la policía había arrestado a Dexter, y que en cuanto yo saliera del hospital también me apresarían. Sentí que las fuerzas y la esperanza de encontrarla me abandonaban por completo.
De repente recordé algo…

- Levon, está mi bolso? O lo ha requisado la policía?
- No Tania, no se lo han llevado.
- Por favor, dame mi cartera.


Levon me dio la cartera. Suspiré aliviada al ver que seguía ahí.

- Levon, te importa dejarme sola, por favor?
- Pero Tania…
- Vete!

- Esta bien, pero llámame si necesitas algo – dijo saliendo y cerrando la puerta tras de sí.

Cogí el papel de la cartera y lo abrí. Lo leí por enésima y quizá, última vez… Lo había escrito sólo unos días antes, en el hotel, antes de partir a los Ángeles por segunda vez. Pero parecía que habían pasado años.


En una habitación de un lugar cualquiera,
te escribo una carta para que tú sepas… lo que ya sabías,
aunque no lo dijeras.
Espero que llegue a tus manos y, que puedas leerla.
Que pagues el rescate que abajo te indico.
Yo tampoco me explico, por qué no acudí antes a ti
cuando todavía podía encontrarte.
Pero nadie puede salvarme, nadie sabe lo que sabes, y tampoco
podrían pagar lo que vale mi rescate.
No hay dinero, ni castillos, ni avales,
ni talonarios, no hay en este mundo,
aunque parezca absurdo,
ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido.
Y no te obligo a nada que no quieras.
Las fuerzas me fallan, mi cabeza no responde,
te sigo buscando, pero no consigo llegar a tí.
Decidí por eso mismo, un mecanismo de defensa,
no aferrarme a nada, ni a nadie.
Presa como está mi alma, con la calma suficiente,
debo ser más fuerte, y enfrentarme cuanto antes a la verdad,
sin dudar un segundo, lo asumo,
sólo tú puedes pagar el rescate.
Te pido, por primera y quizá última vez, que pagues mi rescate:
entrega tu perdón al abajo firmante.

Tania Whitman.


Llamé a Levon y acudió enseguida.

- Levon, necesito un favor.
- Lo que quieras Tania, ya lo sabes.


Le entregué la carta doblada.

- Levon, primero te pediría que no la leyeras ni dejaras que nadie se hiciera con ella. Y que no hagas preguntas. Y segundo, que si me pasara algo, se la entregaras al destinatario cuando encontréis a los supervivientes del Oceanic 81.

- Pero Tania, cómo sabré a quién tengo que dársela?
- Es fácil. Pregunta si alguien conoce a Tania Whitman.

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By Unam (graciassssssssssss :abr:) y Nusk es supermega Adorable :*

Recuerda: tú también fuiste un padawan. http://www.adoptaunpadawan.org


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NotaPublicado: Sab Mar 15, 2008 11:54 am 
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Jack (nos vas siendo útil...)
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Registrado: Mié Dic 28, 2005 2:01 am
Mensajes: 2892
Ubicación: Other Side...
Dexter. Noche del día 35. Fundido en negro....

La oscuridad reinaba en esa celda, los barrotes parecían columnas gigantes que lo encerraban para siempre... Dexter nunca había estado en una situación así. "Maldito coche" se decía mientras miraba sus manos que temblaban. ¿En la cárcel acusado de asesinato? "Espero que todo esto sirva la pena, Michael, resiste".

Siempre había sido al revés, siempre había sido Michael quién fue en ayuda de Dexter, siempre fue él quien le saco de apuros, siempre, siempre, siempre... "Te lo debo, Michael, te lo debo..."

Dexter estaba molido después del accidente, no podía más... se tumbó y al instante cayó dormido.

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NotaPublicado: Sab Mar 15, 2008 6:32 pm 
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Locke (ya conoces el secreto de la isla)
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Registrado: Lun Jun 18, 2007 10:17 am
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Ubicación: In the red room
Rachel. Noche del día 35. Fundido en negro....

Noche.

Las luces de las farolas apenas alumbraban la acera por la que iba caminando y las hojas comenzaban a cubrir el suelo. Ni siquiera me había dado cuenta de que ya era otoño. Preferí volver a mi habitación de hotel caminando. Parecía que la búsqueda llegaba a su fin sin haber obtenido respuesta alguna del paradero de Claire. Miré la venda de mi muñeca. Mis ojos se empañaron y mis piernas comenzaron a temblar. Me senté en un banco de la calle mientras mi mundo se venía abajo. Quizás fuera el momento de olvidar todo y volver a casa.
En un instante de lucidez, recordé la situación de Dexter y Tania. Lo único que quedaba era ayudarles a ellos. “Son inocentes y tiene que haber alguna forma de demostrarlo” pensé. Me sequé las lágrimas y me levanté del asiento con una nueva perspectiva. Fue entonces cuando el teléfono sonó:

- ¿Diga?
- ¿Es usted Rachel?
- ¿Quién es?
- ¿De verdad quiere saberlo? Reúnase conmigo en los muelles dentro de 1 hora, podrá conocerme, y saludar a Nadir.
- ¿Nadir? ¿Nadir está con usted? ¿Qué quieren de mí? ¿Qué quieren de él? No sabemos nada no...


La persona al otro lado de la línea colgó. Podía ser peligroso puesto que parece que los individuos que seguían a Nadir lo han encontrado y seguramente también quieran llevarnos a nosotros.

Llamé a Mark pero no lo cogía. Después llamé a Levon y le conté lo sucedido:

Levon: - ¿Rachel?
Rachel: - Levon, ¿ha despertado ya Tania?
– pregunté.
Levon: - Sí, ahora mismo. No recordaba el accidente pero parece que no ha perdido la memoria.
Rachel:- Escucha, esto es muy importante. Las personas que seguían a Nadir, una mujer, me ha llamado, y me ha dicho que me reúna con ellos en el muelle en una hora.
Levon: - Bien, dime dónde estás. Te recojo y vamos juntos.
Rachel:- No Levon, voy a ir yo sola.
Levon: - Rachel, no…
Rachel:- Escúchame. –
le interrumpí - Si no te llamo en tres horas, si me pasa algo, ayuda a Dexter y a Tania a salir de esta ¿de acuerdo? Tenéis que encontrarlos.

Colgué el teléfono. Puede que me dirigiera hacia una trampa, así que no podía permitir que les pasara algo más. Subí al primer taxi que se detuvo. Desde él, las luces de las farolas de la calle y las hojas del suelo se veían cada vez más pequeñas.

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NotaPublicado: Dom Mar 16, 2008 12:29 pm 
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Shannon (Bye, bye, love...)
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Registrado: Dom Sep 17, 2006 9:26 pm
Mensajes: 1126
Ubicación: CHARLIE SAW THE BLACK SMOKE
Levon. Noche del día 35. Fundido en negro....


Reaccioné con el sonido de las ambulancias que venían hacia mí... Estaba aturdido... Las voces de los médicos, los policías apartándome... Y de repente la vi... allí, sobre la camilla, inconsciente, estaba Tania... Corrí hacia ella e intenté reanimarla sin éxito... Los médicos la empujaban a la ambulancia y yo sostenía su mano con fuerza... y no la solté hasta que llegamos al hospital... los médicos me gritaban que me apartara, necesitaban hacerle mil pruebas... No lo podía creer... ¿como no vimos el coche? ¿Como es posible que no frenáramos a tiempo?

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Tania sonreía mientras, medio desnuda, buscaba su ropa... Levantó la vista y dijo:
- ¿Has visto mi falda en el baño? No recuerdo donde ha ido a parar... Aunque no me extraña - Se fue sonrojando y con las mejillas coloradas agachó su mirada... No creí que se fuera a sorprender por verme desnudo, pero no le dije nada...

Yo sonreí mientras miraba a mi alrededor... el pelo de mi frente aún goteaba tras salir de la ducha. Con mi mano derecha sostenía la toalla mientras que con la izquierda tanteaba las cosas del cuarto, en busca de su falda... De repente la miré... Aquella frágil chica buscaba y rebuscaba bajo la cama... ¿que había hecho? ¿Realmente iba a meter en mi alocada vida a aquella dulce chica? No se merecía a un desdichado como yo... Debía acabar esto tan rápidamente como lo había empezado, pero del modo que Tania no sufriera... Solo un monstruo haría sufrir a aquella chica...
- Tania - Le dije suavemente - Te agradezco que esta noche me hayas acompañado...No se lo que habría hecho si tu no estuvieras hoy a mi lado... Sabes que o es fácil para mi... este di me trae recuerdos y... - Tania se puso en pie y me abrazó... Había encontrado su falda y me la mostraba en su mano derecha...
- No tienes que decirme nada... Ha sido una noche agradable para mi también... - Me besó en la mejilla y se fue a vestir al baño... Al salir, solo me guiñó un ojo y me dijo que se tenía que ir...

-------------------------------------------------------------------------------------

Me pasaron a su cuarto, custodiado por un policía... Los médicos me habían explicado la situación del grupo... Pero no podía abandonarla, tenía que protegerla... Luego me ocuparía del resto...
Al verla tumbada dulcemente sobre la cama, rompí a llorar:
- Despierta, por favor, despierta.
- Levon, por qué lloras? Qué ocurre? Dónde... dónde estoy...?
- De verdad no lo recuerdas, cariño?
- No, Levon, no recuerdo nada. Qué, qué ha pasado?

Le conté todo mientras me miraba con los ojos achicados... Hasta que de repente los abrió para decir:
- Levon, está mi bolso? O lo ha requisado la policía?
- No Tania, no se lo han llevado.
- Por favor, dame mi cartera.

Le di la cartera y rebuscó hasta encontrar un papel… Parecía más relajada
- Levon, te importa dejarme sola, por favor?
- Pero Tania…
- Vete!

- Esta bien, pero llámame si necesitas algo – Me sorprendí mucho con su reacción, pero respeté su deseo…

Al salir del cuarto, sin tener apenas tiempo para reaccionar, sonó mi teléfono móvil… Era Rachel:
- ¿Rachel?
- Levon, ¿ha despertado ya Tania?

- Sí, ahora mismo. No recordaba el accidente pero parece que no ha perdido la memoria.
- Escucha, esto es muy importante. Las personas que seguían a Nadir, una mujer, me ha llamado, y me ha dicho que me reúna con ellos en el muelle en una hora.
- No podía creerme que se pusieran en contacto con nosotros… ya teníamos bastantes problemas en este momento como para que nos liasen la cabeza… Pensé que lo mejor era no dejaría sola a Rachel… No podía dejar que nadie más empeorara su situación…
- Bien, dime dónde estás. Te recojo y vamos juntos.
- No Levon, voy a ir yo sola.
- Rachel, no…
- Escúchame. Si no te llamo en tres horas, si me pasa algo, ayuda a Dexter y a Tania a salir de esta ¿de acuerdo? Tenéis que encontrarlos.
– Esto era una locura… Rachel no sabía hasta que punto era peligrosa esa reunión…. Por supuesto que me iba a encargar de reunirnos a todos de nuevo, pero ella también era parte de él…
- Rachel… - Ya había colgado el teléfono… me llevé las manos a la cabeza para mesar los cabellos… No me podía estar pasando todo aquello…

De repente oí a Tania que me llamaba y corrí hacia ella...
- Levon, necesito un favor.
- Lo que quieras Tania, ya lo sabes.

Me dio el papel que había encontrado en su cartera, como si fuera un tesoro
- Levon, primero te pediría que no la leyeras ni dejaras que nadie se hiciera con ella. Y que no hagas preguntas. Y segundo, que si me pasara algo, se la entregaras al destinatario cuando encontréis a los supervivientes del Oceanic 81.
- Pero Tania, cómo sabré a quién tengo que dársela?
- Es fácil. Pregunta si alguien conoce a Tania Whitman.

Le sonreí y asentí con la cabeza… De todos modos, ella podría entregarla personalmente… De eso me encargaría yo… Guardé e papel en mi cartera y salí del cuarto para que las enfermeras hicieran las curas pertinentes a Tania, no sin antes besarle la frente y decirle que volvería lo antes posible… Algo tenía que hacer por Dexter y Mark… aunque todavía no sabía el que…

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De luto oficial


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NotaPublicado: Dom Mar 30, 2008 5:36 pm 
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Locke (ya conoces el secreto de la isla)
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Registrado: Lun Oct 10, 2005 3:48 pm
Mensajes: 5145
Ubicación: En el ataud
Previously on Lost´n Rol:

Bruce levantó la mirada. Al este, sobre el horizonte verde formado por las copas de los árboles, se alzaba una espesa columna de humo negro.
-¿Qué demonios?
-La señal- musitó Frances- ¿ya han pasado diez días? Hoy debíamos encontrarnos con Rousseau…ella prometió traernos a Darío..
-¿Quién es Rousseau?-preguntóLigeia-Es una larga historia-respondió Frances- pero si nos dirigimos hacia allí es posible que volvamos a encontrarnos con los demás.
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Season 2: FINALE
Michael empuñaba la pistola con frialdad, con seguridad. Sabía que estaba en una lucha por la supervivencia y aquella era su mejor baza, y aún así, no podía evitar sentirse asqueado. James sudaba delante de él, temeroso de lo que pudieran hacerle sus otrora amigos y compañeros. Irathor contemplaba la escena desde atrás, supervisando, mientras Jonhy trataba de buscar en su interior un poco de valor para enfrentarse a lo que fuera que había allí fuera. Brenan estaba asustado y acobardado, como siempre, temblando y rascándose sin parar las pústulas y llagas, ante la asqueada mirada de Mike, que buscaba por todos los medios una explicación a como habían llegado a esa situación.


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El agua fluía nítida por debajo del puente. Los dos se encontraban pensativos. Mike acababa de terminar con una tortuosa relación, dañada por las mentiras y la desconfianza. Dexter, como siempre, se encontraba animándolo.
Un cisne surcaba el río, dejando suaves crestas tras de sí, y Michael, cansado de mirar al vacío, invitó a Dex a cenar. Una noche de cena, copas y charla no le haría ningún mal.
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El coche policial trasladaba a Dexter y Tania hacia los juzgados. El tiempo pasado en los calabozos no les había sentado muy bien, pero al menos los trasladaban juntos y tenían un rato para charlar entre ellos, lejos de miradas indiscretas. Delante suya, protegidos por un cristal antibalas de varios centímetros de espesor, dos policías no les quitaban ojo de encima, pero aún así no podían oír sus susurros.
-Tenemos que salir de esta –dijo Dexter
Tania respondió con un bufido.
-Pues como no esperes que estos dos tipos tan agradables que nos acompañen estrellen el coche y se abran las puertas gracias al impacto…no se cómo va a ser posible.
-Demasiado televisivo para mi gusto-contesto un alicaído Dexter al darse cuenta de la cruda realidad.
Aún no había tenido tiempo para pensar en un nuevo plan
cuando un fuerte golpe le lanzó hacia delante, haciendo que su cara impactará contra el cristal y partiéndole un labio. Aún así, la herida no era nada comparada con el impacto que había tenido lugar. Tania se había golpeado la cabeza y estaba semiinconsciente, mientras que un policía había atravesado el cristal y el otro balbuceaba incoherencias con la cabeza ensangrentada por varios sitios. Dexter intentó despertar a Tania, y cuando esta abrió los ojos le dijo:
-Solo falta que las puertas estén abiertas
No hizo falta tanto. Alguien abrió desde fuera y los arrastró, introduciéndolos en un sedán negro antes de que tuvieran tiempo a recuperarse de la conmoción.
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Bruce, Frances y Ligeia caminaban por la selva. No muy lejos de ellos, el grupo de Irathor hacía lo mismo, en la sentido contrario, pero siguiendo la misma dirección. La columna de humo negro parecía un faro que los guiaba a un esperado reencuentro.
Brenan había sido el primero en ver el humo, y se había asustado. Mucho. Irathor casi lo había golpeado para dejarlo inconsciente cuando, presa del pánico, había intentado huir musitando “el humo negro…el humo negro”. Jonhy no podía hacer otra cosa que relacionar el temor de Brenan con la extraña historia que James había contado, pero aún así siguieron caminando, en busca de la francesa y esperando obtener algo claro de todo aquello.
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La playa estaba vacía. La hoguera estaba prendida en medio de la arena, pero no se veía a nadie. Frances dijo a Bruce y a Ligeia que mejor esperaban a ver qué pasaba. No tuvieron que esperar mucho, de entre el follaje, Rousseau apareció llevando un bebé en brazos, y mirándoles extrañada, ya que a pesar de encontrarse allí con su hija, echaba en falta a los líderes de aquel grupo. Además, algo no encajaba, la cara de Frances expresaba toda la sorpresa que le produjo encontrarse con la francesa sosteniendo a un recién nacido en brazos.
-Aquí tenéis al chico- dijo Rousseau ofreciéndoles al bebé.
-Pero…pero…ese no es Dario…¿a quién has traído?
Rousseau se extrañó ante este comentario, pero poco a poco se iba acercando a ellos. Bruce en un susurro musitó:
-Ella no pertenece al grupo. No creo que tenga ni idea de quién es Dario…mejor vayámonos de aquí.
En aquel momento Rousseau casi había llegado a donde estaba
Frances, y extendió el brazo para tocarla…pero un disparo en la arena la echó para atrás. Girando la vista, vio a Irathor empuñando un arma, y con cara de muy pocos amigos.
-Tocar es más caro, gabacha. Será mejor que te pongas unos metros más atrás y empieces a explicarnos porque coño no nos has traído a Dario. Y por cierto, hola Frances, Ligeia y Compañía…os habíamos echado de menos. Mucho gallo en el gallinero…
Rousseau dio un par de pasos hacia atrás, pero lejos de ser debido a la amenaza de Irathor, lo había hecho debido a la visión que acababa de tener: detrás de Jonhy, aún a medio aparecer de entre la selva, y cubierto
de llagas y pústulas, se encontraba Brenan, el último superviviente de su
expedición, el que se había llevado las llaves y los había dejado solos en la superficie. Parecía que la enfermedad se había cebado con él.
Michael se daba cuenta de todo esto mientras seguía apuntando a James a la cabeza.
-Se conocen…-musitó
-Ya os lo dije- replicó James-.Este pobre diablo no tiene nada que ver con el secuestro de Dario.
La voz de Rousseau se elevó por encima de los murmullos de esta conversación.
-Tú. Deberías estar muerto…estás enfermo…, nos vas a contagiar… todos..deberías…deberías…
Mientras decía esto, iba levantando el rifle, de forma precaria debido al niño que aún sujetaba en brazos. Irathor le dio el alto, apuntándola con su pistola, pero la francesa ni se inmutó. Brenan, viendo la que se le venía encima echó a correr hacia la selva.
El disparo hizo que todos se sobresaltaran. Brenan calló desplomado, oculto entre el follaje.
-Dios, que ganas tenía de hacer eso- dijo Irathor con júbilo, mientras su arma aún humeante apuntaba ahora a la francesa.

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Por fin algo bueno
había salido de todo aquello. O quizás no, quizás fue una casualidad, pero qué importaba eso ahora? Julie estaba allí, y esta vez no iba a permitirse perderla de nuevo.

- Lo que resulta más irónico es haberte buscado todo este
tiempo sin ningún resultado, y que seas tú quién me encuentre ahora
, dijo Mark.
-Todo en nuestra relación ha resultado ser irónico,
no?


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-Qué sí Tony... estoy de camino. Que no es tarde, no ves que sólo son las... – Mark miró su reloj – OK, tienes razón, son las 17.15 voy volando.
Colgó su teléfono y apresuró el paso. Desde luego,
para una vez que se prestaba para ir a recoger a su ahijado y iba a llegar
tarde. Al menos eso le iba a librar de hacer canguros en el futuro!
-Hola, disculpe caballero... vengo a recoger a John Martin
-A qué clase va? Dijo el conserje...
-Pues... – cómo no sabía a qué clase iba? – la verdad es que no soy su padre y no lo recuerdo, si me disculpa puedo llamar y...
-Está en 1º curso, dijo una voz a sus espaldas
Mark se giró, y le pareció que un ángel iluminaba el pasillo. Esa mujer era preciosa, lo más hermoso que había visto nunca.
-Usted debe ser el señor Castillo. La señora Martin me dijo que vendría a recoger usted a John.
-Castillo al habla, ése soy yo. - Castillo
al habla, ése soy yo, menuda frase
.
-Yo soy Julie, la profesora de John.
-

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-Tan pronto quieres llevarme a la cama?
Mark le guiñó un ojo a su esposa. Habían llegado ante las puertas de un motel.
-No seas tonto Mark, me alojo aquí. Vamos a tomar algo y pongámonos al día.
Sin embargo, esa copa no resultó tan provechosa para Mark como había imaginado. Tenía tantas preguntas qué hacerle a Julie, pero ninguna le fue respuesta: por qué había huido, dónde había ido, por qué coger ese avión, por qué no lo cogió al final, por qué, por qué, por qué... Sin saber cómo, fue Mark el que acabo contestando a Julie: cómo había intentado buscarla, cómo la dio por muerta, su búsqueda del Oceanic, la gente a la que había conocido, Nadir, la muerte de Volda, la supuesta isla...
-Isla?
-Sí, parece que los restos del avión son un montaje. Volda habló de una isla en sus visiones, y Levon parecía conocer algo acerca de ella, además ateniéndonos a todas las piezas que hemos encontrado hasta ahora...
-No busques esa isla, Mark. Por favor.
Eso le sorprendió. Que no la buscará?? Que sabía ella acerca de esa isla? Tenía algo que ver con que no hubiese tomado el fatídico vuelo??
-Ahora ya estoy aquí, sonrió Julie. Sin embargo, Mark la conocía lo bastante para saber que esa advertencia encerraba algo más.
Bastantes copas más tarde, pareció aflorar algo más de la sinceridad de Julie. De camino a la habitación, parecía profundamente arrepentida de aquellos meses...
-Lo siento mucho Mark, nunca he querido hacerte daño. Nunca. Te quierodemasiado... Pero hay cosas de mí que no sabes, cosas que no puedo contarte todavía, necesito tiempo, necesito saber que puedo confiar en ti...
-Puedes confiar en mi cariño, ya lo sabes
-Sí pero... es algo más difícil que todo eso. Es todo tan complicado!
-No llores Julie, por favor, te perdono.... te perdono.
Se fundieron en un abrazo, y para Mark todo volvió a ser como entonces. Como cuando su vida no era tan complicada... con su librería, su flamante esposa, sin búsquedas, sin misterios, sin asesinatos... Sólo Julie.
-Oh, cariño, me he dejado el abrigo en el bar. Toma la llave, en seguida vuelvo.
-Habitación 815, desde luego sí que es irónico – dijo Mark recogiendo la llave que le tendía.
-
La miró alejarse unos pasos y se encaminó hacia el final del pasillo...
-Mark – Julie se había girado y le llamaba – Por favor, no me odies.
Odiarla? Cómo iba a odiar a Julie? Qué importaban sus motivos para irse, lo importantes es que había vuelto Ya tendrían tiempo de aclarar las cosas. Abrió la puerta de la habitación y encendió la luz.
-Qué demonios...??
-Mamá?? – el niño le miró sorprendido. En su pecho había una nota que aún en la distancia podía leerse...
“Protéjele.
Te quiere, Julie”

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Dexter y Tania fueron conducidos a un despacho amplio, pero frio. Las paredes se mostraban vacías, y las persianas entornadas no daban la
calidad necesaria como para tranquilizarles los ánimos. El edificio estaba en el barrio viejo, y habían subido por la escalera de un edificio de viviendas. Extraño lugar para tener una oficina. Los habían conducido allí, y los abían dejado solos, sin responder a ninguna de sus preguntas.
Ahora la puerta se habría, dando paso a un hombre alto, bien vestido, y con una fable sonrisa en la cara. Una sonrisa de esas que te
reconforta, pero que a la vez te dice que allí manda él, y que o estás de su parte, o estás contra él. Una sonrisa, que además te sugiere gráficamente de que parte es mejor estar.
-Bienvenidos. Lamento que les hayan traído aquí de manera tan brusca, pero era necesario. Permítanme presentarme, me llamó Carter, Jack Carter.
-Ehh…encantado, yo me llamo Dexter, y esta es Tania…
-No, amigo, en eso os equivocais- le cortó Carter, sacándose de un maletín un fajo de papeles-. Dexter y Tania acaban de fallecer en un accidente de coche mientras eran trasladados desde la comisaría. Ustedes
son…bueno, dejemos que lo descubran ustedes solos.

Les ofreció el fajo de papeles, entre los que se encontraban nuevos pasaportes con nuevos nombres, y un montón más de aburridos rellenos
burocráticos que habían sido puestos a su nuevo nombre. Cuando levantaron la cabeza, se dieron cuenta de que Carter se había ido. Asomándose a la puerta, descubrieron que no era el único que faltaba: la vivienda estaba vacía, y la puerta abierta de par en par.


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Los carnés falsos funcionaron de maravilla. A la entrada de la discoteca se los habían mirado de arriba abajo, pero ya estaban acostumbrados, no era la primera vez que los usaban y en los últimos dos años no se separaban de ellos. Estaban deseando poder utilizar los suyos propios y
dejar atrás el nerviosismo que sierre acompañaba a esos instantes, pero la verdad es que hasta ahora no habían tenido ningún problema con ellos.
La discoteca estaba atestada. La música disco se elevaba por encima de cualquier otro sonido presente en el local, y unas salerosas bailarinas animaban a los asistentes desde sus cogoteras. Mike sonrió a Dexter, y ambos se encaminaron al centro de la pista, en donde rápidamente comenzaron a hacer nuevas amigas.
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Mike aún apuntaba a James, pero cada vez conocía menos los motivos. Ahora no sabía si apuntar a la francesa, o a Irathor, que parecía haberse vuelto loco. Horrorizado, al igual que Jonhy, observó como el hombretón
se acercaba a Rousseau y le ponía la pistola a unos centímetros de la cara.
-Bien, estoy cansadode juegos, como puedes haber visto. Así que o me dices ahora mismo quien sois, que cojones queréis de nosotros y donde coño está Dario, o juró que te vuelo la tapa de los sesos. Voy a acabar uno a uno con toda tu maldita tribu de novela barata de supervivientes.
Una voz lo interrumpió desde atrás.
-Ella no es de la tribu.
Irathor se giró:
-Y tu…¿Quién cojones eres?
-Me llamó Bruce, soy pasajero del 815, y fui al poco de estrellarnos contra la isla, igual que ellas dos…y que él.-su cabeza apuntó tímidamente a Michael
Irathor le miró con gesto interrogante. Molina se encogió de hombros.
-Puede ser…pero no estoy seguro, estuve muy pocas horas con ellos. Apenas me acuerdo de la chica que sabía primeros auxilios, y del negro mazas que se esforzaba en echar una mano a todo el mundo.
Irathor volvió a mirar a la francesa.
-Bien, pues cuéntanos entonces que sabes del tipo que yace muerto entre los matorrales, y de esa misteriosa enfermedad.
-Brenan nos traicionó. Encontramos un refugio, pero dijo que estaba maldito y se fugó con la llave. La gente enfermó, Montagne perdió un brazo. Al final murieron todos. La enfermedad es incurable. A Brenan le has hecho un favor.
-Pues juro que no era esa mi intención.


En la selva, un sonido se escuchó, un golpe sordo como de
algo cayendo.


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Qué estaba haciendo? Porque iba sola a un lugar cómo aquél, que no conocía, de noche, para reunirse con alguien que, por lo que ella sabía, era como mínimo alguien capaz de secuestrar y, quién sabe, quizás también de cosas peores.
Pero Rachel siempre confiaba en que las cosas pasaban porque tenían que pasar…
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-Así que vas a coger ese avión?
-Sí Rachel, creo que es la mejor opción que tengo… No puedo quedarme con el niño, ya lo sabes, es todo demasiado complicado.
-Pero Claire… Malkin dijo que sólo tú debías criar al niño?
-Sí claro, Malkin dijo eso después de cambiar varias veces de opinión. Además Rachel, tú me llevaste a verle y, qué esperabas con eso?
-No lo sé… pero desde luego no que te fueras así. No me digas por qué, pero tengo un mal presentimiento con este viaje. Y entregar a tu hijo…
-Mira Rach, ya sé que para ti debe ser difícil de entender – Claire cogió su mano y la apretó con fuerza – mira,
no es que yo no quiera a mi hijo, simplemente es que no puedo criarlo. No tengo dinero, ni edad, mi madre está más muerta que viva…. no tengo medios para criarlo, esta es la mejor opción. Y sabes una cosa, que tú seas adoptada me ayuda a tomar esta decisión…

-Que yo qué…?
-Sí, sé que crees que tus padres biológicos te abandonaron sin más, pero ahora que yo estoy en el otro lado, sé que debió ser muy duro para ellos tomar esa decisión. No puedes saber qué les empujó a eso, pero seguro que fue una decisión muy meditada. Y mírate… has crecido con unos padres que te adoran, y a los que tú adoras también; eres una chica perfectamente normal y muy querida.
-Tienes razón Claire. Al menos conservo la esperanza de que mi padre no sea un imbécil como resultó ser el tuyo…
Las dos chicas reían, y se abrazaron.


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-Puede dejarme aquí, muchas gracias.
El taxista se giró y miró a Rachel: - está segura señorita, los muelles no son un buen lugar para una chica sola a estas horas…
-Estaré bien, no se preocupe.
Y ahora qué? Pensó al bajar del taxi. Se supone que tengo que esperar aquí, debo buscar alguna pista, volverán a llamarme...
-Rachel! – una voz gritó su nombre a lo lejos. Por detrás de la niebla pudo vislumbrar una silueta que le era familiar.
-Nadir? Gracias a Dios, estás bien??
-Sí Rachel, sí. Muchas gracias por venir, la verdad… dudaba que vinieras.
-Pero qué ha pasado? Me llamaste tú, te han hecho algo…?
-Yo fui quien le llamó – una mujer se acercó por detrás de Nadir.
A pesar de que a la extraña se le entrevía un revólver en el
bolsillo de su ceñida americana, no tenía una imagen para nada amenazadora. En las escenas de esa noche que Rachel había engendrado en su imaginación, aparecían matones y hombres enormes, con cara de asesinos… desde luego, no alguien poco mayor que ella, y sola.
-Rachel, siento mucho si la he asustado hace un rato. Como Nadir seguro le contará más adelante le secuestré… sólo quería información sobre su amigo Zohar, pero no le hemos hecho daño, eso también se lo podrá corroborar él
Rachel miró a Nadir, que asintió con la cabeza – Pero tenerle a él, y hacerle pensar a usted que corría peligro, era el
único modo de hablar con usted.

-
Conmigo? Pero por qué, qué quiere de mí?
-No quiero nada en especial… si acaso, colaborar en su búsqueda. Quizás nuestros intereses finales sean distintos, pero nuestro objetivo pasa por encontrar al vuelo 815, y a sus pasajeros. Las dos sabemos que no están muertos, pero además, yo tengo alguna información que podría serle de ayuda.
-De verdad? Y porque se supone que debo confiar en usted? Ni siquiera sé quién es…
-Claro, disculpe – la mujer le tendió la mano – me llamo Madeline LeBrook, y soy tu hermana Rachel.

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Randy saltó a tierra. 4 metros de caída desde la copa del árbol. Posiblemente le hubieran oído, pero no importaba. Había visto toda la escena, y ya sabía demasiado. Ahora tenía que mandar un informe. Rousseau había sido ya detectada varias veces, y si no fuera porque su estado mental no era el más aconsejable, podría haber supuesto un problema. Tenían que tomar cartas en el asunto.

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En la playa, Irathor había agarrado a la francesa ante el primer signo de alarma. Jonhy pidió un poco de calma, y Ligeia y Frances no sabían a qué atenerse.
Irathor cada vez se encontraba más inseguro, y con esa inseguridad crecía su nerviosismo, y su dedo temblaba un poco más cada vez. Sabía que había algo en todas aquellas confesiones que se le escapaba. Algún
hilo suelto. Una vez más, lo intentó con la francesa.
-¿Qué sabes de los Otros? Si quieres seguir viviendo, más te vale empezar a contestar a mis preguntas.
Un grito rompió la escena. En la linde de la selva, Frances y Ligeia habían desaparecido, arrastradas hacia la espesura. Bruce se encotraba atónito, y de repente, a su lado, surgió una figura grande e imponente.
Un tipo grande y fuerte, vestido en harapos y con barba acababa de hacer acto de presencia, y todos los presentes enfocaron sus armas en él.
-Hola Bruce.–saludó el desconocido
-¿Tom?
El hombretón se rió un poco, y dijo:
-Tenemos una misión secreta hoy, chico. Una pena que te hayas ido, te echaré de menos.
Irathor cortó la afable conversación.
-¿Dónde están las chicas?
-A salvo. Muy cerca. No les vamos a hacer daño, a no ser que tu le hagas daño a nuestra amiga.
Rousseau escupió el suelo con desprecio.
-Mira, Cole, vamos a hacer una cosa. Tú y tus amigos os alejáis de aquí, dejáis a Rousseau tranquila, y Frances y Ligeia se reunirán ahora mismo con vosotros. ¿trato?
Irathor gruñó, pero de repente, notó una punzada en el cuello. El sonido del disparo tardó una décima de segundo más en llegar. Parecía que estaban rodeados.

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Cuando se embarcó en esa aventura no prentendía llegar tan lejos…Ayudar a Tanya, y a los demás, mientras que eso no chocará con sus propios intereses. Pero no imaginó que su anterior relación con Tania fuera todavía tan importante para él, ni que establecería con los demás esos lazos afectivos. Pero había matado a Volda, y eso lo cambiaba todo.
Levon bajó del coche y se encendió un cigarrillo. La espera era interminable… y eso no estaba nada bien; cuánto más pensara en lo que había hecho, en lo que tenía que hacer, más dudas le inundaban. Estaba bien esa reunión, valía la pena?
-Buenas noches Levon.
Levon tiró el cigarrillo al suelo, lo apagó y, lentamente, se giró hacia su interlocutor.
-Buenas noches Richard. Qué tal todo?
-No puedo quejarme…
Esos formalismos estaban de más, los dos lo sabían, pero habían sido educados como caballeros. Dos educaciones distintas, dos mundos
distintos, pero unas enseñanzas comunes…

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-Los buenos eh, papa? Qué demonios es esto, una película de gángsters?
Levon cerró la puerta de la casa y salió al jardín. Ando y ando, sin rumbo alguno, hasta llegar a la valla. Sin saber todavía adonde ir, tecleó el código de seguridad y siguió andando hasta lo alto de la colina,
donde el mar rompía bajo sus pies.
-Condenada isla, tienes unos amaneceres preciosos…
-[font]


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-Acabemos con esto Alpert.
-Creí que querrías ponerte un poco al día… Ya sabes: qué tal la familia, los amigos...
-Qué tal la experimentación, tal vez??
-No hace falta ser sarcástico Lev. Sabes que todo lo que hacemos…
-… lo hacemos por el bien común. Claro, muy loable de vuestra parte.
-De nuestra parte. Eres uno de los nuestros, de lo contrario no estarías aquí.
En eso tenía razón… seguía haciendo lo que ellos querían,
seguía trabajando para ellos. Le habían devuelto su vida, al menos parte de ella, sí, pero a qué precio. Toda su integridad estaba perdida.
-Bien, este es el disco de Widmore. Espero que lo que contenga valga el precio que Volda tuvo que pagar.
-Sí, lo siento por él. Pero no estaba en la lista… era alguien prescindible.
-Entonces por qué no lo matasteis vosotros? Por qué tuve que hacerlo yo?
Sabía que Richard no iba a responder a eso, pero necesitaba decirlo, necesitaba gritarlo. Había matado a un hombre inocente, y todo por qué.
-Qué se supone que hay en ese disco?
-Widmore está organizando una expedición a la isla. No sabemos cómo, pero sabe por dónde empezar a buscar, así que si la localiza… debemos estar preparados. Debemos saber lo que él sabe. – Richard hizo una pausa tras la cual le tendió la mano a Levon – Bien, debo irme ya. Como siempre ha sido un placer verte.
Levon le estrechó débilmente la mano y se dirigió hacia su coche. Richard seguí allí de pie, hasta que el se dispuso a abrir la puerta, momento en el que recordó algo:
-Richard, saluda a mi padre.
Ahora sí Richard dio media vuelta y desapareció por donde
abía venido. Sentado en el coche, Levon cerró las ventanillas y se palpó e
bolsillo. Sí, allí estaba. En un acto automático, sin pensar, hizo aquello que
tan largamente había meditado esos últimos días… Lo había dejado todo
dispuesto: el dinero para sus sobrinos, la casa, Tanya… así que sin pensarlo dos veces sacó el revólver, apuntó a su cabeza y murmurando un “ lo siento” apretó el gatillo.

----------------------------------------------------------

Frances y Ligeia salieron de la espesura, encontrándose con ellos dos kilómetros alejados de la playa. Parecía que habían cumplido la promesa. Volvían a estar todos juntos. O casi todos. Aquella isla no hacía más que ponerlos en aprietos y sacar lo peor de ellos mismos, pero aún así habían
llegado hasta allí.
Michael apartó por fin la pistola de James. Suponía que no estaba conspirando contra ellos. “Aún así”, pensó “Jamás sería capaz de matar a nadie


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La puerta se abrió en la oscuridad. La música inundó el callejón hasta que finalmente la puerta se cerró de nuevo. Ahora solo se oían las risas de la pareja. Ella parecía especialmente fogosa, como si el alcohol la hubiera excitado a niveles más a los de lo socialmente establecido. Se apoyaron contra la puerta. Era una salida de emergencia, así que nadie la iba a usar y nadie les molestaría.
Ella masculló una maldición, y excusándose volvió a entrar, dirigiéndose al lavabo. Él se quedó solo.
Una sombra se movió a su espalda. Se asustó. Luego vi a un hombre elegante aparecer entre las sombras, y el miedo dejó paso al terror. El rostro que acababa de ver era el último que querría haber visto nunca. Tampoco querría haber visto nunca la pequeña pistola que apuntaba directamente a su pecho, y sin embargo, fue lo último que vio en su vida. Sin hacer ruido, sin que la pistola tronara en el aire, sin nadie cerca que le viera caer, solo se desplomó, incrédulo, mientras la vida se escapaba por la herida de bala que se alojaba en el pecho.
El no tan desconocido se acerco. Para cuando estuvo a su altura, allí solo había un cadáver. Rebuscó en los bolsillos y encontró la cartera con el carné falso. En seguida lo reconoció como tal, y sacándose un móvil del bolsillo, marcó un número.
-He liquidado a uno
-……
-Si, muerte confirmada. Usan carnés falsos. ¿Que hago con el otro?
-……
-De acuerdo
La puerta se volvió a abrir justo en el momento en que colgaba el teléfono. Se dio la vuelta, desapareciendo en la oscuridad, pero el
recién llegado le había visto, y al igual que el amigo al que salía a buscar
también le había reconocido. Boquiabierto aún, y sin darle tiempo a perseguir al fugitivo, reparó en el cuerpo tendido contra la pared, apenas dos metros a la izquierda de donde había salido.
Ver a su amigo yacer muerto le dejó de una piedra, pero aún así, tuvo la uficiente sangre fría como para huir del lugar del crimen sin esperar a la legada de la policía, no sin antes musitarle una última promesa a su ompañero del alma: iba a vengarle, iba a matar a Sayid Jarrah.


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NotaPublicado: Jue Abr 17, 2008 3:20 pm 
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Locke (ya conoces el secreto de la isla)
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LOST & ROL. Season 3.
Senderos de Traición



La explosión hizo que los árboles retumbaran a su alrededor. Increíblemente, la detonación había surtido el efecto esperado y una plancha de hierro voló por los aires. El fogonazo de la dinamita le había deslumbrado, pero aún así, pudo ver como una plancha metálica se elevaba del suelo para caer a los pocos metros. La escotilla estaba abierta.
Bajó corriendo del árbol, ocultándose en la espesura y procurando que las cuatro figuras no se percataran de su presencia. Cerca de donde estaba, el río formaba un pequeño remanso antes de volver a caer a lo largo de las rocas en forma turbulenta y fugaz. Metiéndose hasta los tobillos en el agua, atravesó una pequeña catarata que se formaba en el talud de la montaña, abriéndose paso a través de una grieta en la roca. A los pocos metros, el pasillo natural se ensanchaba, dando paso a un corredor rectangular de construcción moderna.
Al final del corredor, una puerta le bloqueaba el paso. Sacó una llave y la abrió sin dificultad, entrando en lo que aparentaba ser una sala en ruinas. Un enorme generador colgaba del techo, inclinado cuarenta grados desde su posición vertical inicial. Las paredes de piedra parecían derruidas aquí y allá, y el techo formado por paneles triangulares no presentaba mejor aspecto. Un viejo ordenador reposaba en un escritorio.
Randy sacó la grabadora del bolsillo, dispuesto a grabar un último mensaje. De un cajón del escritorio sacó un cable ancho que conecto a la base de la computadora y a la grabadora, y tecleando un código en la pantalla verde, comenzó a hablar.
-Han entrado. Las Dos Des han sido localizadas y contactadas. Danielle se ha interrelacionado varias veces, la última casi con consecuencias fatales, hace apenas unas horas. Los hostiles esta vez han jugado a nuestro favor, no sé porque extraño motivo. Desmond contactará en seguida, el núcleo de los supervivientes ha conseguido abrirse paso hasta Cisne, y su reacción es imprevisible. Mi misión termina aquí. Ahora me ocuparé de la motora. Namasté.
Apagó la grabadora y completó la transmisión. “Hijo, voy a por ti. Vuelvo a casa”

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DÍA 45

Pasaron la noche en la cueva, y aún así, apenas pudieron dormir. James sentía la muerte de Brennan; Frances aún lamentaba la de Zohar; Michael no soportaba haber desconfiado de James; Irathor se sentía frustrado con lo acontecido; Bruce estudiaba en silencio a sus nuevos compañeros; Ligeia se asombraba de los cambios que se habían producido en el seno del grupo; y Johny hacía guardia a la entrada. Sabía que ante aquella gente de poco le valdría hacer guardia, pues eran poco menos que fantasmas en aquella selva: no hacían ruido, no se mostraban, no lo sentías. Quizás por eso le extrañó sobremanera escuchar el movimiento de alguien entre el follaje. Levantó su arma, ocultándose tras una roca, y sin avisar a los de dentro para no alertar también al intruso.
Cuando este apareció, levanto su mano y le dio el alto.
-Tranquilo Johny, soy yo.
Muy al contrario de tranquilizarse, Jonhy siguió empuñando la pistola mientras llamaba a los de dentro. Cuando salieron, todos se sorprendieron al encontrarse a Randy frente a ellos. Irathor casi se abalanza contra él, pero Randy sacó una pistola y le apuntó ante la incrédula mirada de todos.
-Si das un paso más, mueres.
-Si disparas esa arma, tú también eres hombre muerto
-dijo Johny.
-Pero, si me disparas…¿Cómo piensas salir de esta isla?
Los ojos de todos empezaron a mostrar un brillo de interés.
-¿Qué es lo que quieres?-gruñó Irathor.
-Eso está mucho mejor.- Randy bajó poco a poco el arma- Me voy de la isla. Y me llevo a dos personas conmigo. Es lo máximo que puedo hacer por vosotros. Una vez fuera, volveremos a por el resto. No intentéis nada conmigo, pues de lo contrario nunca conseguiréis salir. Acabó de atracar una pequeña motora a unos cientos de metros de aquí, pero sin mi ayuda, jamás encontrareis el camino a casa. Nos vamos yo y dos más. Sin “peros”, sin condiciones – Randy lanzó el arma a los pies de Irathor-. Soy vuestra mejor oportunidad. La única. Nos vamos a casa.

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NotaPublicado: Sab Abr 19, 2008 4:25 pm 
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Día 45. Exterior de la cueva. Micheal Molina


Parecía que habían pasado mil años desde que había amanecido, pero las últimas horas habían sido muy duras. Ahora estábamos en una encrucijada, esperando el siguiente movimiento en silencio, asimilando todo lo vivido hasta ahora. Cansados como perros.


De repente, tras hacer algo de ruido, apareció Randy. Johnny le apuntó con el arma, pero Randy ni se inmutó. Una aparición espectacular, y más cuando Irathor fue a por él y, con un rápido gesto, Randy desenfundó su arma y le hizo parar en seco.

-Randy: Si das un paso más, mueres -dijo con voz ronca.
-Johnny: Si disparas esa arma, tú también eres hombre muerto.
-Randy: Pero, si me disparas.... ¿cómo piensas salir de esta isla?



Envido.

- Irathor: ¿Qué es lo que quieres?-gruñó.
- Randy: Eso está mucho mejor.- dijo bajando poco a poco el arma- Me voy de la isla. Y me llevo a dos personas conmigo. Es lo máximo que puedo hacer por vosotros. Una vez fuera, volveremos a por el resto. No intentéis nada conmigo, pues de lo contrario nunca conseguiréis salir. Acabó de atracar una pequeña motora a unos cientos de metros de aquí, pero sin mi ayuda, jamás encontrareis el camino a casa. Nos vamos yo y dos más. Sin “peros”, sin condiciones – Randy lanzó el arma a los pies de Irathor- Soy vuestra mejor oportunidad. La única. Nos vamos a casa.


Órdago a grande.


Nos miramos. Demasiada desconfianza había en ésa propuesta. Demasiado fácil. Tras un breve silencio que nadie iba a romper, y mientras Irathor cogía la pistola de Randy, tomé la palabra.

- Micheal: Randy, Randy, Randy... Aún queda un par de meses para Navidad... ¿Tan bien nos hemos portado como para que ahora nos vengas con este regalito?

Randy no se esperaba tanta desconfianza, como si para él salir de la isla fuera el ofrecimiento más normal del mundo. Proseguí.

- Micheal: Bien, no me malinterpretes. Me muero de ganas de salir de este puto agujero, pero, ¿porqué nos dices esto ahora? ¿A dónde vas? Y... ¿cómo quieres que decidamos la pareja qué se va? Porque aquí todos mataríamos por ello...

Y todos nos miramos. Randy, bien mirado, era un poquito cabrón.

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Sawyer, resiste!!!
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... Antes eras veinte primaveras, antes de los veinte tampoco eras inocente...


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NotaPublicado: Dom Abr 20, 2008 6:23 am 
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Steve (O era Scott?)

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Día 45. Exterior de la cueva. Irathor.

Trataba de convencerme de que no era un parcial muy malo, durante estos días solo pensábamos en recuperar a Darío, en cambio, por lo que quiera que dios quisiera, nos encotramos a James, Frances y Ligeia.

Era duro pensar que toda esta situación nos la habíamos buscado nosotros solitos. Tanta tontería, desconfianza, palabras vacías y frases a medio acabar habían sido durante 45 largos y penosos días nuestro verdadero enemigo. Esa otra gente no tenía que planear nada serio para hacernos daño, porque cada día que ha pasado se lo hemos puesto en bandeja, mientras nos encargamos de autodestruirnos no hemos sido capaces de ver lo que se nos avecinaba. Pero, bueno todo esto está empezando a cambiar gracias a dios, al parecer es cierto eso que dicen de que el roce hace el cariño.

Mire uno a uno a cada persona de la cueva. Frances y Ligeia estaban cansadas, el agotamiento estaba en su cara, aun así, se las veia... ¿alegres? No se la verdad, más bien, desangustiadas. No pude evitar reprimir una leve sonrisa. A su lado, bastante desconcertado, ese tal Bruce, al parecer no nos libramos de hacer nuevos amigos forzosos, aunque este nos va a contar todo lo que necesitamos saber... Mike estaba tirado en el suelo apoyado contra la pared, el cabrón aun no ha bebido nada del agua que le preparé con esas pastillas para dormir y la verdad que se le veia que lo necesitaba. ¡Qué diablos! todos lo necesitamos. Jonnhy estaba montando guardia... Joder, me alegro de tenerlo de nuestro lado. ¿Quién nos iba a decir que al final se parecería tanto a Indy? Sinceramente, yo no. A veces es bueno estar equivocado.

Aun así y con todo nos siguen faltando Darío y Zohar, de repente ha aparecido un bebe más en discordía, una francesa completamente loca y por fin me he librado del pustuloso hijo de puta ese, hasta la desequilibrada gabacha se lo quería ventilar... Cuando se es odioso...

De repente, Jonnhy me sacó de mi ensimismamiento y al ir a ver que es lo que ocurría todo se volvió más negro, más oscuro. Alguien ha venido a recordarme un fantasma del pasado, lo suficientemente digerido para evitar pensar en ella. Hasta ese momento. No lo puedo permitir. Me lanzo a por el, un paso, en mi mente solo se dibuja un objetivo, segundo paso, me abalanzo contra el y le estrangulo en el suelo. Tercer paso, desenfunda un arma, parece que mi visceralidad me ha echo cometer un error, instintivamente paro en seco.

-Randy: Si das un paso más, mueres -dijo con voz ronca.
-Johnny: Si disparas esa arma, tú también eres hombre muerto.
-Randy: Pero, si me disparas.... ¿cómo piensas salir de esta isla?


FFFFFFFFFFFFFFFFFFFIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUNNNNNNNNNN

-Adrien Winters: ¡Qué Mathews! ¿se te han acabado las frases?, ¿has perdido tu chulería?

Me había pillado por completo, me la han vuelto a jugar, es muy dificil ganar cuando no conoces las reglas del juego. Y aquí estaba, en el despacho del mayor traidor que haya conocido jamas mientras me apunta directamente a la cabeza.

-Cole Mathews: La verdad es que no, simplemente me estoy preguntado como he llegado a este punto cuando todo, supuestamente, era tan sumamente secreto.

-Adrien: Es muy facil Irathor. Mi hermano me vendió la información.

-Cole: Tu hermano quiere matarte por traidor.

-Adrien: Mi hermano solo quiere dinero, como hizo en Kazajistán y como ha hecho ahora. Esta momento me ha costado 20 millones de dólares.

-Cole: Demasiado dinero, incluso para ti.

-Adrien: Yo tambien vendo información, como hice en Kazajistan.

-Cole: Mira que bien, dos hermanos que son unos vendidos, tu le vendiste y el te ha vendido, y ahora os vendeis entre vosotros para vosotros.

-Adrien: Si, he decidido que un fantasma vale más observando e informando que muerto. Por eso cancelé tu misión en Melbourne.


Un sonido chirriante le hizo concentrarse en el exterior del edificio. Me golpeó con la culata de su pistola y se dirigió a mirar por las cristaleras mientras me apuntaba.

-Adrien: ¿Qué tienes preparado?

-Cole: No sería una sorpresa si te lo digo.


De repente un par de limpiacristales subieron en su andamio. Con los nervios Adrien disparó a los dos, matándolos en el acto. Al escuchar el primer disparo me giré y salí corriendo contra el. En unas décimas de segundo le hice un placaje digno de la superbowl atravesando el cristal agujereado y precipitándonos al vacío. Me golpeé las costillas contra el andamio, pero al menos tuve mejor suerte que ese cerdo. Lo único que se es que lo último que llegó a pronunciar en su vida fue un largo y suplicante Maaaaaaaaathewssssssssssssssss hasta que se estrelló contra el suelo. A la mierda el salir sigilosamente. Hora de limpiar mi nombre y viajar a Sidney mientras todo esto esté lo suficientemente caliente como para pillar al cerdo de Isaac y ajusticiarle.

Paré el andamio y volví a entrar en el despacho de Adrien, cogí su portatil, arranqué su disco duro y me llevé los documentos que demostraban quién se llevaba el dinero. Ahora solo toca llegar arriba del todo y llevarme el Helicóptero de la azotea. Una vez en el aire tocaría planear el siguiente movimiento, mientras tanto, andamio y hacia arriba.

NNNNNNNNNNNUUUUUUUUUUUUUUUUUIIIIIIIIIIIIFFFFFFFFFFFFFF


Salir de la isla. Tiene gracia.

- Irathor: ¿Qué es lo que quieres?
- Randy: Eso está mucho mejor.
- dijo bajando poco a poco el arma- Me voy de la isla. Y me llevo a dos personas conmigo. Es lo máximo que puedo hacer por vosotros. Una vez fuera, volveremos a por el resto. No intentéis nada conmigo, pues de lo contrario nunca conseguiréis salir. Acabó de atracar una pequeña motora a unos cientos de metros de aquí, pero sin mi ayuda, jamás encontrareis el camino a casa. Nos vamos yo y dos más. Sin “peros”, sin condiciones – Randy me lanzó el arma a los pies - Soy vuestra mejor oportunidad. La única. Nos vamos a casa.

Tras unos segundos en los que intercambiamos miradas, mike le respondió.

- Micheal: Randy, Randy, Randy... Aún queda un par de meses para Navidad... ¿Tan bien nos hemos portado como para que ahora nos vengas con este regalito?

Randy no parecía sorprendido por la contestación, más indignado que otra cosa.

- Micheal: Bien, no me malinterpretes. Me muero de ganas de salir de este puto agujero, pero, ¿porqué nos dices esto ahora? ¿A dónde vas? Y... ¿cómo quieres que decidamos la pareja qué se va? Porque aquí todos mataríamos por ello...

Le quité el cargador a la pistola y saqué la bala de la recámara, que cogí al vuelo. Desmonté el pasador y la tiré al suelo, despues volví a colocar la bala en el cargador y me lo guardé en el bolsillo mientras pensaba.

FFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFIIIIIIIIIIIUUUUUUUUUUUUUUUNNNNNNNNN

-Cole: Esto es todo Nathan. Con esto limpiaras mi nombre e inculparas a este par de hijos de puta.

-Nathan Mathews: Si, eh... y ahora te vuelves a ir.

-Cole: Tengo que parar a Isaac, tienes que entenderlo.

-Nathan: Es muy dificil comprender cosas cuando te despierta a estas horas un helicóptero... "aparcado" en mi jardín y sale un hermano contandome todo esto.

-Cole: Hazlo por mi ¿vale?


Nathan asintió. Le pregunté por los cuadros de nuestra madre, me indicó dónd eestaban y al localizar uno en particular, lo rasgué y saqué de el un pasaporte que me guardé en mi bolsillo.

-Nathan: No voy a preguntar nada.

Le sonreí a la vez que vi bajar a la pequeña Kara de su cuarto, al verme corrió y me abrazó.

-Kara Mathews: ¿Te vas otra vez tio Cole?

-Cole: Si pequeña, pero volveré pronto.

-Kara: ¿Llegarás para mi cumple?

-Cole: Por supuesto cariño, y te haré un regalazo increible.

-Kara: No quiero que te vayas, no me regales nada tio, pero por favor, quédate.


Nathan la cogió y comenzó a llorar, trató de calmarla.

-Cole: Pequeña, te prometo que volveré cuando todo esto acabe y no me volveré a marchar jamas. Te lo prometo.


NNNNNNNNNNNUUUUUUUUUUUUIIIIIIIIIIIIFFFFFFFFFFFFF


-Irathor: Yo no me voy.

-Jonnhy, Mike: ¿Qué?

-Irathor: Qué no me voy.

-Mike: Pero... ¿Porqué?

-Irathor: Primero porque no me fio de el ni de que tenga un barco, segundo porque alguien se tiene que quedar con los que no se marchan y tercero, porque le mataría una vez me enseñase dónde se encuentra el barco ese. Así que marchaos los que querais, aquí queda gente a la que rescatar. Eso sí, antes de que se vayan los dos "agraciados" me gustaría hablar con ellos.


Miré a Randy con desprecio.

-Irathor: Y tu marchate de la isla porque la próxima vez que te vea uno de los dos morirá. Y esa vez no cometeré errores, no creas que no tengo ganas de reunirte con Anne para le des explicaciones.

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Última edición por Irathor el Dom Abr 20, 2008 9:35 pm, editado 2 veces en total

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NotaPublicado: Dom Abr 20, 2008 6:25 am 
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Steve (O era Scott?)

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NotaPublicado: Dom Abr 20, 2008 3:26 pm 
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Mr. Eko (antes conocido como Mr. Ed)
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Día 45. Exterior de la cueva. Johnny

-Yo no voy

La afirmación de Irathor cayó como una losa más pesada aún que la repentina aparición de Randy. No fue tanto sus palabras sino la seguridad que acompañaba a cada una lo que hizo que Johnny no dudara ni un segundo de su intención. Y cuando comprendió los motivos no pudo más que dedicarle una sonrisa cómplice. Pensar que cuando lo conoció le dio la impresión de un Rambo con cerebro mucho más pequeño que sus bíceps y ahora resulta que es una de las mentes más lúcidas de aquel manicomio llamado isla. Mes y medio de convivencia forzada hace descubrir a las verdaderas personas, pensó casi con nostalgia.

Aún seguía apuntando a Randy. Ni aún cuando este quedó desarmado se le ocurrió bajar su pistola. Tanto tiempo en aquella maldita isla le habían enseñado a no fiarse ni de su propia sombra.

Mientras apuntaba a Randy, empezó a repasar mentalmente quiénes podrían ser los dos afortunados que le acompañarían. Uno de ellos debería ser un hombre lo suficientemente fuerte como para hacerle frente si Randy volvía a hacer de las suyas. Con Ira descartado, las posibilidades se reducían. De James seguía sin fiarse, y Bruce aún era un desconocido, así que todas las papeletas llevaban el nombre de Michael. El segundo acompañante podría ser una de las chicas, y en ese caso Frances tenía más papeletas, ya que la historia de Ligeia tenía aún muchas lagunas por responder. En cuanto a él, hacía tiempo que había decidido no abandonar la isla hasta haber terminado su función allí.

Sin embargo, todo esas conjeturas no pasaban de ser las cuentas de la lechera mientras no hubiera una motora física ante sus ojos.

-Aún es pronto para hablar de quién va y quién se queda. ¿Quieres que te creamos?- dijo mirando a Randy.- Llevanos hasta tu motora.

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NotaPublicado: Dom Abr 20, 2008 9:40 pm 
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Vincent (El único cuerdo de la isla)
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Dia 45. Entrada de la Caverna. James.

James miraba a su alrededor, intentando clasificar que demonios estaba pensando cada uno de los presentes en aquella estancia. Evidentemente, era muy dificil, pues la ultima vez que James había revisado, aun no podía leer mentes.

Sin embargo, las caras de cada uno si que se dejaban leer. Irathor, fiel a su personalidad, reflejaba esa actitud 'todo-lo-puedo' acostumbrada en él, pero sus líneas faciales se habían suavizado. Era claro que luchaba interiormente por afrontar el cambio que la Isla había operado en su manera de ser.

Johnny se revelaba ahora como una persona extremadamente fuerte; y eso lo afianzaba con las miradas de recelo que aún lanzaba hacia James.

Michael... Michael era uno complicado. Sus breves cruces de mirada con James sugerían que se sentía un poco avergonzado con él por haber pensado que les traicionaba. Pero las sombras de la caverna hacían tan buen trabajo, que ocultaban incluso mas la luz en sus ojos; había facetas desconocidas dentro de Michael, y James estaba seguro de que cuando estas salieran a la brilante luz, mas de uno se sorprendería, grandemente. Incluso Irathor. Seguramente por eso le tenían marcado como 'Especial'.

Se fijó en Frances. Era una bonita mujer, nunca como Margueritte, pero tenía lo suyo. James pensó que ese atractivo lo brindaba su halo de misterio... que llegaba a ser irónico. Frances se pasaba al menos el 85% de su estancia en la Isla, perdida, con los Otros, y ¿de quién sospechan? De James. Vete a saber.

El problema con esta gente
, pensó James, es que todo lo ven en blanco y negro, en dos dimensiones. O eres un Otro, o no lo eres. Las cosas no son así... hay mas de un grupo pululando por la Isla, con sus propios intereses, sus ideales. Y claro, aparte estaban los que iban por su propio camino, como el fotografo que había visto hace algún tiempo; ¿pero para qué ir tan lejos, si había gente como yo?

De repente un ruido sacó del ensimismamiento a James, y le impidió seguir analizando al nuevo Bruce, y a la vieja compañera Ligeia. James se puso de pié y rapidamente fue a la entrada de la caverna.

Randy: Si das un paso más, mueres.
Johnny: Si disparas esa arma, tú también eres hombre muerto.
Randy: Pero, si me disparas.... ¿cómo piensas salir de esta isla?

Irathor: ¿Qué es lo que quieres?
Randy: Eso está mucho mejor.
Me voy de la isla. Y me llevo a dos personas conmigo. Es lo máximo que puedo hacer por vosotros. Una vez fuera, volveremos a por el resto. No intentéis nada conmigo, pues de lo contrario nunca conseguiréis salir. Acabó de atracar una pequeña motora a unos cientos de metros de aquí, pero sin mi ayuda, jamás encontrareis el camino a casa. Nos vamos yo y dos más. Sin “peros”, sin condiciones. Soy vuestra mejor oportunidad. La única. Nos vamos a casa.


Esto si que estaba bien. James sacudió la cabeza casi imperceptiblemente, con incredulidad. Todo lo cuidadosamente planeado, y este imbecil venía a destruirlo con tres palabras y su milagrosa lancha a motor. Hay que ver con semejante Deus Ex Machina...

Micheal: Randy, Randy, Randy... Aún queda un par de meses para Navidad... ¿Tan bien nos hemos portado como para que ahora nos vengas con este regalito?

¡Bien, Michael!

Micheal: Bien, no me malinterpretes. Me muero de ganas de salir de este puto agujero, pero, ¿porqué nos dices esto ahora? ¿A dónde vas? Y... ¿cómo quieres que decidamos la pareja qué se va? Porque aquí todos mataríamos por ello...

Mal, Michael... hay algunos que no queremos marcharnos. Apuesto que en esta pequeña caverna encontraríamos al menos unos tres.

Irathor: Yo no me voy.

Lo dicho...

Jonnhy, Mike: (Al unisono) ¿Qué?

Irathor: Qué no me voy.

James, disimuladamente, sonrió un poco, y extendió su dedo indice, al lado de su bolsillo derecho del pantalón.


Uno.


Irathor: Primero porque no me fio de el ni de que tenga un barco, segundo porque alguien se tiene que quedar con los que no se marchan y tercero, porque le mataría una vez me enseñase dónde se encuentra el barco ese. Así que marchaos los que querais, aquí queda gente a la que resc atar. Eso sí, antes de que se vayan los dos "agraciados" me gustaría hablar con ellos.


La sonrisa fue borrandose poco a poco de la cara de James, y el dedo fue retrayendose relajado para reunirse con sus hermanos un poco mas arriba, mientras James contemplaba a la razón que le compelía a quedarse en aquella Isla. Ahi, dentro del follaje, la figura le sonreía y le hacía señas para que le siguiera. James, como siempre en que algo tenía que ver con ella, tomó rapido su decisión, y echó a andar, ignorando la reciente aparición de Randy, y a sus compañeros.





Margueritte...

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NotaPublicado: Lun Abr 21, 2008 7:42 pm 
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Sawyer (util Y decorativo <3)
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Dia 45. Entrada de la Caverna. Bruce.

Ahí estaba yo, en esa oscura cueva con mi nueva “familia”. La verdad es que no era tal y como me lo esperaba… uno de ellos se había cargado a otro y a nadie parecía importarle demasiado. Pensé que al escapar con Ligeia y Zohar y unirme a su grupo las cosas irían mejor, pero no había muy buen ambiente. Tantos días en la selva acaban por sacar lo peor de cada persona: la desconfianza, la ley del más fuerte, el instinto de supervivencia…

-Randy: Si das un paso más, mueres
-Johnny: Si disparas esa arma, tú también eres hombre muerto.
-Randy: Pero, si me disparas.... ¿cómo piensas salir de esta isla?


Y ahora qué pasaba ahí fuera??

-Irathor: ¿Qué es lo que quieres?
Randy: Eso está mucho mejor.
Me voy de la isla. Y me llevo a dos personas conmigo. Es lo máximo que puedo hacer por vosotros. Una vez fuera, volveremos a por el resto. No intentéis nada conmigo, pues de lo contrario nunca conseguiréis salir. Acabó de atracar una pequeña motora a unos cientos de metros de aquí, pero sin mi ayuda, jamás encontrareis el camino a casa. Nos vamos yo y dos más. Sin “peros”, sin condiciones. Soy vuestra mejor oportunidad. La única. Nos vamos a casa.


Pero quién es este tío?? Se conocían?? Y de dónde diablos ha sacado una motora?!?!

-Micheal: Randy, Randy, Randy... Aún queda un par de meses para Navidad... ¿Tan bien nos hemos portado como para que ahora nos vengas con este regalito? Bien, no me malinterpretes. Me muero de ganas de salir de este puto agujero, pero, ¿porqué nos dices esto ahora? ¿A dónde vas? Y... ¿cómo quieres que decidamos la pareja qué se va? Porque aquí todos mataríamos por ello...

-Irathor: Yo no me voy.

Esa no me lo esperaba… el tal Irathor me había parecido el más desesperado por salir, con su bravuconería y agresividad.

-Johnny, Mike: ¿Qué?

-Irathor: Qué no me voy. Primero porque no me fío de él ni de que tenga un barco, segundo porque alguien se tiene que quedar con los que no se marchan y tercero porque le mataría una vez me enseñase dónde se encuentra el barco ese. Así que marchaos los que querais, aquí queda gente a la que rescatar. Eso sí, antes de que se vayan los dos "agraciados" me gustaría hablar con ellos.

Mmm… creo que le entiendo. Sobre todo porque pienso como él en lo del barco. Además, me cuesta fiarme de un extraño que aparece de la nada prometiendo sacar sólamente a dos personas de la isla. Y cómo piensa hacerlo?? Estamos en mitad del océano sabe dios a cuanta distancia de tierra firme…

Aun así la idea de abandonar esta jodida isla es tentadora.

-Johnny: Aún es pronto para hablar de quién va y quién se queda. ¿Quieres que te creamos? Llévanos hasta tu motora.

Ésa si que fue una buena respuesta…

-Bruce: Él tiene razón. Deberías enseñarnos esa motora antes de nada… Además, cómo sabemos que volverás a rescatarnos?? Yo ni siquiera te conozco.

Me temo que el desconocido no piensa dar muchas explicaciones, pero tenía que preguntarlo…

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NotaPublicado: Lun Abr 21, 2008 10:17 pm 
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Christian Sheppard(y no estaba muerto..)
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Máster. Día 45. Declaración de principios...


La lluvia le calaba hasta los huesos. Siguió andando unos metros guiado por los susurros que le rodeaban, intentando identificar aquellas voces ya tan familiares. El follaje le impedía ver totalmente la escena, pero era también una herramienta muy útil para no ser visto por los otros.

De repente, un ruido le hizo aferrar su pistola con más fuerza de la que creía poseer...


-----------------------------------------

Toc, toc, toc...

Mark se asustó al oír los golpes en la puerta, hasta que miró su reloj y comprobó que era casi la hora de comer, respirando aliviado al pensar que sería sin duda el servicio de habitaciones. Llevaba 10 días en aquella pequeña habitación, en compañía de aquel niño que a causa de su corta edad, no le había sabido responder ninguna de las dudas que asaltaban su conciencia. Sólo se había atrevido a salir una vez, para comprar algo de comida y pañales, dejar pagada la habitación por un par de semanas, y acercarse a la cabina para asegurarse que los demás estaban bien. Desde luego había sido un idiota permitiendo que Julie se escapara de nuevo, pero desde luego ella estaba muy asustada y le había pedido que protegiera al niño, así que eso es lo que iba a hacer.
- Espera aquí pequeño.
Mark dejó al niño en la cuna, y cerró la puertecilla de la antesala. Se dirigió a la puerta y la abrió, a la vez que echaba mano de su cartera.
- Tranquilo hombre, nuestra presencia no es tan cara de momento...
No se lo podía creer, Dexter y Tania estaban ante sus ojos.
- Pero qué demonios hacéis aquí?? Dadme un abrazo chicos!! Cómo os han soltado, cómo... –entonces dudó por un momento – no os habréis escapado, verdad?
- Jajajaja, Mark, te echaba de menos - sonrió Tania- No, nos hemos escapado esta vez, pero sin duda tenemos que contarte muchas cosas. Podemos pasar?
Mark echó un vistazo a la puerta de la antesala, un poco abierta pero sin dejar ver el interior de la habitación.
- Claro chicos, pasad, pero tendremos que quedarnos aquí, la habitación está algo revuelta y...
- Venga tío no nos vengas con remilgos – dijo Dexter al tiempo que se dirigía a la segunda puerta - hemos estado en prisión sabes...
- No!!

El grito de Mark sonó inusitadamente extraño en alguien como él. Tan pacífico, tan tranquilo... Incluso al propio Mark le asustó.
- Esta bien, tranquilízate Mark, nos quedaremos aquí. Pero esperaremos a los demás antes de ponernos al día, vale?
- Los demás?
- Sí, Rachel y Nadir... ellos también tienen muchas cosas que contarnos. Sobre Levon – Tania bajó la mirada para ocultar su mirada – no sabemos nada desde que se despidió de mi en el hospital, no me responde al teléfono.

------------------------------------------

- Fuera de aquí maldito chucho!
El perro había partido una rama seca bajo sus fuertes patas mientras le seguía. Si todo su plan salí mal por un maldito perro! Qué demonios hacía, por qué lo seguía? De repente se hizo la luz en su atormentada mente.
- Ah, has olido las galletas de mi bolsillo, verdad? Anda, toma una y déjame en paz.
El labrador se acercó para olisquearle la mano, cogió la galleta y dio media vuelta por donde había venido inusitadamente feliz.
Él volvió a centrarse en las voces, y en su pistola.


-------------------------------------------

El golpe en el capó le asustó tanto erró en su disparo. “Maldita sea”, pensó entre lágrimas.
Iba a salir del coche para ver qué es lo que había golpeado contra su coche quieto en un callejón, cuando la puerta del copiloto se abrió.
- Está usted bien? Disculpe mi poca sutileza, pero es la primera vez que intento evitar un suicidio.
- Y nadie le ha dicho nunca que eso no debería ser su problema? Acaso alguien le ha pedido ayuda?
- Pues... supongo que no... sólo es que tenía una cita con un desconocido aquí mismo, justo a esta hora, y sólo le he visto a usted dentro del coche con una pistola apuntando a su cabeza así que... Esa cita era muy importante para mí.
- En ese caso supongo que tengo que dar las gracias a ese desconocido de que no se presentara a su cita, aunque reconozco que este no es un sitio muy elegante para quedar con una joven como usted.
- Bueno, no era precisamente esa clase de citas, sabe? – la muchacha sonrió y le tendió la mano – Soy Julie, su ángel particular.
- Soy Levon, su milagro personal. – le tendió la mano y añadió - Le apetece un café?

----------------------------------------

Las aspas del helicóptero eran visibles para él, y por suerte habían parado uno minutos antes, permitiéndole oír mejor. Los dos hombres hablaban con el piloto, mientras tres siluetas algo más alejadas estaban inmersas en su conversación particular.
- Bien, entonces, listos para el despegue? Confieso que no me parece un destino muy turístico, pero si se empeñan en ir allí, a mí ya me han pagado o sea que...
- No vais a ir a ninguna parte.

El disparo tumbó al piloto sin tiempo a reaccionar. Su corazón palpitaba como nunca hasta ese día lo había hecho, acaba de matar a un hombre, y se sentía extrañamente vivo.
Uno de los hombres fue el primero en reaccionar:
- Qué estás haciendo Mark?
- He dicho que no vais a ninguna parte, menos a esa maldita isla, Nadir.

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NotaPublicado: Mar Abr 22, 2008 3:24 pm 
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Jack (nos vas siendo útil...)
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Mark. Día 45. Declaración de principios...

Parece que habían transcurrido un montón de cosas en eso diez días que estuve en el hotel. Por alguna extraña razón, Tania y Dexter no estaban en la cárcel y Levon había desaparacido. Por lo que parecía Rachel y Nadir estaban bién.
Evidentemente tenían que contarme lo que había pasado... ¿Pero y si me preguntaban cómo me había ido a mi? No se cómo podría explicarles lo del niño. Seguramente no se creerían que Julie estuvo aquí. ¿Y si se pensaban que era un despreciable secuestraniños?

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FIIIIIIIIIUUUUUUUUUUUUNNNNNNNNN
-¿Mamá?
Me quedé totalmente de piedra. ¿Y esté niño? No, tenía que ser un error. La Julie de la nota podría ser otra Julie. Miré el número de la puerta. 815. No me había equivocado.
-Hola, pequeño, ¿cómo te llamas?... No hubo respuesta. Qué tontería. Sí con su edad solo sabría decir "mamá" y poco más. Creo. No se nada de bebés.
-Espera un momento aquí. Ahora vuelvo. Cerré la puerta con llave. Y empecé a recorrer el hotel. Llegué al bar y... Julie no estaba... Le pregunté al camarero y no sabía nada...
Mierda, ¿por qué otra vez?
Volví otra vez a la habitación y me senté en la cama. Luego me volví a la cuna donde estaba el niño.
-Parece que nos quedamos solos tú y yo. Julie quiere que te proteja y así lo haré. Ojalá vuelva pronto para explicarme de donde has salido.
Se puso a llorar de repente...
-¡Mierda, mierda, mierda! ¿Que pasa? ¿Te he asustado? ¿Tienes hambre? ¿Te lo has hacho encima? ¿Qué?
Lo cogí para calmarlo pero seguía llorando... -Socorro, Julie...
NNNNNNNNNNNNNNNNNNNNUUUUUUUUUIIIIIIIIF
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Se puede decir que estos días le había ido cogiendo el tranquillo a cuidar un bebé... Ahora dormía placidamente y podía mantenerlo oculto con más facilidad a mis amigos.
-Pues esperemosles entonces. Lamento no tener mucho que contaros. Pero diez días solo en un motel no dan para mucho. ¿Y cómo os habeís librado de la carcel, entonces?
Pero mientras dudaba de sí podría seguir con esto de la busqueda de la Isla. Con el bebé, y ahora que sabía que Julie no estaba allí... y porque parecía muy convincente cuando me dijo que no la buscará. Por otro lado no podía dejar tirados a mis nuevos amigos. ¿Qué podía hacer?

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¡Al rico wébcomic!:
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Stephen Hawkings: Yo lo llamo el Humo Negro de Hawkings.
¡A bi-bi-bi-bi-bird, the bird is the word!
Definitivemente, yo también odio a Meritxell y a Alazne.


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NotaPublicado: Mié Abr 23, 2008 10:45 am 
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Sawyer, Sawyer, Locke!
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Tania. Día 45. Declaración de principios...

Dexter y yo llamamos a la puerta dónde supuestamente estaba Mark.
Mark apareció en la puerta, cogiendo dinero de la cartera. Como era de suponer, no nos esperaba.

- Tranquilo hombre, nuestra presencia no es tan cara de momento...

nos miró sorprendido.

- Pero qué demonios hacéis aquí?? Dadme un abrazo chicos!! Cómo os han soltado, cómo... no os habréis escapado, verdad?

- Jajajaja, Mark, te echaba de menos - sonreí- No, nos hemos escapado esta vez, pero sin duda tenemos que contarte muchas cosas. Podemos pasar?

Mark echó un vistazo a la puerta de la antesala, parecía nervioso...había alguien más ahí?

-Claro chicos, pasad, pero tendremos que quedarnos aquí, la habitación está algo revuelta y...

- Venga tío no nos vengas con remilgos – dijo Dexter al tiempo que se dirigía a la segunda puerta - hemos estado en prisión sabes...

- No!!

El grito de Mark sonó inusitadamente extraño en alguien como él. Tan pacífico, tan tranquilo... Incluso al propio Mark le asustó.

- Esta bien, tranquilízate Mark, nos quedaremos aquí. Pero esperaremos a los demás antes de ponernos al día, vale?
- Los demás?
- Sí, Rachel y Nadir... ellos también tienen muchas cosas que contarnos. Sobre Levon – bajé la cabeza para ocultar la mirada – no sabemos nada desde que se despidió de mi en el hospital, no me responde al teléfono.

-Pues esperemosles entonces. Lamento no tener mucho que contaros. Pero diez días solo en un motel no dan para mucho. ¿Y cómo os habeís librado de la carcel, entonces?

- Es una historia complicada…Por cierto, Mark, sé que estás nervioso y asustado, y , a la vez, muy contento y sorprendido de vernos pero, cómo no te has dado cuenta de mi cambio de look??? –suspiré- Hombres….

FFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFIIIIIIIIIUMMMMMMMMMMMM

Todo había salido milagrosamente bien. Dexter y yo nos míramos incrédulos, estábamos libres! Jack Carter había sido nuestro salvador pero, por qué? Ni su nombre ni su aspecto me sonaban de nada, así que pregunté a Dexter:

-Dex, quién demonios era ese tío???- dije sin poder salir todavía de mi asombro.

Dexter me miró encogiendo los hombros… tampoco sabía nada, o al menos no me lo dijo.
Ya tendríamos tiempo de averiguarlo. Si nos había ayudado de esa manera, estaba segura de que se cobraría el favor, volveríamos a verlo, de eso no me cabía ninguna duda. Ahora teníamos que encontrar al resto. Además, la sensación de habernos librado de la cárcel era tan agradable…

-Está bien, Dex, creo que lo primero es conocer nuestras nuevas identidades y aprendérnoslas. A partir de ahora, yo dejo de ser Tania, bórralo de tu mente. Mi nuevo nombre es… Pamela James???- dije mirando el pasaporte- Mmmm, Pamela, no me desagrada… Está bien, querido desconocido – miré a Dexter, que ojeaba sus papeles- cómo debo llamarle a partir de ahora?

Dex contestó, avergonzado, y yo reí al conocer su nueva identidad. No estaba mal, le pegaba, aunque él no parecía muy convencido.
Entre los papeles que nos había dejado Jack Carter había tarjetas de crédito y algún dinero en efectivo. Este misterioso señor no ha escatimado en detalles… qué querría a cambio?

Miré atentamente mi nuevo pasaporte. En la foto, obviamente retocada con el photoshop, yo aparecía rubia y con el pelo corto… así que ese era el siguiente paso?

- Está bien, amigo, has cogido todo? Vámonos. El salón de belleza nos espera.

- Pero qué coñ…..???- contestó Dexter sorprendido mientras yo le agarraba el brazo y salíamos corriendo por la puerta.

Fuimos al supermercado. Compramos todo lo necesario: tijeras, tintes, peines… nos dirijimos al motel más cercano y nos pusimos manos a la obra. Al terminar, me miré en el espejo. Nuevo nombre, nuevo look. Qué pena no poder cambiar mi pasado tan fácilmente, pensé. No me desagradaba en absoluto. Nunca me había visto rubia… por qué no me habría tintado antes? Miré a Dexter:

-Me encanta tu nuevo look. Estás muy guapo- Era la verdad, nunca me había fijado en él, pero ese corte de pelo le favorecía- Creo que esto se nos da bien. Por qué no dejamos la búsqueda y abrimos una peluquería?

Dexter rió con la broma.

- Está bien, el siguiente paso sería buscar a nuestros compañeros. Pero, dónde estarán?Quién fue el último que viste?- pregunté
-Mmm… creo que fue Mark, la última vez que lo ví fue en la comisaría

- Está bien, empecemos por buscarle a él.

FFFFFFFFFFFFFFFFIIIIIIIIIUMMMMMMMMMMMMMM


Después de oir la historia, Marck nos miró extrañado y dijo:

-Es verdad, cómo me habéis encontrado? Tan.. digo… Pamela?
-Esa es una larga historia, pero tendrás que esperar a oirla. Ahora cuéntanos tú, qué has hecho estos días?- dije- y lo que es más importante... a quién escondes en la habitación?

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Recuerda: tú también fuiste un padawan. http://www.adoptaunpadawan.org


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Locke (ya conoces el secreto de la isla)
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Rachel. Día 45. Declaración de principios...

Nadir: Aquí es. La 815. Curioso. – dijo mientras se mesía la poca barba que le empezaba a crecer.
Rachel: ¿el qué?
Nadir: el número.

Acerqué la oreja a la puerta.
Rachel: Sí. Parece que ya están dentro.
Llamé y una mujer rubia me abrió la puerta. Tania, al ver mi cara de sorpresa, me señaló su pelo e irónicamente me dijo:
Tania: No dejes que Dexter te eche el tinte nunca.
Al entrar pude comprobar que el aspecto de Dexter también había cambiado.
Rachel: chicos ¿qué os ha pasado? ¿no se supone que deberíais estar en la cárcel?
Tania: esos eran Tania y Dexter.
Dexter: pero nosotros no somos Tania y Dexter.

Mark parecía distraído. No hacía nada más que mirar la puerta de la habitación contigua.
Rachel: ¿sabeís algo de Levon? Nosotros no hemos descubierto nada.
Tania: no, aún no.
– la sonrisa inicial de Tania se evaporó al nombrarle.
Mark: ¿y cual es tu historia Rachel?
¿Acaso era la única que escondía algo? Pensé. Tenía que adivinar qué había en la habitación.
Rachel: es una historia larga, así que deberíamos pasar a la habitación y..
Mark: aquí se está bien
– interrumpió.
Busqué apoyo en Nadir mirándole a los ojos. Parecía tranquilo.
Rachel: está bien. ¿Recordáis hacia donde íbamos cuando sufrimos el accidente? Pues bien, fui a hablar con aquella mujer. Su nombre es Madeleine Lebrook y pretende ayudarnos con la búsqueda. Sus motivos no los sé pero está de nuestro lado.
Dexter: ¿Y por qué le secuestraron a él?
– dijo señalando a Nadir.
Rachel: ella sólo quería información de su amigo, pero ya está todo aclarado.
La habitación quedó en un silencio incómodo, pero es que había cosas que aún no debían saber.

FFFFFFFFFFFIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIUUUUUUUUUUUUUUU

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- Me llamo Madeline LeBrook, y soy tu hermana Rachel.

Casi una semana había pasado desde aquello y todos los días me había despertado en esa habitación de hotel con la misma frase. Lo que llevaba años buscando por fin lo había encontrado y ahora me arrepentía de saberlo. Me incorporé en la cama. Mientras, seguían viniéndome dudas a la cabeza. ¿Decía Madeleine la verdad? ¿y hacíamos bien siguiendo con esta búsqueda? Hacía días que mi cabeza había dejado de pensar en mis nuevos amigos. Tania, Dexter, Mark, Levon, ¿qué habrá sido de ellos? Una sensación de malestar conmigo misma invadió todo mi cuerpo. A esas alturas Dexter y Tania estarían ya en la carcel y yo no había hecho nada para impedirlo.
Me levanté de la cama para buscar algo que ponerme. La ropa aún seguía en el suelo toda desperdigada por la habitación y casi tropiezo con un par de botellas de whisky vacías. Al agacharme ví el móvil tirado debajo de la cama, apagado. Al encenderlo me encontré con un montón de llamadas perdidas de Tania y Dexter. ¿No estaban en la cárcel? – pensé. Tras vestirme un poco decente salí de la habitación y descolgué el teléfono.

Tania: Rachel ¿dónde narices te habías metido? ¡No sabemos nada de tí desde hace días!
Rachel: lo siento tenía el móvil apagado y he estado ocupada
- intenté esquivar toda información sobre Madeleine y sobre mi padre, por lo menos hasta que estuvieran todos juntos - ¿pero no estabais Dexter y tú en la cárcel?
Tania: sí, pero ocurrió algo. Mira, ahora mismo estamos buscando a Mark. No sabemos nada de él ni de Levon desde el accidente. Tampoco cogen el teléfono.

De Levon no me extrañaba tanto, pero de Mark... Recuerdo que antes de acudir a la cita en los muelles ya no lo cogía. Puede que estuviera en peligro.
Rachel: está bien. Buscad vosotros a Mark y en cuanto lo encontréis poneros en contacto conmigo, que yo hablaré con Nadir para buscar a Levon.
Tania: ¿Nadir? ¿Sabes dónde está?
Rachel: Sí, confía en mí, Tania.
Tania: no, ahora llámame Pamela.
Rachel: ¿Pamela?
Tania: Sí, es una historia muy larga
.

Tras la conversación, volví a la habitación con las fuerzas renovadas. Debía seguir adelante. Me volví a sentar en mi cama con el móvil aún en la mano y con la mirada perdida. Sentí una mano acariciando mi espalda. Nadir estaba ya despierto.


__________________________________________________

Levon. Día 45. Declaración de principios...

La cabeza me daba vueltas, otra vez, me había rendido, otra vez había tocado fondo y otra vez me tenia que poner en marcha… En la cafetería, Julie comentó que ella sabía lo que era huir… Huir… Esa palabra era la que enmarcaba mi vida… había huído de todo… de la muerte de mi hermana, de la locura de mi madre, del “cariño-obsesivo” de mi padre, de la familia de mi hermano… De mi destino… Destino

...........................................................................................................

- Es tu destino Levon, sabes que prácticamente has sido concebido para vivir aquí, para cumplir los designios que…
- Papa. ¿tú oyes lo que dices? ¿Designios? Ahora me dirás que he sido elegido por Jacob y que la isla me reclama como suyo o uno de los cuentos que esta gente cree a pies juntillas…
- ¿Es que no tiene más sentido que los sermones mormones de tu madre? Según la fe en la que has sido criado, existen unos elegidos que conocen el camino de la verdad… uno de ellos fue Joseph Smith… Tú podrías ser el siguiente…
- Por favor, padre… ¡No insultes mi inteligencia!
- ¿Qué yo la insulto? Con el tiempo que has pasado aquí deberías de saber que este sitio no es como otro cualquiera, pero tú no lo quieres ver… Te auto convences de que es tu percepción la que ha sido “alterada” pero sabes que solo miras y no ves… Siempre has sido especial… Nunca has querido saber por que… Solo estoy aquí por ti, tu eres mi papel en el destino que nos guía…

Miré a mi padre… Veía la decepción en sus ojos llenos de lágrimas… Estaba triste y yo decepcionado… ¿Cómo habían podido convencer a un hombre tan inteligente como el con cuatro trucos de magia?
- Quiero volver… No me importa que plan tengan “tus amigos” para mí… No voy a quedarme aquí para ver como esas absurdas leyendas os consumen, como malgastáis vuestra vida… Nunca más pisaré esta tierra…
- Volverás… Y yo te recibiré con los brazos abiertos, como al hijo pródigo, Levon… Te estaré esperando…

...........................................................................................................

Intenté sonsacar a Julie a quien esperaba en aquel lugar… pero aunque no me lo dijo, yo sabía con quien esperaba hablar… Le dije que estaba cansado, que el susto y por supuesto, el intento de suicidio me habían dejado rendido… Ella quería verme otro día y le dije que la llamaría… No quería saber nada más de la isla o la gente se relacionara con ella… Volví a Las Vegas, a mi casa y pasé allí tranquilo un par de días… Hacía tanto que no conseguía dormir tranquilo… Las imágenes de la isla golpeaban una y otra vez mi cabeza, pero esas dos noches, nada me atormentaba… La tercera noche, de repente pensé en Tania, en mi promesa de ayudarla a ella y a Dexter a escapar, en las pastillas que sabía que tomaba, aunque nunca me lo había dicho, Mark, Rachel, los pasajeros del Oceanic, Nadir… Todo golpeaba mi cabeza… Que ellos se viesen en aquella situación era culpa mía… No podía abandonarles… estaba dispuesto al sacrificio… mi vida ya no importaba nada… Cada vez que cerraba los ojos, veía los hermosos ojos de Tania…No podía seguir permitiendo que Richard me hiciera traicionarles… Si pudiera explicarles mi situación en aquel momento…

Decidí mover unos hilos, para conseguir la libertad de Tania y Dexter cuando conocí la noticia de que ambos se habían fugado y desaparecido… No, por favor, que no ocurriese lo que yo estaba pensando… Tenía que encontrarles… No sabían el riesgo que corrían… La idea de que Rachel se hubiera encontrado con las personas que perseguían y amenazaban a Nadir y que alguien hubiera ayudado a Tania y Dexter a escapar no era una buena noticia… Entonces caí en mi encuentro con Julie… ¿Nos seguían? Habíamos tomado pocas precauciones… pero si les contaba todo lo que sabía, podía asustarlos…
Decidí llamar a Julie y saber algo de su vida por ella… Pero ya no respondía a mis llamadas… Bajé a la calle y miré a mi alrededor… Los coches circulaban de una manera habitual… Solo tenía 4 coches familiares aparcados en mi calle… una pareja besándose en la terraza de la cafetería de enfrente, un hombre paseando a su perro venía calle arriba, una mujer atendía a su bebe, en un capazo en la acera de enfrente… ¿Era una situación normal de una calle normal? ¿Me estaba volviendo paranoico? No iba a esperar a que fuera otra persona la que contestara por mi… Si habían seguido a Nadir, estaba claro que nos vigilaban también… Lancé mi teléfono móvil en una papelera, subí a mi apartamento, recogí una pequeña maleta y me dirigí al aeropuerto… Tomé el primer vuelo que salía, a Ecuador… Yo buscaría a Tania, Dexter, Mark y Rachel… Deberían saber a que se enfrentan de una vez por todas…

..........................................................................................................

Me encantaba sentarme al lado de mi madre y posar mi cabeza en su regazo para que me acariciara como si fuera un gato en el porche de la casa… No paraba nunca de hablar mientas me peinaba… Las enfermeras nos permitían pasar más tiempo del permitido juntos, por que yo era una de las pocas personas que podía tranquilizarla. Así los dos, disfrutando de un par de horas de soledad, discutíamos acerca del mundo y nuestra familia, sin necesidad de que yo pronunciase una palabra…

- Hay 2 tipos de personas en esta vida, Levon: Los que confían en que todo vaya bien y los que hacen que todo vaya bien… Tú decides quién de los dos deseas ser y la vida es la que te sitúa en el lado que te corresponde… Por mucho que tu padre desee salvar el mundo, ha sido de los que confían y en ti ha depositado todas las esperanzas del mundo para que fueras de los que “arreglan” las cosas… No te dejes llevar, hijo… Mírame a mí… Me aparté de mi fe y este es mi castigo… sufrir la pérdida eternamente y vivir la otra vida con la persona que hizo que ellos me la arrebataran… Se que tu padre quiere que seas uno de ellos, siempre lo ha deseado… No se lo permitas, no dejes que te convierta en un asesino, hijo mío… Recuerda siempre mis palabras, es el único legado que te podré dejar en la vida, mi amor… Te esperaré allá, de la mano de tu hermana y si Dios es justo, nos salvará de tu padre y de sus demonios… Recuerda Levon que la tentación de renunciar a Dios es grande y suculenta, mi pequeño, pero que tu familia te necesita y espera para reunirnos por siempre… Tu has sido el único “cabeza de familia” de nuestra casa… por ello no encuentras una mujer a la que cuidar… ya cuidas de demasiados…

Yo me sonreía mientas la oía, con una lágrima que brotaba en mis ojos… ¿Como explicarle que iba a acompañar a mi padre hacia su propia locura?

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Última edición por Maya el Mar Abr 29, 2008 8:26 am, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Jue Abr 24, 2008 8:32 pm 
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Michael (vas construyendo cosas)
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Registrado: Sab Mar 01, 2008 2:09 am
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Noche del día 35. Declaración de Principios...


Hacía tiempo que había descuidado el rumbo y ya quedaba lejos la media noche.

Gotas de agua se agolpaban contra el parabrisas como un reflejo de mis lágrimas, apedreando mis pensamientos. No recordaba cuánto tiempo había estado lloviendo, ni quería recordar cuanto había llorado; lo único que me preocupaba ahora en el mundo era mi hijo, mi marido. Continuamente me atormentaba la idea de no haber tomado la decisión correcta, de haberme dejado llevar.
Sólo sabía que la decisión estaba tomada y que era inútil mirar atrás.


[color=green] http://es.youtube.com/watch?v=B3qqBgfFP ... re=related


Encendí la radio y subí el volumen hasta que mis pensamientos resonaron como un eco lejano dentro de mi cabeza, en un intento de evadirme, de huir del insoportable murmullo de la llovizna sobre el capó. Aún tenía fresco el recuerdo del bar, de la habitación del motel; de esos primeros minutos de incertidumbre en los que llegué a emocionarme con el sonido de cada motor, en los que llegué a imaginarle yendo tras de mí, persiguiéndome hasta el final.

Sin embargo ya hacía horas de aquello, aunque mis labios aún supieran a su tabaco y el tequila siguiera martilleando dentro de mi cabeza.


Volví a mirar el reloj.

Cada vez titubeaba más en el momento de girar el volante, y con cada quejido del limpiaparabrisas, con cada acorde, sentía debilitarse mis convicciones. ¿Sabía lo que quería? Ni siquiera estaba segura de dar el próximo paso. Llevaba toda la noche conduciendo hacia ninguna parte, siguiendo las indicaciones de un desconocido. No tenía un nombre, ni siquiera un número; tan sólo una hora, un lugar y la promesa de respuestas.


Fue un destello de luz lo que me apartó de mis pensamientos. Era el primer indicio de vida humana que avistaba en varias horas, desde que había decidido evitar la autopista.
El mercedes, que había aparecido a mi espalda, me dio alcance en un tiempo récord. Pasó a mi lado mucho antes de que pudiera reaccionar, haciendo que mi coche patinase hacia el arcén y se saliera de la calzada.


Me tambaleé, caí, me despeñé contra un cenagal. Lo único que alcancé a ver cuando alcé la vista fueron los intermitentes del mercedes, alejándose en la oscuridad entre el rumor de la lluvia y los motores.
Ni siquiera había intentado frenar.

- ¡Desgraciado imbécil! – mi voz resonó ahogada, extraña en mis oídos. Intenté recobrar el aliento; me liberé del cinturón que me estrangulaba y abrí la ventanilla. Fuera; sólo tormenta, fango y oscuridad.
Traté arrancar.
Inútil.


El coche se había encallado contra unos arbustos, y el morro se encontraba cubierto completamente por el lodo. La calefacción había dejado de funcionar, y los faros no respondían. La cabeza me daba cada vez más vueltas; era demasiado temprano para llamar a la grúa, y lo último que podía hacer era llamar a la policía.
Necesitaba un cigarrillo.

Busqué mi pitillera con la mirada. Fue entonces cuando me di cuenta de que la guantera se había abierto con el impacto, dejando caer una colección de papeles, mapas y recortes de periódico.
De entre todos ellos, la foto me llamó la atención. La foto que nos hicimos aquella tarde de octubre, y que ahora me parecía la foto de dos extraños.
Sin embargo, yo salía en esa foto: era la rubia de la sonrisa radiante, de la mirada abrasadora; era yo cuando todo era más fácil, cuando me preocupaba por nada;; era yo mucho antes de convertirme en esa mujer de mirada perdida y sonrisa cansada que me devolvía, inundada, la mirada desde el retrovisor.

Junto a la foto, un sobre que había abierto demasiadas veces. Dentro, tan sólo unos impresos que habían terminado por perder el sentido.
Oceanic Airlines, vuelo 815. Clase preferente.
Asiento 21-F...[/color]

------------------------------------------------------
FFFFFFFFFFIIIIIIIIIIUUUUUUUUUUNNNNNNNNNN

- ¿Clase preferente? – volvió a preguntarme la azafata.
- Eh... Sí, por favor – contesté finalmente, distraída por la escena que estaba ofreciendo una pareja en la ventanilla de al lado.
- Aquí tiene. El vuelo sale en 40 minutos, pista 9. – indicó la azafata, entregándome el billete.
Bueno, al menos había conseguido billetes para primera clase.

Me senté en la cafetería. Dejé que el café se enfriara y mi cigarro se consumiera, abstraída en mis pensamientos. Hojeé el periódico: nada interesante, sólo guerras, política y algún que otro director mediocre encontrado muerto en su apartamento. Sobre la mesa; el móvil.

- Perdona, ¿está ocupado? – me preguntó una mujer con un sufrido acento neoyorquino, señalando la silla que tenía enfrente.
- No, no está ocupada, puede sentarse. – contesté rápidamente, apartando mi chaqueta de la silla. La mujer me lo agradeció, se sentó y se sacó una caja de bombones del bolso.
- ¿Quieres? – me ofreció la mujer, abriendo la caja.
En un principio me negué, aunque acabé comiéndome varios por cortesía. Estaban buenísimos.
- Viaje de negocios, ¿verdad? – preguntó, señalando el maletín que descansaba bajo mi chaqueta.
- Bueno... Eso creo. – la verdad es que nunca había tenido muy claro el motivo de mis viajes. - ¿Y usted? ¿Qué la ha hecho venir a Australia?
La mujer rió.
- Puedes tutearme, cielo. Estoy empezando a sentirme como una vieja.
- Perdone... quiero decir...
- Tranquila, una termina por acostumbrarse. – rió. – El problema es que la vida pasa, y si te acostumbras demasiado a ella acabas por no disfrutar de las pequeñas cosas. Cielo, aún eres joven, no dejes que esto te pase.
Me sorprendió la franqueza de la mujer; había algo en ella que me conmovía enormemente.
- Gracias por el consejo, aunque te aseguro que mi vida es algo a lo que es muy difícil acostumbrarse.
- Bueno, – me dedicó una mirada enternecedora. – puede que el problema sea que dedicamos demasiado tiempo a tratar de hacerlo, a no dejarnos llevar. – tras una pausa, añadió. - ¿Viajas sola?
- Sí, he pasado unos días en casa de una amiga. Vuelvo a casa.
- ¿Tu también coges el 815?
- – contesté.
- Así que vives en Los Ángeles.
- Bueno, en realidad no, todavía me queda algo por hacer. ¿Qué has venido buscando tu a Sydney?
- La verdad es que aún no estoy segura de que es lo que he venido a buscar. – dijo. - Espero que tu hayas tenido más suerte. Por cierto, no te preocupes por los bombones, estoy segura de que no me habrían dejado entrar con ellos en el avión. – miré hacia la mesa. Acababa de echarme el último bombón a la boca.
- Vaflla... perfdona... no me he dado cuenta. Estaban buenísimos, de verdad.
- ¡Valla, muchas gracias cielo! No pasa nada, puedo hacer más cuando llegue a casa. Si piensas quedarte un tiempo en Los Ángeles podemos hacerte un hueco en casa; no es muy grande, pero mi marido hace unas tortitas de muerte.
No sabía como agradecerle todo aquello. Me sentía demasiado culpable.
- Entonces, ¿Tu también viajas sola?
- No, cielo, viajo con mi marido. – sonrió. – Volvemos de luna de miel. ¿Y tú, estás casada?
Tragué saliva.
- Sí, bueno...
- ¡Rose!
– alguien nos interrumpió en el mejor momento. – Rose, perdona, no te puedes imaginar la cantidad de gente que había en la cola.
Se hizo una pausa. El hombre acababa de reparar en mí.
- Este es mi marido, Bernard.
- Esto... Hola.
– el hombre me tendió la mano. – Encantado.
- Por cierto, yo soy Rose. Y ella...
- Soy Julie.
– me adelanté yo.

Me terminé el café, nos despedimos. Prometí hacerles una visita al llegar a Los Ángeles y me evadí con la excusa de tener que hacer una llamada.



Tiempo más tarde volvía a encontrarme en la misma mesa, sola; apretando el billete entre mis manos. Ya no tenía mi maletín; mi móvil ya no seguía sobre la mesa. Las palabras que acababa de escuchar a través del auricular aún resonaban dentro de mi cabeza, tamborileando como agua de lluvia.
Observé a través de la ventana con la mirada perdida. Mi débil reflejo contrastaba con el avión que había dejado ir, que ahora se perdía, pequeño, en el horizonte.

NNNNNNNNNNUUUUUUUUUUIIIIIIIIIIFFFFFFFFFF
------------------------------------------------------



Abrí la ventanilla y tiré el último cigarrillo. Hacía tiempo que había amanecido, y ya empezaba a clarear. La ciudad no estaba muy lejos; metí todo lo que pude en mi bolso y salí del coche, evitando los barrizales.

Tuve la suerte de encontrar a alguien que se ofreció a llevarme no mucho después de que hubiera perdido mi coche de vista. Era una mujer rubia; bastante agradable, no mucho mayor que yo.
Viajaba sola. Me contó que vivía lejos, con su marido; que estaba de paso por la zona, que tenía algo importante que hacer. Me confesó que odiaba a su jefe, que hacía tiempo que se sentía sola. Que, como yo, había descuidado el rumbo.
Me dijo que se llamaba Collen.

- ¿Estás casada? – me preguntó.
Ni siquiera tuve tiempo de pensar la respuesta. Un móvil, de repente, nos interrumpió.
- Perdona. – dijo, contestando. - ¿Sí? .. Sí, ya voy para allá ... Todavía no lo sé ... Pero Ben ... No, Danny, no he hablado con él ... No me grites, ¿Quieres? ... Mira, ahora no puedo hablar ... Lo siento, adiós.
Colgó.
- El encanto de mi marido. – añadió, después de un momento de silencio.


Cuando llegamos a la manzana aún faltaban 5 minutos para que me encontrase con mi contacto. Cogí mi bolso, me agradecí, nos despedimos. Ella también se bajó del coche.
- Yo también tengo que ver a alguien. – dijo.

Caminé. Volví a mirar el reloj. Cuando me giré, Collen aún seguía sentada en el capó. Doblé una esquina, me choqué con un hombre; alto, moreno. Nos disculpamos, recogí su carpeta. ¿”Mittelos bioscience”? No lo había oído en mi vida.
Llegué al sitio acordado. Era la hora; no había nadie, sólo un hombre, ausente, subiendo a su coche.
Me apoyé en la pared. Alcé la vista un momento; derrotada.
- Dios mío... – pensé. – mataría por un café.


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NotaPublicado: Jue Abr 24, 2008 8:56 pm 
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Locke (ya conoces el secreto de la isla)
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Día 45. Noche. La Motora

Randy había dicho la verdad. Al menos en cuanto a la motora se refería.
Semioculta entre unos árboles cercanos a la orilla, se perfilaba la silueta blanca de una barca. Cuando se acercaron, comprobaron con asombro que parecía bastante segura y se encontraba en buenas condiciones, más no era un medio de transporte ideal. La motora era pequeña, apenas estaba diseñada para dos pescadores, y seguramente tendría no mucha más autonomía que día y medio o dos días. Hacerse a la mar en aquello era una locura.
Haciendo sitio para los viveres y el agua necesaria, cosa de la que s ehabía encargado ya Randy, tres personas entrarían muy justas en la barca, y es posible que pudieran viajar hasta 4, un poco hacinados e incomodos, pero sin peligro.
El morro de la lancha no parecía capaz de cobijar a nadie de forma segura, la forma aerodinamica no proporcionaba un buen agarre y cualquiera que se subiera, una vez en alta mar, estaría inestable con el balanceo.
En un lateral de la barca se podía leer el nombre: "Slice of Life", y un número de serie 2hE2.
Con los ánimos más calmados, entre todos empujaron la barca. Randy sostenía el cabo, y cuando esta se encontraba flotando libremente, anunció:
-Bien, Michael, Frances....es hora de irnos

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NotaPublicado: Vie Abr 25, 2008 12:22 am 
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Noche del día 45. La Motora. Micheal Molina




La motora apareció ante nuestros ojos como una escalera la paraíso.

-Bien, Michael, Frances....es hora de irnos.

Mi corazón me dio un vuelco en el pecho. Así, de repente, tenía la llave para salir de ahí. Pero... ¿Porqué yo? ¿Y porqué Frances? Algo me olía mal.

Miré a Irathor; me estaba lanzando una mirada de despedida, consciente de que en tierra me esperaba algo mucho más importante que la lealtad al grupo que conocí hace 45 días. Si a alguien le debía algo en ésa puta isla, era a él. Habíamos compartido mucho juntos, y de todos ellos, era el único a quien había contado retazos de mi vida. Él sabía que iba a coger ésa motora y que volvería directamente a NY.

Miré a los demás: algunos mostraban la envidia en su cara, viendo cómo ellos se quedaban en tierra mientras yo regresaba a casa. Otras miradas me decían: 'Adelante, Mike, sal y vuelve a salvarnos. Te lo mereces. Si hay alguien que puede hacerlo, ése eres tú'. No podía fallarles. Tenía que irme en ésa motora. Volvería a por ellos y todo acabaría bien, lejos de francesas locas, bebés y hostiles.

¿Pero porqué Frances y yo?

Mi vida me esperaba al otro lado del océano, y esperaba que estuviera en el mismo punto donde la había dejado... a no ser que fuera demasiado tarde.


FFFFFFFFFFFFFFFFFFSSSSSSSSSSSSSSSSHHHHHHHHHHHH


Allí estaba yo, gritándola, con aire de superioridad.

- Mike: ¡¡¿Sí!?? ¡¿Pero quién te crees que eres?! ¡¡¡Todo lo que tienes lo tienes gracias a mí!!! ¡¡Ahora no me vengas con ésas!!

La débil luz de su mirada denotaba el miedo que tenía al ver a un animal delante de ella. No reconocía al hombre que amaba. Respiró hondo y, en un hilo de voz, dijo:

---: Me voy.

Mis ojos se abrieron como platos, en una mueca burlona hacia su respuesta.

- Mike: ¡¡Jajajaja!! ¡¿A dónde?! ¡¡¿A dónde vas a ir sin mí?!! Yo te lo diré: ¡¡a ningún sitio!! ¡¡¡Tú me perteneces porque sin mí no tienes ni donde caerte muera, ¿me oyes?!!! ¡¡¡¡No tienes ni dónde caerte muerta!!!!

Ella, impasible, abrió la mesita de noche, cogió dos o tres cosas y se dirigió lentamente al umbral de la puerta. Me quedé atónito, en silencio. No daba crédito a lo que veían mis ojos. Giró lentamente el picaporte y salió de allí con dos lentos movimientos de sus caderas. Antes de cerrar la puerta, levantó la mirada y me dijo:

---: En los próximos 15 días, ya supones dónde estaré, Mike. Allí te espero. Luego, si no vuelves... Ya es cosa tuya.

La puerta se cerró sin hacer ningún ruido, pero para mí fue un estruendo gigantesco. En los siguientes 5 segundos, el tiempo se había detenido.

- Mike: ...

Todo estaba en silencio. Ella se había ido.

- Mike: ...

Miré a mi alrededor: la mejor suite de Sydney para mí sólo. Apreté con fuerza mi vaso de ron y lo estrellé contra la puerta con un grito de rabia, fuera de mí.

- Mike: ¡¡Me da igual, zorra!! ¡¡No te necesito!! ¡¡¡¿Me oyes?!!! ¡¡¡¡NO TE NECESITO!!!!!


SSSSHHHHHHHHHFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF


¿Pero porqué Frances y yo?

Mi vida se había ido a la mierda hace varios días, y tenía que arreglarla... ¿O era ya demasiado tarde? Siempre podría volver a empezar, pero... No. No podría. Lo sé. Miré a la motora, que se mecía suavemente al oleaje de la orilla, con el morro apuntando al mar infinito... Rumbo a la libertad. A nuestra libertad. A mi libertad.

De repente, lo vi claro: 'Sois especiales'. Zohar, Frances y yo estábamos catalogados como especiales. Ya está: Randy quería llevarse a los dos especímenes raros del grupo...

-Micheal: Bien, bien, bien... -pensé- ¡Cazado! Vamos a ver cómo reaccionas, Randy.

Me giré, le puse mi mejor sonrisa y le dije:

-Micheal: Gracias por haber pensado en mí, Randy, pero no seré un perfecto caballero si no digo a Ligeia que sea ella la que se vaya con Frances... Ya sabes: las mujeres y los niños primero.

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Sawyer, resiste!!!
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... Antes eras veinte primaveras, antes de los veinte tampoco eras inocente...


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