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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Jue Ago 20, 2009 2:58 am 
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Ethan (Not in the manifest)

Registrado: Vie Ago 04, 2006 5:19 am
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Día 82. Villaotros. Irathor.

Llevaba mucho tiempo sin ver la luz del sol. Al salir me vi obligado a entrecerrar los ojos y a poner mis manos esposadas de tal forma que algo me cubrieran el rostro. Aunque no pude, ya que uno de los matones que me custodiaban me lo prohibió de un culatazo.

-Matón: Simplemente camina.

Estúpido mono de feria.

Poco a poco mis ojos se iban acostumbrando a la luz del sol y comenzaba a distinguir ya los rostros, aun me seguían escociendo, pero ya dudaba de si era por el sol o por la presencia de algunas personas. Mientras andaba mi rostro se endurecía. Me colocaron al lado de Jonnhy que tambien lucía unas pulseras a la moda, como las mias, y no pude evitar soltar un leve rebufido. Al poco Nina y Ron se acercaron y nos escoltaron unos cuantos pasos más. Vi "la fiesta" que tenían montada, unos por aqui, otros por allá, todos con sus máscaras antigas. Vaya, vaya, vaya.

-Irathor: ¿Ha llegado ya el día del juicio final?- Recalqué con cierta sorna algunas de aquellas palabras.

-Ron: Nos vamos de aquí. Este lugar ya no es seguro

¿Lo dices por las explosiones o porque estais gaseando a todo dios?

Al poco se acercó ese maldito hombre, a cada paso que daba notaba un dolor punzante en la nuca.

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Notaba una felicidad como núnca la había sentido antes. Me notaba más cerca de mi sobrina, tenía una sonrísa en mi cara, cuando de repente, un par de gorilas me inmovilizarón.

-Irathor: Pero que coj... Miré a mi alrededor con asombro, asombro que pronto se convirtio en un estallido de pavor.

Traté de zafarme sin éxito, no podía hablar, notaba como tartamudeaba y oía como de mi boca salían frases inconexas. En mi mente cada vez más se alejaba mi sobrina, notaba como mi corazón quería salirse de mi pecho, como mi fuerza me abandonaba y como mis pulmones me pedían oxígeno, en ese momento me di cuenta de que había dejado incluso de respirar. Miré a Richard, estaba hablando con un tío gordo, con pinta de pescador retirado. El asentía con los brazos en jarras y con gesto de impotencia. Tras lo cual el tio gordo se encaminaba hacía mi. Miré con terror a Richard y grité.

-Irathor: ¡Hicimos un trato! ¡Hemos hecho un puto trato! MALDITA SEA, TENEMOS UN...

Aquel maldito gordinflón me dejó seco de un culatazo en la nuca. Al despertar, lo hice en una celda extraña, notaba como si me hubiese pasado por encima un tranvía lleno de clavos sueltos por los vagones. Los días a partir de aquel despertar se convirtieron en pura monotonía.


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Siguieron escoltandonos hacia no se que lugar, la verdad que ya todo me daba absolutamente igual, mis pies caminaban por pura inercia mientras trataba de comprobar en que estado me encontraba. Me sentía machacado, agotado, como si cargase con una losa de una tonelada. Una brisa de aire fresco me dio un respiro, pero pronto cesó.

Mis piernas estaban entumecidas por la falta de espacio y por el hecho de haberme pasado cerca de un mes sentado o tumbado. Aunque hacía ejercicio en la celda la falta de espacio lo notaba cada día un poco más y la ausencia de ideas había abotargado mi cerebro. Una voz a lo lejos me hizo volver en mi, una voz traicionera y fria, carente de todo tipo de sentimiento. La voz de Ben. Mi mano izquierda comenzó a acariciar los nudillos de la derecha y de repente volví a pensar en Kara. Mi Kara.

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Los días pasaban muy lentos. A decir verdad, no sabía si pasaban los días, dormía cuando tenía sueño y me despertaba cuando dejaba de tenerlo. Cuando me dormía al despertarme encontraba algo de comida. El resto del día lo pasaba solo, conmigo mismo, pensando en lo estúpido que había sido. No pude evitar repasar mi vida hasta el día de hoy. Uno de esos días, la celda de enfrente se abrió y a traves del cristal vi entrar al enano de los ojos saltones que habíamos capturado. Solté un bufido y me senté. Aquel enano se tomó la ligereza de sonreirme y colocar una silla delante de mi.

-Ben: Hola Cole, me llamo Ben, Ben Linus.

Le miré con indiferencia.

-Ben: Al menos por cortesía deberías presentarte aunque ya conozca tu verdadero nombre.

No cambié el rostro.

-Ben: Se que eres un poco dificil de tratar a parte de estar bien entrenado.

-Irathor: Tu no sabes una mierda de mi.

-Ben: Ah, ¿no?


De repente su rostro había pasado de cordial a indigniado, y con un giro de mano sacó un block de papeles bastante grueso y se lo colocó entre las piernas. Me miraba mientras lo abría con ese rostro inexpresivo, pero con esos ojos apuntando a algo cercano al odio.

-Ben: En realidad no se por dónde empezar, pero a falta de eso, comencemos por el principio ¿de acuerdo?

Pasó directamente a la primera hoja.

-Ben: Niklas Heinze, Nacido en Alemania. Hijo de Tiberio y Marie Heinze. Hermano de Tiberio Junior. Tu familia biológia, nazis confesos y convencidos, fueron asesinados tras la caida del canciller varios años despues tras ser identificados por uno de sus sirvientes. Tu fuiste llevado a un orfanato al perdonarte la vida por ser muy pequeño. Quieres que ¿continue? No, no respondas.

Pasaba las hojas freneticamente, casi sin leerlas iba apuntando cada detalle de mi vida, incluso de la que ya no recordaba.

-Ben: Cuatro años despues aquel Orfanato fue incendiado y muy pocos niños salieron con vida, tras esta noticia y por azar, un militar americano que estaba de permiso te adoptó impresionado. el Coronel Lauren Mathews. Al haberse quemado los registros y al no conocer tu verdadero nombre te llamo Cole y te dio su apellido, llevandote a Los Ángeles, dónde residía. Allí conociste a Miranda, tu madre y su esposa a su hijo, Nathan.Tu seguistes sus pasos y entraste en el ejercito, allí vieron tu potencial y te traspasaron a una unidad especial de la C.I.A.


-Cole Mathews (Irathor): ¿Quieres una puta recompensa por recordarme detalles de mi vida olvidados?

-Ben: Me merezco una recompensa, cualquier investigador tardaría años en recabar solo esta mínima parte.

-Irathor: Pues entra aqui, gilipollas, que tengo un cheque para ti.


Se hechó para atras como si le hubieran golpeado y con indignación cerró el block, se levantó de la silla y mirandome con desprecio salió de la habitación. Yo me eché sobre el suelo y dejé pasar el tiempo...


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Continuabamos andando, Jonnhy estaba a mi lado y parecía que estaba algo mejor que yo, pero se notaba que tambien había estado cautivo. Sonreí.

-Irathor: ¿Sabes? Llevo un mes haciendome la misma pregunta... ¿Quieres explicarme como cojones se escapó ese medio metro ojos saltones venido a más?


El me miró y soltó una risita.

-Jonnhy: Me quedé solo con Zohar, me enteré de una cosa del pasado y me largué a buscar el Templo. Ah, y lo encontré.

-Irathor: Ah, al menos espero que haya merecido la pena.

-Jonnhy: Pues la verdad es que no, Zohar no me dejó entrar, pero volveré... si quieres puedes acompañarme.


Los dos nos comenzamos a reir hasta que nos golpearon. Me giré mirando a Ron y a Nina, pero parecía que no habían sido ellos... Volví a lo mio. Jonnhy y yo nos volvimos a mirar y se nos dibujó una sonrisa en la cara.

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Al día siguiente volvió a Ben a verme. Esta vez traia una televisión vieja con un video. Me quedé mirandolo interrogante. Sin mediar palabra colocó un video y le dio al play.

Desde el primer fotograma me quedé impactado mirandolo. Mi sobrina, Kara salía jugando en un parque junto a su madre. Aunque el video duraba unos veinte minutos a mi me parecieron segundos. Segundos que discurrían entre mis dedos, que no podía agarrarlos y quedarme sumido en aquel sueño. No podía agarrar aquel momento y hacerlo mio. Al finalizar me di cuenta de que estaba apoyado completamente contra el cristal y de mis ojos caian dos gruesas líneas de gotas.

-Irathor: ¿De cuando es este video?

-Ben: vaya, Cole, ¿ahora estas por la labor de hablar?

-Irathor: Dime de cuando es este video ¡desgraciado!


Volvió a cambiar la cara y apagó el video. Mientras se iba de la celda yo le gritaba que no, que le iba a escuchar, que esta vez si que le iba a escuchar. Ben se dió media vuelta y me encaró.

-Ben: ¿Como te sientes tras haber sido traicionado por la gente que has estado protegiendo desde que te despertaste en la isla? Habiendo perdido gente por el camino, llorando sus muertes y habiendo preferido estar tu en su lugar. Te notas vendido ¿verdad? ¿has estado pensando sobre ello?

Con rabia golpeé el cristal que nos separaba rajandolo levemente y magullandome los nudillos de la mano derecha.

-Irathor: No hace falta, se que nos han vendido tus amiguitos, y en ese grupo meto a Zohar.

La verdad era que tenía razón, me pasaba las noches soñando con el momento de la traición, de como nos habían manejado hasta llegar a ese punto, vi muchas veces apuñalandonos por la espalda a Zohar y a Ron, a Nina y a Martha. Pero sobre todo, la imagen que más se repetía en mi mente era la de Zohar resbalando lentamente por la pared de aquella estación que era falsa con un disparo entre ceja y ceja, con Mike a mi lado. Me había pasado lamentando el no haber apretado el gatillo en aquel momento. Pero no quería darle esa satisfacción.

Ben sonrió y volvió a sacar el block de papeles.

-Ben: Tu hermano, Nathan, es esteril, ¿lo sabías?

-Irathor: Menuda chorrada, tiene una hija.

-Ben: Si, aquella muchachita tan guapa del video. Por cierto, está bien junto a su madre y su padre. Aun están buscando al "ladrón" que entró en su casa. Al menos, tu amigo Isaac no mata por matar, deberías estarle agradecido.

Suspiré de alivió y me senté.

-Ben: Aun no te sientes. Tu exmujer no quería tener hijos. Por eso la dejaste, no sin antes donar semen a una clínica en Los Ángeles.


Me quedé de piedra mirandolo.

-Ben: Detalle que no comentaste ni a tu hermano ni a tu cuñada, que recurrió a esa clínica para poder tener un hijo.

Entonces colocó un papel en el cristal, era el contrato que firmaron Nathan y Miranda para aceptar la inseminación artificial. En el venía la muestra de semen que tomaban y más abajo, en otro papel que colocó a continuación el número que le dieron a mi muestra tras analizarla. En ambos constaba el mismo número: D815OV42. El alma quería salirse de mi cuerpo mientras el frio lo invadía por completo. Petrificado tartamudeé que no podía ser posible, mientras Ben me miraba con una frialdad extrema. Se dió la vuelta y se marchó.


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Mientras pensaba en mi sobrina comenzaba a notarme más fuerte. Seguía caminando, esta vez con una verdadera sonrisa de satisfacción en la cara.

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Última edición por Irathor el Lun Ago 24, 2009 1:14 pm, editado 1 vez en total

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Jue Ago 20, 2009 12:45 pm 
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Álex (16 años dando tumbos)
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Registrado: Dom Sep 24, 2006 2:54 pm
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Ubicación: anywhere i lay my head
Día 81. Villaotros. Zohar.

Metí la taza con agua y cerre la puerta blanca. Abrí la caja metálica y aspiré el aroma del té de Ceylan, un pequeño contrabando cortesía del bueno de Tom. No tenía ni idea de como lo había conseguido, tampoco importaba, sólo quería disfrutar de un momento de calma.

No funcionaba el hornillo eléctrico, por lo que había tenido que calentar el agua en el microondas. No me gustaba aquella exhibición casi obscena de electrodomésticos modernos en la Isla.
Puede que me haya convertido en un neurótico, pero me inquietaba tenerlo en la cocina, no conseguía estar tranquilo, me parecía que en cualquier momento, sin motivo aparente, podría...
No podía ser... Instintivamente dirigí la mirada al hueco que ocupaba sobre la encimera. Los microondas no explotan... es una leyenda urbana...

De repente vi por la ventana un montón de gente saliendo se sus casas. Algo pasaba ahí fuera.
Me levanté sobresaltado y la caja de té se resbalo de mis manos, cayendo al suelo y esparciendo su contenido por el suelo de la cocina.

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-Mira lo que has hecho... Eres un desastre, Jadash.


El ruido del timbre de la puerta me había asustado y había dejado caer la caja con el poco té que conservaba. Efectos secundarios de tanto tiempo alejado de la civilización. Salí a abrir...

-Hola, ¿interrumpo?
-No, tranquilo, estaba preparando un té... bueno, tú dirás, ¿qué te trae por aquí?
- Eres Zohar... verdad? Juliet me contó que ibas en el 815 y que... que viniste voluntariamente a vivir aquí y pensaba... ¿Puedo preguntarte algo, Zohar...?
-Dispara.
-¿No piensas nunca en volver?
-Eh... sí, claro, por supuesto que pienso en eso a veces. Pero aquí estoy bien, he encontrado mi lugar, no estoy tan perdido como antes del accidente...

-Ya... es un punto de vista interesante. Ah, por cierto, casi se me olvida... Juliet me pidió que te trajera ésto.

Tendió hacia mí un ejemplar de la Guía del autoestopista galáctico.
Tras tocar el libro una sonrisa se dibujó en mi rostro.
-¿Qué pasa? -preguntó él.
-Nada... sólo que este libro es de Ben, me sorprende, no parece el tipo de...
-¿Cómo sabes que es de Ben?
-Tengo una especie de... don.
-Jeje, ya, claro... Bueno, tengo que irme. Nos vemos!
-Gracias por el libro, Jack.

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Día 82. Villaotros.

Nada más despertarme me levanté de un salto y me metí bajo la ducha. El agua fría ayudaba a olvidar un poco aquella sensación tan familiar: inquietud.
Me vestí, recalenté un poco de café en el microondas y llené rápidamente la mochila: metí dos camisetas, una muda, mi libreta, dos bolígrafos que encontré en el salón, unas sandalias, una botella de agua, dos chocolatinas Apollo, una navaja multiusos y una toalla.

Fui al punto de reunión. Enseguida llegaron Martha y Sara. Parecieron asustarse al ver las máscaras de gas.
- Tranquilas, no es gas venenoso. Sólo duerme a la gente.
Cada una tomó una de las máscaras con gesto de desaprobación.

Irathor: - ¿Ha llegado ya el día del juicio final?
Ron: - Nos vamos de aquí. Este lugar ya no es seguro
Tom: - ¿Y qué hacemos con vosotros dos? Si os dejamos aquí seguro que nos seguís así que mejor vendréis con nosotros. Ron, Nina, ¿os encargáis de ellos?
Los dos hicieron un gesto de aprobación. Todos se pusieron las máscaras.

Me acerqué sigilosamente a la casa y abrí la puerta. Es una lástima, parecía un buen tipo. Pero a veces, por duro que sea, hay que dejar a gente atrás.
-Buenas noches, Jack...

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Vie Ago 21, 2009 1:21 pm 
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Ethan (Not in the manifest)
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Registrado: Dom May 25, 2008 9:47 pm
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Ubicación: They come, they fight, they destroy, they corrupt. It always ends the same.
Scott. 9 de diciembre. Boston. En la otra parte del mundo...

Estaba atardeciendo. Caminaba por un campo de rugby. Solo. De repente oí que alguien me llamaba. Estaba lejos pero pude distinguir que era un hombre:

-Scott!

Julie: -Scott! Despierta Scott. Hemos llegado. Estamos en Boston.


Efectivamente, Julie llevaba razón. Al contrario que en el sueño que había tenido, era de noche. Llevábamos más de un día conduciendo, uno de nosotros cada cierto tiempo para así poder descansar. Y es que ir de una punta a otra de Estados Unidos cansa, y mucho.

Julie: -¿Estás bien? No pareces haber dormido bien.
Scott: -Llevo varios días sin dormir bien.
Stan: -Tranquilo, llevamos un tiempo que no paramos de movernos. Todos necesitamos descansar.


Frente a nosotros había una casa digna de cualquier lugar del país. Stan preguntó a Julie si estaba segura de que ésa era la casa. Julie afirmó y señaló que había luz en la casa. Llamamos a la puerta. Al ver que nadie contestaba volvimos a llamar. Esta vez si abrieron. Al otro lado de la puerta estaba Mark con una cara bastante asustada. Se quedó sin habla durante unos segundos.

Mark: -Creía que era la ambulancia...
Stan: -¿La ambulancia?


Mark se volvió a meter en la casa y dejó la puerta abierta. Lo tomamos como una señal de que podíamos entrar y eso hicimos. Al llegar a la sala de estar nos encontramos con algo totalmente inesperado: el padre de Mark yacía inconsciente en el suelo y la madre de Mark tenía varias señales de que la habían pegado; a pesar de todo ella parecía estar bien.

Julie: -¿Qué... qué ha pasado?
Mark: -No... no sé muy bien. He llegado hace un rato y me he encontrado con esta escena...
Madre de Mark: -¡Se lo han llevado! Se han llevado al niño. Mark... vi cómo se lo llevaban.
-dijo sollozando.
Mark: -Tranquila mamá. Lo encontrarán. Estoy seguro.

A los pocos minutos llegó la ambulancia, que se llevó a los padres de Mark, y la policía. Investigarían la desparición del niño, pero ninguno de nosotros estaba seguro de que lograran encontrarle, sobre todo Julie. Mientras tanto yo me seguía preguntando qué tenía de especial el niño. Julie, por desgracia, no había abierto apenas la boca en todo el viaje presumiblemente por la presencia de Stan a lo largo de todo el viaje.

Agente: -Sr. Castillo, necesito que su mujer y usted vengan con nosotros.
Mark: -¿Mi...?
-hizo una pausa. Aunque ya había pasado tiempo seguía bastante asustado- Sí, por supuesto.

Antes de irse con el agente, Julie se acercó a Stan y a mí.

Julie: -Podéis iros. En cuanto terminemos de hablar con la policía investigaremos esto nosotros mismos.
Scott: -Julie, no sé...
Julie: -Si tenéis algo de empatía hacia nosotros, hacedlo. Puede sonar mal pero no necesito ayuda, lo del niño es una cuestión personal.


Por un momento Stan y yo no supimos qué contestar. Al final yo fui quién respondió primero:

Scott: -De acuerdo. Tened cuidado.

Julie asintió y acto seguido se fue con Mark. El coche de policía arrancó. Stan y yo lo seguimos con la vista hasta que se perdió en la lejanía.

Stan: -¿Y ahora qué?

Por primera vez en mucho tiempo tenía claro cual iba a ser mi siguiente paso. No podía matar a todas las personas que supieran la existencia de la isla, era imposible. Y además, no viviría con ello. Aún así podría tomarme una venganza personal... tarde o temprano, antes o después, iba a matar a Tania.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Lun Ago 24, 2009 10:47 am 
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Christian Sheppard(y no estaba muerto..)
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Registrado: Jue Ene 19, 2006 5:34 pm
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Lost&Rol. Season 3. Capítulo XX: Enfrentando al destino.

9 de diciembre. Boston.

Las cosas habían tomado un rumbo inesperado en los últimos días. Después de dividirse en dos grupos, cuando algunos de ellos apenas acababan de conocerse, ahora volvía a separarse de los compañeros que había escogido. Al parecer, después de todo, se había equivocado de grupo. Pero no era extraño que Scott se equivocara, al menos no en los últimos años.

Tras la extraña partida de Julie y Mark escoltados por la policía, Scott se había decidido. No sabía por qué pero ya intuía que Stan no iba a acompañarle… durante esos días no había hecho más que vigilar a Julie, así que suponía que si se había quedado con la pareja no era, ni mucho menos, para ayudarles a buscar a ese niño. El niño… qué habría sido de él? La verdad es que le dolía no ayudar a Julie a encontrarle, parecía verdaderamente asustada cuando se lo pidió, pero Scott estaba convencido de que eso no era lo que deparaba el destino.

¿Se equivocaba ahora al ir tras Tanya? Él no era un asesino, ni quería serlo, pero esa mujer le había destrozado la vida. Jane le había pedido que liquidara a toda aquella gente, pero no podía hacerlo, no quería… algunos de ellos habían despertado su afecto, su empatía: estaban tan desesperados como él por salir de todo aquel embrollo. Pero si de algo estaba convencido era de que sí podía vivir con una sola muerte a sus espaldas y, aunque le había costado mucho tomar aquella decisión, a medida que se acercaba a su destino parecía más convencido de que eso era lo que quería hacer. Sin embargo, cuando sonó el altavoz, no pudo evitar sentir un extraño cosquilleo en su estómago.
Citar:
“Bienvenidos a bordo del vuelo 423 con destino a Fiji, les habla su capitán. El vuelo tendrá una duración de…”


Pero Scott ya no oía nada. Sólo pensaba en su venganza y en la manera en la que lo podía llevar a cabo. Se había perdido tantas cosas… ¿qué había sido de su hermana? ¿Y de sus padres? ¿Habría tenido más familia en todos estos años? ¿Cómo se habrían sentido todas las personas que conocía en torno a mi repentina desaparición? De tantas veces que pensaba sobre ello le había empezado a doler la cabeza. Algo que aprovechó para cerrar los ojos y dormir… le daría tiempo de sobra hasta llegar a Fiji.

Estaba en una extraña habitación. Había varios carteles colgados de las paredes. La habitación estaba prácticamente a oscuras y vacía salvo por un par de sillas y mesas que se situaban al fondo y un hombre cercano a él. Vestía de una forma extraña y tenía una trompeta. Empezó a hacerla sonar y a los diez segundos se calló. La canción tenía cierto toque triste aunque le recordaba a las melodías de Jazz que tanto le gustaban a su padre.

-¡Scott!

Un hombre, el mismo hombre que el del campo de rugby, le llamó. Estaba situado detrás de él. La poca luz del lugar le impidía ver con claridad de quien se trataba.

-¡Scott!


-Señor, siento despertarle pero estamos pasando por una zona de turbulencias. Póngase el cinturón, por favor.

Scott se puso el cinturón de mala gana y volvió a cerrar los ojos.

Día 84. Tarde. En un claro

Había llovido y el suelo se había convertido en barro resbaladizo. Llevaban dos días allí acampados esperando que Ben les dijera qué hacer, hacia dónde dirigirse. Era extraño porque las dos últimas noches habían sido demasiado tranquilas a pesar de la lluvia de ese día.

Johnny e Irathor comprobaron que no eran los únicos presos. Entre el grupo había un hombre mayor, algo fuerte y que por cómo era tratado era considerado más peligroso que ellos dos. Se rumoreaba que había tirado por la ventana al hombre calvo que iba con ellos y que al parecer también era un superviviente del Oceanic 815. Qué lejos quedaba ya aquello.

La situación de Nina, Ron y Martha con respecto a sus compañeros no era la ideal. Algunos cuchicheaban sobre ellos a sus espaldas y la gran mayoría ni siquiera les dirigían la palabra. Nina se lavaba las manos como podía con parte del agua de su cantimplora intentando reflexionar si había sido buena idea volver con ellos y ejecutar el plan. Pero era todo lo que había conocido en su vida: ejecutar órdenes y seguirlas sin cuestionarse nada. Es por eso que a veces sentía compasión por Irathor. En el fondo era como ella. Al ver a los dos chicos esposados les tiró la cantimplora para que bebieran. Johnny la tomó al vuelo sin mediar palabra y con un gesto de agradecimiento. Los dos chicos se quedaron rezagados y sin ser vigilados por nadie.

Irathor: - A la de tres echamos a caminar de espaldas y los dejamos atrás.
Johnny casi se atraganta con sus palabras.
Irathor: - Uno…
Johnny: - ¿estás loco? Llevamos unas espo…
Irathor: - Dos…
Johnny: - ¿Y qué hacemos con el resto?
Irathor: - ¡Tres!


Los insistentes rayos de otro nuevo día se colaron entre mis pestañas, obligándome a parpadear y a alejar un sueño intranquilo. Necesité varios segundos antes de poder enfocar mi cansada mirada e incluso entonces no pude alejar el vértigo que sentí al retomar la visión que nos había acompañado durante lo que parecían años.

Aquel eterno mar nos rodeaba una vez más con su desoladora inmensidad, meciéndonos en una corriente que ya no parecía tener fin, con olas tan cambiantes como nuestro ánimo, atado al miedo que nos producían sus feroces noches repletas de titánicas olas o a la desesperación de una calma sin viento ni movimiento, y sin nada más que un tiempo que se extendía como su profundidad y extensión. Nuestra piel y nuestros labios se habían agrietado, y las palabras se habían vuelto tan ausentes como el agua de lluvia, que no probábamos desde hacía ya más de 15 horas.

Y realmente había perdido la cuenta de los días, había olvidado los peligros de los que huimos, había dejado atrás mi esperanza en aquella isla; incluso cuando Mike había adoptado la firme decisión de cuidar de nosotras, cuando las estrellas de las noches tranquilas me hacían pensar que quizá hubiera una razón para todo esto, o las pequeñas señales parecían aparecer para decirme que quizá lo conseguiríamos, que podríamos regresar a tierra firme y buscar algún modo de ayudar a los que dejamos atrás. Pero últimamente todas aquellas señales no parecían ser tener más motivo o transcendencia que la ferocidad del hambre
.


10 de diciembre. Fiji.

-Hay algo a tener en cuenta Tanya, a mí me conocen aquí, ya intenté infiltrarme con Julie, recuerdas? – dijo Levon, mientras Tanya asentía – así que vas a tener que ayudarme una vez dentro. Intentaré pasar desapercibido y quedarme en el camarote todo el tiempo posible, pero si empiezan a sospechar o me reconocen…
- … inventaremos algo, no te preocupes – sonrió Tanya.

Que Tanya estuviera tan sonriente no era nada habitual, pero el caso es que lo estaba, estaba feliz. Quizás se debiera al despertar de sus sentimientos hacia Levon, dormidos durante tanto tiempo y que ella trataba de negar pero que, evidentemente, sabía que estaban allí. Quizás se tratara a que el buen tiempo de Fiji le permitía quitarse sus siempre perennes guantes y gafas de sol y, aún así, encontrarse bien. Pero en realidad, a pesar de estas pequeñas cosas, ella sabía que estaba feliz por poder enfrentarse por fin a su destino. Iba a llegar a aquella maldita isla en unos días, y no iba a dejar que nada ni nadie le impidieran encontrarla y terminar con ella para siempre.

Mientras, al lado de una radiante Tanya, se encontraba un hombre abrumado. Un hombre que conocía muy bien aquella isla y a sus habitantes, una gente a la que pensó que jamás volvería a ver, una isla a la que jamás pensó regresar. Sin embargo allí estaba Levon, intentando minimizar los daños y buscando a su padre, cumpliendo un encargo de Tom… bueno, un encargo de Ben, el siempre manipulador y mentiroso Ben. Sinceramente, si tal y como había dicho Tom la gente de ese carguero tenía por misión eliminarle, él no se lo iba a reprochar en absoluto.
- Subimos ya?
- Sí Tanya, cuanto antes terminemos con esto mejor. Vamos chi… Tanya, dónde están los demás??


Máster. 10 de diciembre. Fiji.

Rachel no terminaba de ver claro todo aquello, pero sentirse cada vez más cerca de Claire la reconfortaba enormemente. Después de tanto tiempo buscándola ahora, por fin, parecía que casi estuviera con ella. Pero, oh mierda! Se había dejado la pulsera que Claire le regaló para su cumpleaños en el coche… y estaba convencida de que dejarse su amuleto no sería buena idea en una misión como aquélla.

- Dexter espérame aquí por favor, creo que me he dejado algo en el coche.
- Aquí estaré, no pienso acercarme a la parejita feliz mientras pueda evitarlo – murmuró Dexter.

Rachel se dirigió al aparcamiento de los muelles, donde habían abandonado el coche alquilado quién sabe por cuánto tiempo. El hecho de haberlo alquilado con el carnet falso de Tanya facilitaba mucho las cosas en aquél sentido.
- Hola Rachel.
No podía ser, qué demonios estaba haciendo allí? La estaba esperando a ella? Era casualidad? Pero si lo era qué hacía junto al coche?
- Qué demonios quieres?
- Vaya, parece que no te alegres de verme.
- Y por qué iba a alegrarme? Esta no es la primera vez que apareces por arte de magia pareciendo conocer todos mis planes.
- Pues esta vez te equivocas Rachel. Sólo he venido a supervisar la marcha del Kahana pero ya que estás aquí…
- … ya que estoy aquí qué?

- Ya que estás aquí te voy a pedir por favor que no subas a ese barco.
- Y acaso crees que voy a hacerte caso, verdad?


Rachel ya tenía lo que quería, había cogido la pulsera del coche mientras aquel hombre le hablaba, así que no dudó en dar media vuelta para alejarse de él. En el mismo instante en que lo hizo, vio a un hombre delante de ella apuntándole con una pistola.
- Te lo he pedido por favor Rachel, no me obligues a hacer algo que no quiero.
- Si no quieres hacerme daño por qué tienes a un hombre amenazándome.
- Para que me escuches Rachel. Y no, no quiero hacerte daño, pero si subes a ese barco se lo haré a tu amigo.

- A mi… de quién demonios hablas?Y Rachel lo vio, lo vio asomar la cabeza por la ventanilla de un coche al fondo del muelle, amordazado.
- Tendré que hacerle daño a Eero – dijo Charles Widmore.


Día 84. Mediodía. En un claro

Sara vio la escena desde el principio de la cola que formaba todo el grupo pero no dijo nada. Estaba muy débil, cada día más. Llevaban mucho tiempo caminando y no sabía si podría aguantar por mucho más tiempo ese ritmo. Cindy le ayudaba de vez en cuando a caminar haciendo que Sara apoyara el mayor peso posible en los hombros de la ex azafata del Oceanic.

Justo detrás de ellas iba el cabecilla del grupo: Benjamin Linus, aquel hombre pequeño de ojos saltones le inquietaba a la vez que le aterraba a Sara. Parecía muy interesado en el embarazo de la joven, tanto que Sara sentía su mirada clavada en el cogote. De pronto un murmullo la despertó de su ensimismamiento:

Tom: - Ben, se han escapado.
Ben apoyó su bastón en el suelo con brusquedad.
Ben: - ¿Cómo que se han escapado? ¡Iban esposados!
Tom: - Nina dice que se giró un momento y…
Ben: - ¿Nina los ha dejado escapar? ¿De verdad piensas que no se ha dado cuenta?
Nina se acercó a los dos hombres hasta situarse a la altura de Richard, el cual vigilaba la escena a un par de metros de distancia, junto con el hombre calvo.
Ben: - Está bien. Tom, llévate a dos de tus hombres y búscales. No deben de andar muy lejos.
Tom se alejaba del corro mientras Nina se dirigía a Ben
Nina: - Los he perdido yo, debería ir a encontrarlos.
Ben giró la cabeza hacia la chica.
Ben: - No, no lo harás. Últimamente, Nina, cada vez que te pido algo alguien muere y quiero a esos dos vivos.

Ben volvió a tomar su bastón y comenzó a caminar mientras Richard y Nina se miraban. Él le agarró por el brazo y le susurró algo al oído:
Richard: - Ve con ellos y alejaros de aquí. Llévate a Sara, a Ron y a Martha contigo. Yo entretendré a Ben durante un rato, hasta que sea demasiado tarde como para buscaros a vosotros también. Cuando estéis reunidos lleva a Sara al caduceo para que descanse y para mirar si su embarazo va bien. Juliet se dirigirá hacia allí en unos días. Reuniros con ella si es preciso.
Nina: - ¿Por qué haces todo esto, Richard?
Richard no contestó. Se limitó a mostrar un amago de sonrisa a la chica y después se dio media vuelta.

Nina agarró a Sara del brazo haciendo que la chica se detuviera mientras Cindy continuaba caminando. Sara reconoció la voz de Nina en aquel susurro.
Nina: - Vamos a buscar a los chicos y tienes que acompañarnos.
Sara se quedó estupefacta. Lo último que esperaba en ese momento era ser llevada a una situación peligrosa. Ambas comenzaron a caminar disimuladamente en sentido contrario al resto.

Sara: - ¿Y por qué debería ir yo?
Nina: - Porque después de eso nos reuniremos con Juliet en la estación médica.
Cuando estaban a punto de alcanzar a Ron y a Martha, una mano se posó en el hombro de Nina.
Zohar: - Os acompaño
Nina se mostró extrañada ante tal decisión. Después observó a lo lejos a Richard asintiendo con la cabeza. Al fin y al cabo Richard era el único que aún les respetaba y en quien podían confiar.


Me incliné hacia el mar que se oscurecía con el cambio de presión en mi sangre, escurrí el agua restante y cubrí la frente de Michael con lo que quedaba de camiseta.
Su respiración se había vuelto más irregular y la fiebre parecía haber aumentado en las últimas horas. Ella tampoco había mostrado síntomas de mejora y continuaba sumida en aquel intranquilo sueño que se había apoderado finalmente de Michael por la mañana.

Observando mis manos distorsionadas entre los reflejos cristalinos del agua creí primero que aquel murmullo lejano era el indicador de que aquel era el síntoma claro de nuestro gran error. Pero me equivoqué.

Aquel extraño y metálico punto del horizonte aumentó su tamaño enfrentándose a la inmensa presencia del mar y ocupando con su velocidad y esperanza todos y cada uno de los rincones de mis temblorosas pupilas.

La empapada camiseta se deslizó entre mis dedos mientras me levantaba rápida y torpemente ignorando debilidad, niebla y miedo.

Y grité, grité como nunca lo había hecho en una vida que creía perdida cuatro segundos atrás, mientras aquel barco se acercaba constante y reluciente hacia una barca que ya no iría a la deriva nunca más.

Nos habían encontrado.



10 de diciembre. Fiji.

- No subas a ese barco, por favor.
No podía ser, no podía haber escuchado lo que creía haber escuchado. Por un momento, Dexter tuvo miedo de girar la cabeza y enfrentarse a esa voz para ver que todo había sido un truco de su mente pero, por otro lado, tenía tantas ganas de darse la vuelta y comprobarlo…
- Dexter, por favor, ya no lo necesitas.

Se giró y no pudo creer lo que sus ojos veían, no pudo creer que estuviera allí, ahora.
- Dios mío!! Pero cómo??!! Qué…?? Joder, déjame darte un abrazo!! – no podía creerlo, no podía ser verdad. Dexter lloraba, lloraba como pocas veces lo había hecho – Michael joder, iba a buscarte!!


Día 84. Atardeciendo. En la selva

Sara: - Sinceramente no entiendo qué está pasando.
Ron: - Es … complicado. Digamos que la cosa se ha complicado para nosotros.
Martha encabezaba el grupo. En su rostro se notaba que llevaba días sin pegar ojo, no sólo por el gran éxodo que habían emprendido desde que salieron de villaothers, sino también por las miradas de desaprobación de los que fueron sus compañeros durante mucho tiempo. En el fondo se alegró cuando Nina y Sara se acercaron a ella, porque sabía que se alejarían del grupo y esta vez no volverían.
Martha: - Me gustaría saber qué hubiera pasado si hubiera sido otro el que hubiera tenido que sacrificar a sus compañeros.
Zohar y Nina intentaban seguir el rastro de Irathor y Johnny pero a veces se confundía con el que el grupo de Tom había dejado. Comenzaba a anochecer, así que cada vez costaba más y más encontrarlos…

Máster. 10 de diciembre. Fiji.

- Están llamando a bordo Tanya, no podemos perder el carguero, es nuestra última oportunidad.
- Lo sé Levon, pero es que no sé dónde se habrán metido, no podemos dejarles aquí.


Mientras Tanya buscaba a sus compañeros con la mirada, Levon no podía creer lo que veía. A su lado, dudando en subir a bordo, se encontraba Michael, el chico que Tom le había presentado como uno de los supervivientes del Oceanic. Pero no fue él el que más llamó su atención…

- Eh, Tanya mira… te dije que él sabía algo.
Tanya se giró hacia donde Levon señalaba.
- Qué demonios hace Faraday aquí??
- No lo sé pero ves… esa chica de ahí que habla con él es Naomi, se encargaba de enrolar a la gente. Julie y yo la conocimos la otra vez.
- Y el otro hombre?
- Se llama Miles…


Tanya y Levon se giraron hacia el hombre que les había respondido a sus espaldas.
- … y creedme, ese tío da muy mal rollo. No sé qué hace aquí, pero prefiero no cruzarme mucho con él durante la travesía – el hombre tiró el cigarrillo y lo apagó con el zapato- yo soy Gabriel – les dijo tendiéndoles la mano.


Día 84. Anocheciendo. En la selva

Johnny: - Es ya de noche. Debemos descansar. Hay que buscar algún sitio donde escondernos. – afirmaba Johnny con el poco aliento que ya le quedaba.
Irathor: - Si paramos ahora nos alcanzarán. – respondió molesto

Johnny se detuvo a tomar el aire. Unos metros más adelante lo hizo Irathor con cara de pocos amigos por la parada obligatoria.
Johnny: - ¿Por qué estamos haciendo esto, Ira? Si lo que Sara nos dijo es verdad, si el submarino voló en pedazos ya no hay forma de huir de aquí. Estamos desarmados, seguimos esposados y no tenemos un lugar donde escondernos. – se apoyó en el árbol más cercano – ¿no será quizás el momento de convertirse en uno de ellos y olvidar todo el agotamiento y el sufrimiento que hemos pasado?

Irathor se giró hacia Johnny con cara de pocos amigos, pero su rostro cambió considerablemente cuando tras ellos, por el mismo camino donde habían venido, pudo ver la silueta de lo que parecía una cabaña de madera abandonada.

Irathor se acercó hasta Johnny cerrando los ojos con fuerza y volviéndolos a abrir. Era imposible … pero lo veía. Johnny, al ver que Irathor no respondía a lo que acababa de decir, se giró hacia donde el alemán miraba.
Johnny: - Eso no estaba ahí antes.
Irathor: - Muy inteligente por tu parte. Quizás sólo sea una maldita visión por la falta de sueño y de agua.
Johnny: - si fuera una visión ¿ambos veríamos la misma cabaña?

Irathor giró su cabeza hacia Johnny y después volvió a mirar de reojo hacia la construcción. Comenzó a acercarse sigilosamente hacia una de las ventanas. Justo en ese momento una luz como de un candil se encendió en su interior. Los chicos siguieron acercándose hacia la cabaña.


10 de diciembre. Fiji.

Maldito tráfico! Cómo podía haber tantos coches en una isla como aquélla?? Scott no iba a llegar a tiempo de subir a bordo.
- Jooooodeeeeeeeer!!!!!!!! – gritó.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Lun Ago 24, 2009 10:49 am 
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Christian Sheppard(y no estaba muerto..)
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Lost&Rol. Season 3. Capítulo XX. Finale. Enfrentando al destino (Segunda parte)

Sostuve la cálida taza de café entre mis manos. La tranquilidad, la esperanza y la firmeza se habían escapado de ellas y sólo quedaba aquella incertidumbre que delataban tanto mis ojos como los de mis dos compañeros.

A mi lado, ella parecían tan absorta entre sus pensamientos como yo lo estaba entre los míos, mientras que Michael se paseaba de un lado a otro por la cuidada madera del barco, impaciente e indeciso.

Ligeia: - Es lo mejor, Mike
Michael se detuvo como si el primer sonido que surcaba el aire desde hacía varios minutos le sacara de su ensimismamiento.
Frances: - Bueno, me parece más bien que es la única opción que nos va a dar esta gente.

Alejé mi mirada unos cuantos metros hacia donde, reunidos en una improvisada reunión circular, los hombres que nos habían atendido aquellos tres días hablaban pausadamente mientras esperaban nuestra reacción. Aquella mujer, Jane, de vez en cuando posaba sus ojos sobre nosotros con curiosidad durante un tiempo y luego retomaba el hilo de la elegante conversación.
Algo me decía que Mike tenía razón.

Aún había de hacerme a la idea de todo aquel secretismo que parecía rondar el acontecimiento de nuestro rescate, de todas aquellas personas tan interesadas en la isla, en quienes al parecer habitaban en ella, y la inquietante certidumbre de que también nosotros tres les resultábamos sumamente valiosos.

Frances: - ¿Qué otras cosa podemos hacer, Mike? Hemos estado días vagando por el mar, y ni siquiera esta gente dice ser capaz de saber con certeza dónde está la isla. No tenemos forma de informar sobre su localización ni de volver.
Michael:- Ya, pero ¿qué hay de mentir y de ocultar todo lo que pasó? ¿Qué pasa con Irathor, Zohar, Darío, qué pasa con la verdad sobre el accidente de nuestro avión?
Ambas bajamos la mirada aceptando la verdad en todas las palabras de Michael.
Ligeia: - Ya has oído todo lo que nos han dicho –espetó Ligeia – y tú mismo lo has visto. Hay algo en esa isla, Mike, no es un sitio seguro. Si decimos todo lo que ha ocurrido, es posible que muchas personas corran peligro, muchas más que las que se quedaron. - bajó la vista hacia el reluciente pasaporte que sujetaba cuidadosamente con sus manos y se aferró a él con más fuerza. - Yo sólo quiero empezar de nuevo; olvidar todo esto. ¿Vosotros no?
Se hizo un momento de silencio, y por fin Mike habló.
Michael: - Yo me niego a abandonarles como perros.



Día 84. Noche. En la selva

Nina encendió las antorchas con el zippo oxidado que siempre llevaba en su bolsillo. Mientras tanto Zohar se acercó al pequeño riachuelo que acababan de dejar atrás para rellenar las cantimploras. En ello estaba cuando al otro lado del río intuyó una cabaña abandonada y sucia, pero con una luz en su interior. Jadrash quedó tan sorprendido del hallazgo que no dudó en cruzarlo y acercarse a ver quién habitaba allí.

Dentro la luz se volvía más y más intensa según se acercaba, o quizás fuera producto de la oscuridad que ya reinaba fuera. Zohar se acercó cuidadosamente a la ventana más cercana. No podía creer lo que estaba viendo. Tras los cristales vio la habitación del hospital donde vio por última vez a su madre con vida. Cerró los ojos y cuando los volvió a abrir allí seguía la cabaña, la habitación y su madre en la cama y conectada a diversas máquinas. Después de un rato Zohar vio que en la habitación había alguien más. Se trataba de un hombre alto, rubio, bien vestido. Entre sus manos llevaba una chocolatina Apollo la cual dejó en la mesa al levantarse. Se acercó a la mujer, la besó en la frente y desconectó la máquina que hacía que siguiera respirando. El pitido se convirtió en un sonido ininterrumpido en pocos segundos.

Por la mejilla de Zohar una lágrima caía hasta que llegó a la boca. El joven cerró los ojos ahogando el grito que tantas ganas tenía de dar. Desenfundó su katana e intentó clavarla en la ventana de la cabaña pero esta había desaparecido. Jadrash no tuvo fuerzas nada más que para caer de rodillas en el suelo y comprender que aunque el que había desenchufado a su propia madre en el pasado fuera él mismo, siempre fue motivado por fuerzas superiores que nunca conseguiría entender.


10 de diciembre. Fiji.

- Cómo qué no vienes?
- No voy con vosotros, os lo repito, no puedo.
- Rachel, entiendes que esta es la última oportunidad? Nos lo dijo Tom, si no subimos ahora jamás llegaremos a la isla.

- Lo sé Levon, lo sé – Rachel no podía creer que le estuviera pasando aquello precisamente ahora – Escuchadme, las cosas han cambiado para mí yo…
- Tú ya no quieres encontrar a Claire? – preguntó Tanya
- No, no no no… no es eso. Por supuesto que quiero encontrarla pero…
- Rachel, sólo te has apartado de aquí unos minutos. Qué demonios te ha pasado, qué es lo que ha cambiado?
- No puedo decíroslo chicos yo… alguien corre serio peligro si no me quedo.


Levon y Tanya intercambiaron una mirada de asombro.

- Rachel, de verdad… es esto lo que quieres? – preguntó Levon.
- No, no es lo que quiero, pero es lo que debo hacer.
- En ese caso – dijo Tanya rompiendo un incómodo silencio – debes quedarte. No te preocupes, nosotros encontraremos a tu amiga, vale? Levon, Dexter y yo nos aseguraremos de sacarla de allí y volveremos a reunirnos todos, de acuerdo? No te preocupes Rachel.
- La verdad es que tendréis que hacerlo sin mí.

Pero qué demonios estaba pasando? Qué había pasado en unos pocos minutos para que dos de sus compañeros se rindieran? Levon no lo sabía, pero así como Rachel parecía muy asustada y triste, Dexter se acercaba sonriendo junto a un hombre desconocido.

- Chicos, os presento a Michael Molina.
- Michael Mo… espera un momento… pero no es él a quien ibas a buscar a esa isla??
– dijo atónita Tanya.
- El mismo, encantado de conoceros – Michael les sonrió amistosamente – Escuchad chicos, he estado hablando con Dexter y… veréis no creo que nadie deba ir allí.
- Cómo que no? Por qué?? Qué ha pasado con los demás… hubo más supervivientes? Dónde están, cómo saliste de allí, qué…
- Eh, eh, espera chica… dame un respiro.
- Mira Michael – interrumpió Levon – nosotros no hemos tenido ni un minuto de respiro desde que vuestro avión se estrelló. Nos hemos visto implicados en secuestros, asesinatos, secretos, persecuciones, desconfianzas… todo por ir a buscar a alguien a esa maldita isla. Nos vas a decir lo que queremos saber?


La fulminante mirada de aquel hombre que surcaba la habitación y analizaba cada uno de mis movimientos no hacía sino acrecentar los nervios que dirigían mis pies de un lado a otro en aquella reducida esquina. Sin ningún intento por ocultar mi impaciencia, me paseaba de un lado a otro como un animal encarcelado y al que deben darle alimento cuanto antes. Yo, en mi caso, necesitaba respuestas.

El incansable trabajo de Mike estaba hecho y ahora era a mí a quien le correspondía continuarlo. El peso y la responsabilidad que nosotras dos intentamos apartar, viviendo en la ilusión de que podríamos retomar nuestras vidas sin dificultad y sin remordimientos, aceptando a duras penas que ya no estaba en nuestra mano hacer nada más, todos estos meses en que creímos ser libres, ignorando que siempre seríamos vigiladas tanto por ojos extraños como por nuestra más elevada conciencia, cayeron sobre mis manos por fin.

Tan sólo unas noches atrás, después de abrir la puerta a altas horas de la noche, de abrazar a Michael entre lágrimas como la primera y última vez, fue él quien me entregó los documentos que con tanto cuidado había recopilado. Sabía que era lo único que necesitaba Widmore, y lo único que necesitábamos nosotros.
Y había llegado el momento de afrontarlo, de aceptar que no habría libertad posible fuera de la isla hasta que regresáramos, hasta que pudiéramos deshacer un error, ayudar a quienes nos ayudaron, y saber la verdad sobre aquello y nosotros mismos.
Había llegado el momento de volver.

Suspiré y miré de reojo a aquel hombre que parecía tan concentrado en mí como en la conversación que tenía lugar en la otra habitación. En su despacho, Jane continuaba hablando con Scott y pronto sería mi turno. Tomé aire despacio y lo dejé escapar junto con mis nervios.

Por fin había llegado el momento de volver.



Día 84. Noche. En la cabaña

Hombre: - Siempre he vivido aquí.
Johnny: - Y los otros … ¿ nunca te han atacado?

El hombre tenía delante unas cuantas herramientas: un par de cuchillos, unas tenazas y un martillo, el cual tenía en la mano y estaba usando para quitarle a Johnny las esposas. Irathor se sentaba justo al lado de ambos hombres.

Hombre: - No fue fácil al principio. Tampoco cuando parte de su equipo se reveló y ocurrió la purga.
Irathor: - ¿Qué purga?
Hombre: - ¿Oh, no os lo han contado? – el hombre dejó el martillo encima de la mesa y cogió los alicates – Ocurrió hace bastantes años ya. Digamos … que fue un motín.

El hombre hizo fuerza y consiguió arrancarle las esposas a Johnny. Después él se frotaba las muñecas con sus propias manos.
Hombre: - Se puede infectar las heridas así. Tenga – le ofreció una palangana con agua con una sonrisa en la cara – métalas en agua un rato.

Irathor miraba las herramientas y volvía a mirar al hombre. Todo eso, los muebles viejos, los botes con especias, el cuadro de la pared… le daba mala espina. Después se sentó en la silla que había ocupado Johnny un momento antes y se preparó para librarse de las esposas.
Irathor: - Y dígame ¿siempre ha vivido solo?
Hombre: - En esta isla nunca se vive solo – comenzó a golpear las cadenas – Pero si te refieres a esta casa digamos que la he compartido con alguien más.
Johnny: - ¿Y dónde está ahora ese alguien?
Hombre: - Murió – dijo tras pensárselo mucho. – Murió hace mucho tiempo. Pero aquí no hay tiempo de aburrirse. Cuando ustedes se vayan vendrán otros, y después otros… Siempre ha sido así.
Irathor: - ¿Esto ya ha ocurrido antes?
Hombre: - Y volverá a ocurrir – volvió a cambiar de herramienta – Quiero decir que no aparecerán dos hombres esposados en mi puerta pero de vez en cuando alguien llama a mi puerta y yo les ofrezco mi hospitalidad: comida, un refugio…

En las esposas de Irathor sonó un clic como si de tantos martillazos las esposas cedieran solas, o quizás fuera solo un truco de magia…
Hombre: - Pues ya está. Si necesitáis algo más…
Irathor metió sus manos en agua mientras Johnny se las secaba y se ponía unas hojas de aloe vera en las pequeñas raspaduras. Ambos se miraron porque deseaban salir de allí cuanto antes.

Johnny probó suerte con su petición:
Johnny: - A mi amigo y a mí nos gustaría saber si nos podríamos llevar esos dos cuchillos que hay en la mesa.
El hombre resopló y después sonrió como esperando que se lo pidieran. Mientras, recogía el resto de herramientas.
Hombre: - Lleváoslos. Ya no los uso casi nunca.

Tras terminar de curarse las heridas los chicos se despidieron del hombre y salieron de la cabaña. Después la luz de ésta se apagó y se hizo la oscuridad.


10 de diciembre. Fiji.

- … y hace unos días conseguí salir de allí con una pequeña balsa. Un barco nos rescató y…
- Nos??
– preguntó Tanya
- Sí a mí y… a otra compañera. Sólo salimos dos, el resto decidió esperar la ayuda. Bueno, al menos los que quedaban cuando yo me fui… Ése lugar es extraño, y está lleno de gente que no ha hecho más que complicarnos terriblemente la vida. La verdad, no puedo asegurar que todos sigan bien.
- Conociste a mi amiga, Claire? – preguntó Rachel.
- No, no la vi. Yo estaba con un grupo de supervivientes pero, por los Otros supimos que había otros dos grupos. No puedo decirte cómo está o si sobrevivió, lo siento.
- Entablasteis relación con alguno de los nativos? – preguntó Levon.
- Bueno, sí y no… Sobre todo con Anne, una doctora que nos ayudó a sobrevivir en los primeros días y con Randy, que nos puso las cosas difíciles pero al final nos facilitó el modo de salir. Pero además de ellos había una francesa loca, y coincidimos alguna vez con un tal Tom y… Ben, y el resto de su gente. Ah, bueno! Al principio, cuando estábamos encerrados nos visitaba un tal Gregory.
- El doctor?? Gregory??
– se sorprendió Levon.
- Sí, así es pero… Eh! Eh, ven aquí!! – Michael llamó a una chica que estaba subiendo a bordo junto al tal Gabriel.

La chica se acercó al grupo y Michael la presentó como la otra superviviente que había salido de allí con él. Su plan era sencillo, Michael se quedaría fuera y ella volvería a la isla para sacar a los demás. Pero Tanya y Levon no veían nada claro ese plan, a menos que contaran con más ayuda de la que decían tener.

- Bueno, seguís queriendo ir? Desde fuera también podemos ayudarles.
- Mis razones para ir a la isla no han cambiado Michael, lo siento
– dijo Levon – Agradezco la ayuda y la información, pero debo ir.
- Lo mismo digo – apuntó Tanya – no me has dicho nada de la persona que busco, así que… debo ir a comprobar yo mismo si sigue allí. He hecho un largo camino hasta aquí, no voy a echarme atrás ahora.

La despedida que siguió a esas palabras fue realmente conmovedora. Dexter, aunque feliz por reencontrarse por su amigo y terminar con todo ese asunto, se sentía ahora demasiado metido en la historia como para no sentir que estaba traicionando a sus nuevos amigos; además estaba el asunto de Tanya, a quien había empezado a apreciar de verdad.

Rachel, al contrario, sí sabía a ciencia cierta lo mal que se sentía por quedarse, por abandonar a Claire a su suerte junto a Tanya y Levon, dos personas que la habían ayudado tanto a pesar de las desconfianzas y adversidades, que no podía evitar sentirse terriblemente culpable. Sin embargo, también sabía que si se iba la traición sería hacia Eero, alguien que durante mucho tiempo también la ayudó y ahora corría peligro.


Día 84. Noche. En mitad de la selva

Ron había salido a buscar a Zohar puesto que tardaba en volver. Allí seguía, de rodillas, con la katana tirada a un lado y mirando hacia el suelo. Ron se acercó y le dio una palmada en la espalda.
Ron: - Sé que es duro, amigo mío, pero la isla nunca deja de ponernos a prueba.
Zohar: - ¡Déjame! ¡Yo no soy amigo tuyo! – le increpó
Ron: - Por supuesto que no, pero estamos juntos en esto. Todos nosotros.

Zohar alzó la vista. Por primera vez se sentía en paz consigo mismo. El peso que había llevado sobre sus hombros los últimos años había desaparecido y en cambio sólo le quedaba paz y tranquilidad. Recogió su katana, se puso en pié y sonrió a Ron.
Zohar: - Volvamos con las chicas. No deberíamos de dejarlas solas.

Cerca de ellos oyeron pasos y unas voces que les sonaban familiares. Irathor se detuvo al ver a Ron y a Zohar delante de ellos.
Irathor: - ¿Os han mandado a vosotros dos a atraparnos otra vez? Pensé que vuestra comuna hippie estaba mejor organizada. – dijo en tono burlón.
Zohar: - No hemos salido a buscaros. Les hemos abandonado también.
Irathor acercó el cuchillo a unos escasos milímetros de la garganta de Zohar
Irathor: - ¿Y por qué debería creer al puto árabe loco que se ha convertido en uno de ellos?
Ron: - ¡Calmaos! Sí que os buscan, pero no nosotros. Ben ha enviado a tres hombres en vuestra búsqueda. – se calló al ver que ya no estaban esposados - ¿y cómo os habéis liberado de las esposas?
Irathor: - Ya tendremos tiempo de cuentos de misterio – respondió volviéndose a guardar el cuchillo – si es verdad que nos persiguen hay que irse de aquí y borrar nuestras huellas tanto como podamos.


Día 84. Noche. En mitad de la selva

Sara por fin descansaba sentada en una piedra. Estaba exhausta y lo único que quería hacer es cerrar los ojos, descansar la mente y dormir. A su lado Martha y Nina discutían si hacer una hoguera y arriesgarse a ser encontrados o usar las mantas que Zohar había portado todo el rato. Una voz les interrumpió.

Tom: - Vaya, vaya. ¿No te dijo Ben que no fueras a buscarles?

Las tres se pusieron en pie. Nina intentó sacar su arma pero Tom, Luke y Greg les apuntaban con unos rifles.
Tom: - ¡Ahora lo entiendo! Estáis ayudándolos a ocultarse.
Nina: - Richard nos ha enviado a buscarles también.
Tom: - Richard no se encuentra aquí y ya nos habéis traicionado una vez. No me arriesgaré otra vez más. Tirad las armas.

Tras ellos aparecieron los cuatro chicos. Ron apuntó con su rifle a Greg.

Ron: - Primero tirad vosotros las vuestras.
Johnny se situó detrás de Luke empuñando el cuchillo en el sentido de su cuello y Zohar con su katana a la altura de Tom. Irathor se puso al lado de Nina.
Tom: - ¿Serás capaz de matar a más de los nuestros?
Ron: - No lo haré al menos que tiréis vuestras armas.

Sara comenzó a tambalearse y a expulsar sangre por la boca hasta que perdió el conocimiento. Todos se quedaron atónitos. Cuando todos barajos la guardia uno de los chicos volvió a alzar el rifle, apuntando hacia Nina. El único que lo vio fue Irathor que sin pensárselo dos veces se tiró encima de Nina evitando que ella fuera herida.

Cuando ambos ya estaban en el suelo del costado de Irathor empezó a brotar sangre a borbotones mientras que Martha se encargaba de despertar a Sara.

Tom se giró hacia Greg
Tom: - ¿Qué has hecho, estúpido?
El chico se quedó pálido e hizo un amago de acercarse a ver las consecuencias del disparo. Pero Zohar, Johnny y Ron les detuvieron.
Zohar: - ¡Tirad las armas ya!
Tom hizo un gesto a los dos hombres y dejaron sus armas en el suelo. En cambio Nina aún tardó unos segundos en reaccionar. Irathor le había salvado del disparo. De todos ellos había sido él.

A partir de ese momento todo sucedió muy rápido, tanto que si le preguntaran a cualquiera de los que se encontraban allí no podría decir con exactitud lo que ocurrió.

Nina: - ¡Está herido! ¡Irathor está herido!
Nina giró el cuerpo de Irathor y vio que de su boca también brotaba sangre.
Ron: - El disparo les habrá alertado. ¡Hay que alejarse de aquí!
Johnny: - No podemos dejarles aquí ni cargar con ambos.
Zohar: - ¿Y qué hacemos con ellos?
Tom: - Adelante! Matadnos. ¡Ya lo habéis hecho antes!
Ron: - ¿Crees que nos gustó lo que pasó? No lo volveremos a hacer!
Nina: - Se está muriendo. ¡Haced algo!
Martha: - ¡Sara! Despierta Sara. ¡No te nos vayas tú también!
Johnny: - ¡Joder! Nos tenemos que ir ya!
Zohar hizo que los tres hombres se pusieran en pie. Se acercó a Tom.
Zohar: - Lo siento.

Tom cayó inconsciente al suelo del golpe. Con los otros dos chicos hicieron lo mismo y así pudieron ayudar a Nina y a Martha con Sara e Irathor.
Sara volvió en sí como si nada hubiera ocurrido.
Martha: - ¿Estás bien, Sara?
Sara: - No … no lo sé. ¡Dónde estoy?
Martha: - Te desvaneciste. Toma – le acercó la cantimplora y la hizo dar un trago de agua – bebe mientras intento taponar la herida de Irathor.

Martha entonces rasgó un poco la camisa del herido y tomó una camiseta de las que llevaba en su mochila para taponar la herida pero no dejaba de sangrar y no llevaba el instrumental adecuado. Además que el caduceo quedaba bastante lejos de allí.
Éste comenzó a toser y entonces fue consciente de lo que tenía que ocurrir. Agarró como pudo a Johnny del cuello de su camiseta y le susurró algo al oído.
Irathor: - Es mi fin, amigo mío. Dejadme en el río y que la corriente me lleve. Prométeme – la frase se interrumpió por otro ataque de tos – prométeme que saldréis de esta.

Johnny le miró con rabia porque su único apoyo se iba. Le asintió y cargó con él en sus hombros mientras Irathor se retorcía de dolor.
Johnny: - Id hacia el caduceo en cuanto Sara se reponga, que os alcanzaré en un rato.

En el río Johnny apoyó el cuerpo de Irathor en unas rocas. Con un hilillo de voz Irathor le susurró a Johnny.
Irathor: - Resiste Johnny y sal de aquí en cuanto puedas.
Johnny: - No puedo creer que te vayamos a abandonar aquí.
Irathor: - ¡Tenéis que hacerlo u os atraparán otra vez!
Johnny notó una lágrima que intentó disimular. Tomó el cuchillo que Irathor soltó al recibir el disparo y se lo puso en la mano a él.
Johnny: - Ten. Por si algún animal intenta devorarte antes de caer muerto.
Irathor lo agarró fuertemente y a los pocos segundos sus ojos se cerraron. Con todo el dolor de su corazón Johnny se levantó y corrió hacia donde el grupo se dirigía.

El caudal del río había crecido a causa de las últimas lluvias y mecía el cuerpo de Cole, mezclado el agua dulce con la sangre de la herida. Antes de perder el conocimiento del todo, sintió que las piedras que notaba bajo su cuerpo, bajo el agua, se habían quedado atrás dando paso a una superficie más suave, de arena y barro. Después sólo hubo una luz, silencio y al fin oscuridad.


10 de diciembre. Fiji.

Finalmente, entre lágrimas, abrazos y últimos consejos, Tanya, Levon y sus nuevos compañeros de viaje embarcaron en el Kahana casi en el último momento. Los demás se quedaron en el muelle hasta que apenas fue un punto en el horizonte.

- Bueno, yo… debo irme Dex. Podéis quedaros con el coche, a mi me están esperando – dijo Rachel.
- Rachel seguro que estás bien?
- No Dexter, pero lo estaré no te preocupes. Seguiremos en contacto vale – sonrío – Me alegra mucho que al menos uno de nosotros tenga un final feliz, encantada de conocerte Michael.

Dicho lo cual, Rachel se alejó hacia el coche de Widmore, donde la esperaba junto a un Eero aterrorizado.

Michael y Dexter se dirigieron hacia el coche, callándose mucho de lo que habían vivido esos días, pero felices de volver a estar juntos.

- Dexter, dios mío… bufff… - Scott llegó resoplando a su altura – joder, creí que no llegaría a tiempo y ya habríais marchado.
- Bueno la verdad es que sí han partido al final yo me he quedado porqu.. eh! EH! Scott, ven éste es mi amig…

Pero Scott no lo oía, ya no podía. Su mente parecía bloqueada y sólo le mandaba un mensaje: corre. Pero por mucho que corría hacia el embarcadero, por muy rápido que sus piernas se movían, lo único que pudo ver cuando llegó fue al Kahana muy lejos. Casi le pareció ver a Tanya sonriendo en la barandilla del carguero, pero sabía que eso sólo era una broma macabra de su mente.

-No –dijo casi susurrando- ¡NO! ¡¡NOOO!!
-Scott, ¿qué…?
-Tengo que llegar hasta allí, ¡TENGO QUE HACERLO!
-El barco ha zarpado. ¡No puedes!
-¡Me arruinó la vida y ahora está allí! ¡No tiene derecho! ¡ME ARRUINÓ LA VIDA!


Scott cayó de rodillas sobre el asfalto y se echó a llorar, desesperado, agotado por haber estado tan cerca… Dexter le abrazó con nerviosismo ya que no sabía el motivo de su desesperación. Michael, unos metros más atrás, observaba la escena sin tener la menor idea de qué estaba pasando.

Había gritado tanto que tenía la voz rota, parte de ello por el dolor que le producía aquella situación. Con un hilo de voz y sollozando dijo:

-No puede ser, no… no puede ser.

Miró a su alrededor: el muelle estaba vacío, ni otros barcos ni balsas, nada que pudiera acercarle a ella. Nada que pudiera ayudarle a matar a Tanya. Se le había escapado para siempre.



Viernes 17 de diciembre del 2004. Día 87

La chica no se había apartado de su lado desde el momento en que volvió a encontrarse con él. Tenía miedo de su muerte, porque significaría que todo, la búsqueda, el largo viaje, todo habría sido en vano.

Ella había pasado la noche sentada al lado de su cama, dando cabezadas de vez en cuando y vigilando por si despertaba. Se incorporó y se acercó al pequeño lavabo situado en una de las paredes de la habitación. Se refrescó un poco la cara y después se miró al espejo. Al hacerlo notó que el hombre de la cama se movía. Estaba despertando tras tantos días en coma. La chica recogió su melena pelirroja y se acercó a la cama rápidamente. No podía ocultar su cara de felicidad.

Él abrió los ojos. Pensó que estaba muerto porque la última vez que había visto el rostro de aquella mujer se alejaba en la distancia. Intentó hablar, pero la chica se lo impidió:
- No hables. Sí, soy yo. Te salvamos la vida. Estás vivo, Irathor!
Ella se levantó corriendo y se acercó a la puerta decorada con el símbolo del caduceo. La abrió y llamó a sus amigos desde ella:
Frances: - Tania, Levon, Gabriel. Irathor se ha despertado

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Dom Sep 13, 2009 4:01 pm 
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Christian Sheppard(y no estaba muerto..)
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Lost & Rol season 4. Capítulo I. Un nuevo inicio…

Estaban exhaustos. Desde el despertar de Irathor y tras ponerle en situación de todo lo que había pasado, de cómo y por qué Frances había vuelto y, sobre todo, de lo que estaba pasando, ya no podían más. Pero… ¿qué es lo que estaba pasando? Ninguno de ellos tenía una respuesta, ni siquiera Levon que ya conocía la isla, pero lo que sí sabían es que no era nada bueno, y que no podrían soportarlo mucho más tiempo.

Esta vez estaban en la playa, entre los restos de lo que parecía un naufragio, a pesar de no encontrar más que un bote salvavidas. No había barco y, sobre todo, no había nadie.
- Parece que se han adentrado en la selva – dijo Irathor
- Estás seguro Ira? – preguntó Frances – Y qué debemos hacer, ir a buscarles? Tal vez puedan ayudarnos, tal vez sepan lo que ha pasado.
- No lo creo Frances – apuntó Levon – si acaban de llegar a la isla sabrán lo mismo o menos que nosotros. Además, el sistema de seguridad ha estado muy activo últimamente… quizás ya no podamos encontrarles...vivos.

Todos asintieron. Esa especie de humo les había estado siguiendo durante todo ese tiempo. Cuánto tiempo? Demasiado, demasiado para sus fuerzas.

- Entonces qué debemos hacer? – preguntó Gabriel.
- Yo creo que deberíamos buscarles. Tal vez estén vivos, y a lo mejor tienen comida o… Levon, eh, estás bien? – Tanya parecía asustada.
- Sí, tranquila, sólo me ha vuelto a sangrar la nariz – Levon se sentó y se recostó en unos maderos – No sé por qué demonios me pasa, no lo hacía desde que era pequeño pero… eh… mmmm, chicos yo… estoy algo mareado.
- Levon!!
Demasiado tarde, Levon se había desmayado. Todos corrieron a su lado…
- Lev, Levon despierta!!
- Tanya… creo que no respira – dijo Irathor.


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Máster. L.A.

http://www.youtube.com/watch?v=jJ9KYriPbU4

Todo le daba vueltas a su alrededor. Los sonidos de la calle le llegaban demasiado fuertes, las luces provenientes de la ventana le nublaban la vista, la cabeza le martilleaba. Scott llevaba en esa habitación las últimas 12 horas, bebiendo sin parar, mirando la foto de Tanya. De hecho, llevaba los últimos años haciendo lo mismo, ya apenas recordaba cómo y cuándo llegó a esa situación.

De repente, un ruido en la puerta.
-Scott, abre soy yo.
Scott maldijo entre dientes y fue a abrir la puerta. Maldita sea, por qué no podían dejarlo en paz!

La visión que tuvo Rachel al abrirse la puerta no fue nada halagüeña. Restos de comida, la cama sin hacer, botellas en el suelo, y Scott… mejor no hablar del aspecto de Scott. La verdad es que no parecía encontrarse muy bien, pero Rachel había visto como desde la partida del Kahana su estado se había ido degradando lentamente. Aunque para hablar de degradación ella no era la menos indicada. Su moral había ido decayendo lentamente; se había resistido al principio, creía que sólo lo hacía por obligación, pero ahora sabía que lo que hacía era por puro instinto de supervivencia.

- Oye Scott, puedes acompañarme fuera por favor? Te vendrá bien tomar el aire y… tenemos que hablar.
- Lárgate de aquí Rachel, no tengo que hablar contigo de nada.
- Scott, en serio. Seguro que te interesa lo que tenemos que contarte.
- Tenéis?? Tú y quién? – preguntó Scott mirando hacia el descansillo de la escalera – Oh vaya!

No sabía que le sorprendió más. Si ver al señor Widmore en su puerta o a Rachel apuntándole con una pistola.

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Máster. En la isla.

Si de algo no se había acostumbrado aún Nina, pasase el tiempo que pasase en aquella roca, era de las lluvias repentinas. Caminaba a paso rápido, seguida muy de cerca de Martha, dirigiéndose al lugar pactado.

Las dos chicas caminaban en silencio, para no perder fuerzas ya que el viento las helaba los huesos. Tras pasar los últimos matorrales pudieron divisar el claro que precedía a la roca con forma cuadrada. Allí siempre se encontraba uno de ellos vigilando. No estaba muy lejos de su campamento y por suerte les habían permitido vivir en esas tiendas y tipis durante un tiempo que cada vez se prolongaba más. Incluso algunas ya lo llamaban “hogar”

Ya cerca de la roca pudieron ver como esta vez era la mujer la que se encontraba de guardia. Quizás ella lo comprendiera mejor. Nina y Martha se acercaron a ella mostrando sus armas en símbolo de no atacar hasta llegar a su altura. La mujer pareció molestarse ante la presencia de ambas:

- ¿No os indicamos que no establecierais contacto con nosotros si no fuera estrictamente necesario?
- Esta vez lo es – respondió Martha – tenemos un problema, Eloise.

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Máster, L.A.

Mark no podía creer lo que estaba haciendo, por qué después de tanto tiempo seguía ayudando a Julie. Desde su divorcio apenas habían hablado sino era por algo referente al niño, porque Mark seguía pensando que a pesar de no ser su hijo, estaba en la obligación de protegerle. De hecho, se sentía culpable de su desaparición, así que se sentía en el deber de encontrarle.

Cuando Mark llamó a su puerta, de la que conocía la dirección por la prensa, no sabía muy bien qué decirle ni cómo. De hecho, no sabía por qué tenía que hablar con ella… excepto por esa nota. La nota decía que los dos estaban en una situación parecida.
Al principio le costó que le dejara pasar, pero cuando le habló de su situación la convenció. Ahora, en su cocina, tras contarle toda la historia, ella no se mostraba demasiado sorprendida. Hablarle de la isla, del secuestro del niño, de todas las cosas extrañas que le habían pasado en los últimos años deberían haber sorprendido a cualquiera, pero a ella no.

- Entiendo lo que me está contando, de verdad señor Castillo. Pero créame, no sé cómo puedo ayudarle.
- Yo tampoco… sólo sé que los que tienen al niño quieren quitarle también a su hijo. Señorita Austen, por favor, tiene que decirme quién quiere quitarle a Aaron.

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Máster. En la isla.

Desde hace unos días el mar se había vuelto más agresivo y sus tiendas corrían peligro si las olas se hacían más grandes. Entre Zohar y Gabriel intentaban reforzar la tienda de Sara mientras Irathor y Johnny hacían lo mismo con la suya propia. El viento era cada vez más fuerte así que el resto se refugiaban en la tienda de Tanya y Levon, probablemente la más grande de todas:

Frances sostenía una lata Dharma, de las que la iniciativa había tirado días antes:

Frances: - Si tardan mucho más en llegar puede ser peligroso.
Sara: - Lo sé. Ya no sé qué hacer para que no vaya a más.

A su lado un pequeño permanecía tumbado arropada con unas cuantas mantas. Sara le tocaba la frente de vez en cuando para asegurarse de que la fiebre no le fuera a más. Tanya entró en la tienda con una palangana improvisada y unos cuantos trapos húmedos.

Tanya: - Ten, con esto estará mejor – entregándole los trapos a Sara y poniéndolos en la frente del niño.
Gabriel: - Esto es absurdo. Si hubiera ido yo ya tendríamos al médico aquí.
Frances: - Tenemos un pacto con ellos ¿recuerdas? No podemos presentarnos allí sin más.
Gabriel: - Sí, pero esto es un caso extremo. ¿Y si tiene que ver con la enfermedad que aquella mujer os contó?
Sara: - No hay indicios de eso por ahora. Puede que sólo sea una gripe agravada por el mal tiempo. No hay que perder la esperanza.

Irathor entró a la choza:
Irathor: - Es aquí. – dijo mirando hacia atrás.

Eloise se encontraba tras él. La mujer examinó al chico. Después sacó unos pequeños botes con unos hierbajos marrones y líquido de su mochila y se los entregó a Sara.

Eloise: - Ten, dale un sorbo de esto cada ocho horas. Durante un tiempo estará bien pero vais a necesitar medicinas de verdad. Y solo hay un sitio donde las podáis conseguir.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Dom Sep 13, 2009 10:23 pm 
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Bakunin (y su mal de ojo)
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Gabriel. En la isla.

Cuando terminé de reforzar la cabaña entré junto a Zohar con todos los demás, sin hablar nada con nadie. Miré al niño, preocupado, mientras su madre intentaba desesperadamente calmarle. Por desgracia no parecía que fuese a mejorar, al menos por ahora.

Miré a la gente a mi alrededor. No sabía que pensar sobre ellos, pero era evidente que les tenía cierto cariño, un aprecio seguramente surgido de la necesidad. Yo que siempre había huído del contacto con las personas, y de pronto me encontraba en una convivencia tan improbable como obligada. Pero estos últimos días las cosas habían cambiando, y yo era consciente de que me estaba mostrando bastante arisco, algo bastante raro en mí.

Tres años en esa maldita isla, tres años de mi vida tirados a la basura, frustrantes, y que no parecían conducir hacia ningún sitio. Este lugar no era en absoluto parecido al maravilloso lugar del que me habían hablado, ese lugar especial donde los milagros ocurren. Sólo era una maldita isla donde los sueños y la esperanza se sumían en un pozo negro.

¿En qué estaba pensando? Estos pensamientos no son nada típicos de mí. En el fondo, sabía perfectamente lo que me pasaba: se me había presentado la oportunidad de alejarme de aquel campamento donde todos los días del año eran iguales, y por fin tenía una excusa para acercarme a los nativos de la isla sin que me fusilaran por ello. Pero mis compañeros no me lo habían permitido. Y esa idea llevaba días rondándome la cabeza como el más negro de los pensamientos.

En ese momento entró Tanya en la tienda con una palangana improvisada y unos cuantos trapos húmedos.
Tanya: - Ten, con esto estará mejor – entregándole los trapos a Sara y poniéndolos en la frente del niño.
Gabriel: - Esto es absurdo. Si hubiera ido yo ya tendríamos al médico aquí. - dije, repitiendo la conversación que habíamos tenido varias veces en los últimos días. Era absurdo, sabía que no me iban a dejar marcharme.
Frances: - Tenemos un pacto con ellos ¿recuerdas? No podemos presentarnos allí sin más.
Sí, lo recordaba perfectamente. En el fondo sabía que llevaban toda la razón del mundo, pero por intentarlo una vez más...
Gabriel: - Sí, pero esto es un caso extremo. ¿Y si tiene que ver con la enfermedad que aquella mujer os contó?
Sara: - No hay indicios de eso por ahora. Puede que sólo sea una gripe agravada por el mal tiempo. No hay que perder la esperanza.
No había nada que hacer, así que decidí no decir nada para no agravar la situación. No quería que mis compañeros comenzasen a sospechar de mí, porque para empezar, no estaba seguro de que, a pesar de aquellos tres años, alguna vez me hubiese ganado del todo su confianza.

De pronto oí la voz de Irathor entrando en la choza y levanté la cabeza, curioso:
Irathor: - Es aquí. – dijo mirando hacia atrás.

Eloise se encontraba tras él. La mujer examinó al chico. Después sacó unos pequeños botes con unos hierbajos marrones y líquido de su mochila y se los entregó a Sara.

Eloise: - Ten, dale un sorbo de esto cada ocho horas. Durante un tiempo estará bien pero vais a necesitar medicinas de verdad. Y solo hay un sitio donde las podáis conseguir.

Evalué lo que quería decir, y de pronto caí en la cuenta. Me levanté repentinamente, asustando ligeramente a las chicas.
Gabriel: - ¿Te refieres a Dharma? ¿Nos dais permiso para entrar en contacto con ellos?
Por fin había llegado mi oportunidad.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Mar Sep 15, 2009 12:05 am 
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Álex (16 años dando tumbos)
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"Es una isla que ha sido encerrada por la misma naturaleza entre límites invariables. Es el territorio de la verdad y está rodeado por un océano ancho y borrascoso, verdadera patria de la ilusión, donde algunas nieblas y algunos hielos que se deshacen producen la apariencia de nuevas tierras y engañan una y otra vez con vanas esperanzas al navegante ansioso de descubrimientos.. Antes de aventurarnos en ese mar, será conveniente echar un vistazo al mapa del territorio que queremos abandonar e indagar pirmero si no podríamos acaso contentarnos con lo que contiene, o bien si no tendremos que hacerlo por no encontrar tierra en la que establecernos."
Kant. Crítica de la razón pura.


Zohar. En la isla.

-Ten, dale un sorbo de esto cada ocho horas. Durante un tiempo estará bien, pero vais a necesitar medicinas de verdad. Y solo hay un sitio donde las podáis conseguir.
-¿Te refieres a Dharma?


Desde la llegada al grupo de Levon, Gabriel y Tanya, siempre había tratado de evitar ser el primero en pronunciarme cuando había que tomar decisiones que podían poner en peligro al grupo.
Pero esta vez no podía contenerme:

-Debemos ir allí, infiltrarnos en The Barraks.
-Claro... una oportunidad perfecta para volver a tu resort para traidores, ¿verdad?
-Déjale hablar, Irathor, tal vez tenga alguna idea, algún plan...
.No, Gabriel, no tengo ningún plan. Pero tenemos que hacer algo, no podemos dejar morir al bebé.
Sinceramente, no creo que tengamos otra alternativa...


Última edición por Stateus el Lun Sep 21, 2009 8:55 pm, editado 1 vez en total

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Mar Sep 15, 2009 9:39 am 
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Ethan (Not in the manifest)
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Scott. L.A.

Scott: -¿Tenéis? ¿Tú y quién? –pregunté mirando hacia el descansillo de la escalera– Oh vaya!

No sabía que me sorprendió más. Si ver al señor Widmore en su puerta o a Rachel apuntándome con una pistola.

Scott: -¿De qué va esto?
Rachel: -Ven con nosotros y lo sabrás.
Widmore: -Hágala caso. En estos últimos tres años la he visto hacer cosas que ni me esperaba.


No sé si era por el efecto de las drogas o qué pero lo primero que se me ocurrió hacer era sentarme en el sofá que tenía al lado. Aparte varias cosas que había encima y me senté. En ese mismo momento me di cuenta de que el piso necesitaba una limpieza a fondo.

Scott: -Tengo una idea mejor. Hablemos.

Rachel bajó la pistola e hizo el mismo gesto que había hecho yo para sentarse en el sofá de al lado.

Rachel: -Tienes que venir con nosotros.

Yo, esperando una explicación más larga o al menos un por qué, me quedé igual. Al rato contesté:

Scott: -Porque...
Rachel: -Porque sí. Porque tienes que hacerlo.
Scott: -Rachel, menuda explicación de mierda. ¿Quieres decirme que cojones está pasando?

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Mié Sep 16, 2009 12:47 pm 
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Richard Alpert (si me quereis, IRSE)
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Rachel. L.A.

Scott: -Tengo una idea mejor. Hablemos.

Bajé el arma. En su estado no iba a poder hacerme daño. Me senté en la parte del sofá que parecía más limpia e intenté convencerle.

Rachel: -Tienes que venir con nosotros.

Scott se quedó en silencio un rato. Quizás aún estuviera bajo el efecto de las drogas, las cuales ni se había molestado en ocultar antes de que entraramos en la habitación.

Scott: -Porque...
Rachel: -Porque sí. Porque tienes que hacerlo.
Scott: -Rachel, menuda explicación de mierda. ¿Quieres decirme que cojones está pasando?


Widmore se quedó en pie mirando al pobre chico:
Widmore: - ¿Tres años desde el accidente y aún no recuerda nada?

Scott se quedó mirando a Charles con cara de pocos amigos:
Rachel: - Si vienes con nosotros no te prometo seguridad máxima, pero sí que sobrevivirás mayor tiempo que si te quedas aquí.
Scott: - Llevo mucho tiempo en estas cuatro paredes y no he recibido la visita de nadie, ¡ni siquiera una puta llamada!

Scott perdió los papeles. A pesar de que hacía mucho tiempo que no nos veíamos confiaba en que aún fuera lo suficientemente inteligente como para que me hiciera caso y abandonara esa casa.
Scott: - No me fio de este hombre, Rachel.
Miré a Scott a los ojos y acerqué mi cabeza hacia él.
Rachel: - ¿Crees que de haber tenido elección estaría ahora mismo acompañada de él? No hay elección Scott. Si quieres sobrevivir tendrás que venir con nosotros. Es todo lo que te puedo decir ahora.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Dom Sep 20, 2009 12:38 pm 
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Ethan (Not in the manifest)
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Ubicación: They come, they fight, they destroy, they corrupt. It always ends the same.
Scott. L.A.

Rachel: - ¿Crees que de haber tenido elección estaría ahora mismo acompañada de él? No hay elección Scott. Si quieres sobrevivir tendrás que venir con nosotros. Es todo lo que te puedo decir ahora.
Scott: - Lo siento Rachel, pero ya te lo he dicho. No me fío de ese hombre.
Rachel: - A juzgar por tu aspecto no te fías de nadie.


Rachel me había cortado. No sabía qué decir pero de lo que estaba seguro es que no me iba a ir con ellos. Intenté convencerla de que me dejara en paz.

Scott: - Rachel, todo lo que necesito lo tengo aquí. Ya nadie me persigue. No tengo que huir. ¡La gente se ha olvidado de mí!
Rachel: - ¿Y las drogas?
Scott: - Las...
-dudé si decir lo que iba a decir a continuación- las drogas... me hacen conectar con la isla. La veo, puedo ver qué está pasando... veo a... a Tanya y a Levon ¿sabes? ¡Están allí! Y todo... todo es tan real...

De la emoción que me causaba contar eso me levanté. Simplemente quería moverme por la habitación.

Scott: - Rachel, -la dije mirandole a los ojos- he estado en la isla. Están vivos.
Rachel: -Scott, estos últimos tres años no te has movido de Los Ángeles. Te hemos estado siguiendo la pista.


No podía entenderlo. No podía antender la sensación que llenaba todo tu cuerpo cuando aquellas extrañas sustancias entraban en el cuerpo y en el organismo de uno mismo. La paz que se siente es... indescriptible. Miré por la ventana.

Scott: - Rachel, no me voy a ir con vosotros. Déjame vivir como hasta ahora lo he estado haciendo.
Rachel: - Muy bien. Si eso es lo que quieres...


De repente todo se volvió negro. Rachel me había pegado en la cabeza con la culata de la pistola y yo quedé inconsciente en el suelo.

Widmore: - ¿Era necesario?
Rachel: - Sí, era necesario.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Dom Sep 20, 2009 6:06 pm 
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Mr. Eko (antes conocido como Mr. Ed)
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Registrado: Lun Nov 21, 2005 6:15 pm
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Ubicación: Q parte de perdido no entiendes?
Johnny. En la Isla


-Debemos ir allí, infiltrarnos en The Barraks.
-Claro... una oportunidad perfecta para volver a tu resort para traidores, ¿verdad?
-Déjale hablar, Irathor, tal vez tenga alguna idea, algún plan...
-No, Levon, no tengo ningún plan. Pero tenemos que hacer algo, no podemos dejar morir al bebé.
Sinceramente, no creo que tengamos otra alternativa...


Johnny escuchó la conversación en silencio e intercambió una mirada cómplice con Irathor. Este entendió al momento lo que quería decirle y asintió.

De acuerdo,- comenzó a decir Johnny,- iremos a The Barracks. Pero nosotros, tú no, Zohar. Te quedarás aquí cuidando de Sara

Zohar se revolvió indignado, pero al instante bajó la cabeza sumiso. Se sabía en desventaja respecto a los demás, que no habían vuelto a confiar en él desde su última traición.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Lun Sep 21, 2009 12:16 am 
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Jack (nos vas siendo útil...)
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Registrado: Jue Nov 02, 2006 9:52 pm
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Ubicación: En un espejo. ¡No, Jack! ¡No lo rompas!
Mark, L.A.

Habían pasado ya tres años desde el secuestro del niño, pero era incapaz de dejar pasar todo aquello. A pesar de que terminé con Julie, harto de sus mentiras y de complicarme la vida, tenía que saber que fue del niño. Me encargaron protegerlo y fallé.

Había llegado a mi destino en Los Ángeles. Una pequeña casa en un pacífico barrio suburbano. Ahí vivía la única persona que podría darme una pista. Me bajé del coche y llamé insistentemente a la puerta. Observé la nota una vez más, y entonces se abrió la puerta.

Era ella, Kate Austen, uno de los seis de Oceanic, que habían aparecido unos cuantos días después de que algunas de las personas que había conocido recientemente (Tanya, Levon, Dexter…) partiesen en aquel barco... pero ellos no regresaron.

Mark: -¿Señorita Austen? Hola, soy Mark Castillo y...
Kate: -Si viene para hacerme una entrevista, lo siento pero tiene que irse.

Puse la mano en la puerta para evitar que la cerrase.
Mark: -¿Qué? ¡Oh, no no no! No soy periodista. Verá, esto... yo... Sé que no se estrellaron en el mar, y se lo de la Isla. Y sé que quieren quitarle a su hijo. A Aarón.
Ella se quedó un rato sin responder.
Kate: -Pase.

Ya dentro:
Kate: -Vamos, dígame que es lo que sabe, rápido.
Mark: -Verá, hace unos tres años, unos hombres se llevaron a un niño que era muy importante para mi exmujer. Por alguna razón, ese niño tenía alguna relación con la Isla. Su Isla, donde se estrelló en verdad su avión, señorita Austen. El caso es que me encargó protegerlo y siento como que le he fallado. Y quiero enmendarlo. Quiero encontrar a ese niño.

Me sentía como un lunático hablando de esas cosas, pero por la mirada de Austen, sabía que ella me creía, y que todo lo ocurrido con el 815 de Oceanic era cierto.
Kate: -Entiendo lo que me está contando, de verdad señor Castillo. Pero créame, no sé cómo puedo ayudarle.
Mark: -Yo tampoco… sólo sé que los que tienen al niño quieren quitarle también a su hijo. Señorita Austen, por favor, tiene que decirme quién quiere quitarle a Aaron.
Ella se quedó un rato callada, y se le empezaron a humedecer los ojos.

Kate: -Se supone que yo no debería haberlo criado. Pero su madre desapareció… y yo… Hay alguien… se llama Ben… Quiere llevarse a Aaron… Quiere llevarnos de vuelta a la Isla.
Mark: -Ben… Metí la mano en el bolsillo y saqué la nota. Se la tendí. Entonces esta nota no mentía. Mírela, pone que un tal Ben se quiere llevar Aarón. Y sé que es el mismo que se llevó al niño. Usted sabe quien es. Le conoce.
Kate: -Ese hombre nos amargó la vida durante nuestra estancia en la Isla… Se notaba el rencor en su voz.
Mark: -Por favor, dígame como puedo encontrarle. Quizás pueda evitar que se lleve a Aarón. Si estaba planeando quitárselo, eso quiere decir que está en la ciudad. Por favor, dígamelo.
Ella se quedó callada con la nota en la mano. Se secó las lágrimas. Y yo me quedé mirándola fijamente, esperando su respuesta.

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Dios te ama como el ama a Hugo.


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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Lun Sep 21, 2009 1:30 am 
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Ethan (Not in the manifest)

Registrado: Vie Ago 04, 2006 5:19 am
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Irathor. En la isla.

Otro día más en aquella isla, otra vez ese sentimiento de encontrarme encerrado en una jaula sin barrotes, en medio de una negrura espesa con algo acechando a que saliese.

Me levanté, ya no daba vueltas asqueado en ese colchón de hojas secas y hierbajos. Salí de la cabaña escuchando los lloros del niño. "Otra vez". Sabía que estaba enfermo y la verdad que me daba pena. No nos vamos a engañar. Pero el tener que soportar a un niño que no es el mio se me hacía muy cuesta arriba. Me fui tranquilamente a mi apartado lugar. Era una cascada que no se encontraba demasiado lejos, me servía para hacer algo de ejercicio, darme un baño y sobre todo pensar sin oir a nada ni a nadie. Era lo que de verdad necesitaba.

Tras hacer una serie de ejercicios para mantener la forma y darme un baño volví, últimamente el mar parecía que iba a tragarse la isla, no quería perder la cabaña que me había hecho un tanto alejado del resto, así que, al llegar me puse a reforzarla junto al resto.

Al acabar de reforzarla me sentí... bien. Pero al levantar la mirada y ver quién venía, volví a torcer el gesto. Eloise se dirigía hacia mi con su particular encanto.

-Eloise: Cole, dime dónde se encuentra el pequeño

Me mordí el labio inferior mientras me remangaba las mangas de la camisa.

-Irathor: ¿Vienes a ayudarle? -Puse cara de sorpresa- ¡Qué extraño! Sígueme.

La llevé hasta la cabaña. Era extraño pero estaban casi todos ahí dentro. Solo faltaban Nina y Martha. Me aparté y me situé en uno de los laterales mirando al pequeñin. Eloise le examinó y le dio unas cosas a Sara. Al terminar de darselo se le torció aun más el gesto.

-Eloise: Ten, dale un sorbo de esto cada ocho horas. Durante un tiempo estará bien pero vais a necesitar medicinas de verdad. Y solo hay un sitio donde las podáis conseguir.

Dí un resoplido y crucé los brazos, empecé a temerme lo que vendría a continuación. Gabriel se levantó como poseido del suelo preguntando con ansia si podíamos hablar con los de Dharma, despues continuo Zohar.

-Zohar: Debemos ir allí, infiltrarnos en The Barraks.
-Irathor: Claro... una oportunidad perfecta para volver a tu resort para traidores, ¿verdad?
-Levon: Déjale hablar, Irathor, tal vez tenga alguna idea, algún plan...
-Zohar: No, Levon, no tengo ningún plan. Pero tenemos que hacer algo, no podemos dejar morir al bebé. Sinceramente, no creo que tengamos otra alternativa...


Johnny me miró y le asentí. Ninguno confiabamos en el.

-Johnny: De acuerdo, iremos a The Barracks. Pero nosotros, tú no, Zohar. Te quedarás aquí cuidando de Sara

Descrucé los brazos e intenté decir algo. Sonreí y le di un toque de aprobación en la espalda a Jonnhy. Miré al resto y asentí.

-Irathor: Dadme un toque cuando termineis de decidir.

Acto seguido salí de la cabaña y volví a la cascada, me senté recostado en un árbol y me dejé llevar por el sonido del agua y la humedad del ambiente. Saqué la navaja de mi padre y comencé a abrirla y cerrarla de diversas formas diferentes, dejando que el sonido me embarcase aun más en mis pensamientos. Poco a poco fui cayendo en la cuenta de que en realidad, en estos tres años de convivencia forzada no habíamos evolucionado nada. Zohar seguía siendo un traidor, Jonnhy seguía con su templo, Levon y Tanya seguían a lo suyo, Sara y su bebe dando problemas, seguía poniendome nervioso cerca de Frances, no hablaba casi con Nina y Martha estaba encantada con el niño de Sara... comencé a sentirme verdaderamente mal.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Lun Sep 21, 2009 8:11 am 
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Álex (16 años dando tumbos)
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Registrado: Vie Ago 17, 2007 7:49 am
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Tanya. En la isla.

-Johnny: De acuerdo, iremos a The Barracks. Pero nosotros, tú no, Zohar. Te quedarás aquí cuidando de Sara

Después de tres años en la isla todavía no conocía a la gente con la que estaba conviviendo. Ni ellos a mí. Me había limitado a sobrevivir, a dejarme llevar por lo que decían mis compañeros. Realmente, todo me daba igual. Había ido a esa isla con un sólo propósito, y todo había sido en vano. No había ni rastro de ella. Y ahora Levon... mi único apoyo ya no estaba conmigo. Lo único bueno de estar aquí era que, milagrosamente, y pese a estar sin medicación desde hacía mucho tiempo, no había tenido ningún brote. Incluso mis manos parecían haber mejorado. Realmente, esta isla era especial. Aún así, yo seguía queriendo salir de ahí, encontrarla y hacer lo que llevaba deseando la mayor parte de mi vida. Irathor interrumpió mis pensamientos.

-Irathor: Dadme un toque cuando termineis de decidir.

Acto seguido salió de la cabaña. Yo tampoco iba a participar de esa discusión, ya que realmente, me daba igual lo que pasara. Mi apatía era tal que ni siquiera me preocupaba la suerte del niño. No quería que le pasara nada, pero ya se encargarían mis compañeros de ponerle a salvo. Por lo que decidí seguir a Irathor. Fue un impulso, nada premeditado, pero era como si necesitara ir junto a él.
Llegué a la cascada, donde observé como Irathor abría y cerraba continuamente una navaja, ensimismado en sus pensamientos. No se percató de mi presencia, así que me acerqué a él y le toqué el hombro. Se volvió sobresaltado.

- Eh? Ah, hola Tanya.

- Hola Irathor - intenté sonreir amigablemente, pero me di cuenta de que a Irathor no le agradaba mi presencia - _Mira, sé lo que te pasa, porque me siento exactamente igual que tú. Nada nos motiva a estar aquí. Ira, tenemos que hacer algo. Sé que no confías en mí, pero yo nunca haría daño a nadie. Sólo quiero salir de esta isla igual que tú. Así que si en algún momento me necesitas, cuenta con mi ayuda. Haría cualquier cosa por salir de aquí

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By Unam (graciassssssssssss :abr:)


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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Lun Sep 21, 2009 5:45 pm 
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Zeke (Evitando que crucen la línea)
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Sara. En la isla.

Sara miraba con precaución a su pequeño. Parecía mentira que hace apenas una semanas estuviera correteando por entre las tiendas. Corría con la seguridad típica de alguien que se ha criado en el campo, no se había tropezado ni una sola vez desde que aprendió a andar. Se conocía cada roca, cada rama rota, cada rincón de aquel lugar que era ahora su hogar. Sara no llegaba a acostumbrarse a ese campamento, pero era evidente que para el pequeño Jake sí era su hogar, ya que no había conocido más lugar que aquél. Estaba tan lleno de vida que iluminaba la oscura existencia en ese micromundo en el que vivían. Pero ahora estaba enfermo, el color de su piel era pálido y tenía unas fiebres altísimas que le hacían temblar y gimotear. Sara se agachó para tocar la frente del pequeño:

Frances: - Si tardan mucho más en llegar puede ser peligroso.
Sara: - Lo sé. Ya no sé qué hacer para que no vaya a más.
Tanya: -Ten, con esto estará mejor – le entregó unos paños húmedos.
Gabriel: - Esto es absurdo. Si hubiera ido yo ya tendríamos al médico aquí.
Frances: - Tenemos un pacto con ellos ¿recuerdas? No podemos presentarnos allí sin más.

Gabriel empezó una vez más a quejarse. Era un tipo raro, no parecía mala gente, de hecho era bastante colaborador, pero Sara no sabía si confiar en él. Parecía demasiado interesado en hablar con los Otros, sin embargo nunca decía el motivo. En aquellos tres años el grupo no había conseguido conocerle porque cuando le tocaba hablar de él comenzaban las evasivas. Desde que Jake cayó enfermo no había perdido una oportunidad de ofrecerse a hablar con los Otros, pero no lo había conseguido, nadie confiaba en él.

Gabriel: - Sí, pero esto es un caso extremo. ¿Y si tiene que ver con la enfermedad que aquella mujer os contó?
Sara: - No hay indicios de eso por ahora. Puede que sólo sea una gripe agravada por el mal tiempo. No hay que perder la esperanza.

Sara no sabía si creer estas mismas palabras que acababa de decir, la verdad es que no parecía una simple gripe. El niño había sido muy fuerte hasta ahora, no se había quejado en sus casi tres años de vida, sin embargo, ahora parecía que tuviese un pie en la tumba. Y todo tan de repente, visto y no visto, un día estaba jugando con tía Martha y al día siguiente estaba delirando empapado en sudor. Sara estaba pensando en aquello cuando la puerta se abrió.

Irathor: - Es aquí.

Irathor entró con una mujer rubia y seria, tenía el gesto duro pero se notaba que de joven había sido guapa. Sara la conocía, aquella mujer les había ayudado cuando paso lo que les llevó a vivir en aquel lugar y en aquel momento. Eloise le acercó unas hierbas medicinales, pero se notaba la preocupación en el rostro.

Eloise: - Ten, dale un sorbo de esto cada ocho horas. Durante un tiempo estará bien pero vais a necesitar medicinas de verdad. Y solo hay un sitio donde las podáis conseguir.
Gabriel: - ¿Te refieres a Dharma? ¿Nos dais permiso para entrar en contacto con ellos?

Una vez más, Gabriel aprovechó la oportunidad. Sara alzó la cabeza y miró a Gabriel, luego a Eloise y una vez más a Gabriel.

Zohar: - Debemos ir allí, infiltrarnos en The Barraks.

¿Zohar? Le ha faltado tiempo para saltar...

Irathor: - Claro... una oportunidad perfecta para volver a tu resort para traidores, ¿verdad?
Gabriel: - Déjale hablar, Irathor, tal vez tenga alguna idea, algún plan...
Zohar: - No, Levon, no tengo ningún plan. Pero tenemos que hacer algo, no podemos dejar morir al bebé. Sinceramente, no creo que tengamos otra alternativa...
Sara: - ¿Contactar con ellos? ¿Estáis locos? Sabemos donde está la estación médica, no sería necesario contactar con ellos... No me gusta... Puede ser peligroso. Y sobre todo, no me gusta que sea precisamente Zohar quien lo proponga.

Irathor y Johnny se miraron con complicidad, Sara sabía que al menos estaban de acuerdo con ella en que Zohar no debía ir allí.

Johhny: - De acuerdo, iremos a The Barracks. Pero nosotros, tú no, Zohar. Te quedarás aquí cuidando de Sara.
Sara: - ¿Cómo? ¿Vais a ir allí? Escuchadme, es peligroso, si os pasara algo no podré aguantar la culpa... no vayáis allí, id a la estación médica. Por favor.

Irathor la miró por un momento. Tan serio como siempre. Sara se sentía como una carga, siempre se había sentido así desde que la encontraron. Al principio por estar malherida y desnutrida, luego con el embarazo, después con el parto, y ahora con la enfermedad de su hijo. Siempre necesitando ayuda de los demás. E Irathor, con su actitud de "enfado con el mundo", no ayudaba a que se sintiese mejor. Pero Sara estaba segura de algo: Irathor siempre estaba allí para ayudar, aunque pareciese que lo hacía de muy mala gana, en el fondo le importaba el niño. Siempre se quejaba de que le molestaba que corretease alrededor de él, de que le tirase de las perneras para que le cogiese en brazos o de que se le acercara corriendo con aquella pelota que Irathor había encontrado en la selva y le había regalado. Pero por mucho que se quejase, Sara creía ver en sus ojos una chispa, algo que podía ser felicidad o podía ser añoranza. Pero era una chispa al fin y al cabo.

Irathor: - Dadme un toque cuando terminéis de decidir.

Sara vio la espalda de Irathor alejarse por la puerta. Una sensación de culpa la inundó por completo.

¿Por qué tiene que pasar esto?

Acarició una vez más la frente de su hijo y le susurró al oído con ternura:

Sara: Tranquilo, Jake, Irathor te va a traer algo que te curará.
Jake: I... ra... thor... ----> pronúnciese como un niño de casi tres años (awwww)

Sara se sentó junto al niño y dirigió la mirada a Zohar con expresión seria y sin articular palabra. Este le devolvió una mirada entre triste y preocupada e inmediatamente la bajó y se quedó allí, al otro lado del niño, mirándose los pies.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Vie Sep 25, 2009 1:48 pm 
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Christian Sheppard(y no estaba muerto..)
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Lost &Rol Season 4. Capítulo II. Tras la pista…


Máster. En la isla.

Aunque a Zohar no le había hecho gracia que siguieran sin confiar en él pensaba que lo prioritario era el bienestar del crío. Se acercó a Eloise, la cual seguía recogiendo algunas de sus pertenencias.

Zohar: - Tengo que hablar contigo
Eloise se incorporó
Eloise: - ¿Qué es lo que quieres?
Zohar: - ¿Por qué en esta isla todo el mundo se cura excepto este niño?
Eloise permaneció unos segundos en silencio. Después prosiguió con lo que estaba haciendo y sin mirar hacia Zohar contestó.
Eloise: - No sé a qué te refieres.

Después se levantó y salió de la tienda sin mediar palabra alguna. Zohar intentó seguir con la conversación pero Gabriel le agarró del brazo.
Gabriel: -Así no conseguirás respuestas, amigo.

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Máster. En la isla.

Irathor volvió de la cascada con algunas cantimploras llenas. Lo peor de su situación era el tener que hacer esos viajes hasta la cascada todos los días, sin contar la recolección de la fruta y la caza de jabalíes puesto que la comida de Dharma no daba para todos.

Encima de una especie de mesa central Johnny guardaba algunos enseres en una especie de saco roído con el logo de Dharma. Al ver a Irathor volver le lanzó un mono Dharma.

Johnny: - Tenemos que disfrazarnos para entrar.
Irathor: - ¿Has pensado cómo nos infiltraremos?
Johnny: - Ahí está el problema. No sé cómo podremos atravesar la barrera sónica al menos que sea por encima.

Martha se acercó a los chicos:
Martha: - Voy con vosotros.
Irathor: - Perfecto ¡vayamos todos en grupo para despertar menos sospechas aún!
Martha: - Perdona ¿sabes acaso qué tipo de medicina necesita el niño?
Irathor y Johnny se quedaron callados.
Martha: - No hay más que hablar.
Johnny: - No tenemos un disfraz para ti.
Irathor: - Entonces la haremos pasar por un rehén.

Nina se encontraba sentada en el suelo, viendo la conversación. Irathor se quedó mirándola.
Irathor: - ¿Qué?
Nina: - Nada. - después se puso en pié y paso al lado de él - No volváis muy tarde.
Irathor se giró y vio como Nina entraba en la tienda donde Frances, Sara y Jake seguían aún. Después miró a Johnny y Martha.
Irathor: - Andando!

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Máster. L.A.

Scott despertó en un coche con los cristales tintados, cegado por la luz del compartimento del conductor.

- Pero qué coño has hecho Rachel?

Scott tenía las manos atadas a la espalda, y la cabeza le dolía terriblemente. En otra ocasión lo hubiera achacado al alcohol y las drogas, pero recordaba el golpe que Rachel le había propinado.

- Scott tranquilízate, vale? No pasa nada, todo saldrá bien... Quiero... queremos ayudarte.
- Que te jodan Rachel!! Ayudarme?? Antes no eras así, antes no hubieras hecho daño nadie?
- No tienes ni idea de qué estoy haciendo o por qué lo hago Scott, créeme.
- Que te crea? Desapareciste el día en que partió el Kahana, me dejaste solo cuando Dexter se fue con su amiguito... Y años después me entero de que trabajas para Widmore. Haciendo qué? No me importa! Pero él es el culpable de que Tanya y los demás no hayan regresado. De que tu amiga, Claire, no haya regresado.
- Ni se te ocurra nombrar a Claire.
- Que te jodan!!


Dicho lo cual, Scott se dio la vuelta como pudo y se puso a dormir.

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Máster. En la isla.

Tanya seguía en la cascada con la mirada perdida. A pesar de su mejora no se sentía mejor psicológicamente y es que estar allí y haber viajado en el tiempo sin explicación alguna no era lo que esperaba de aquel lugar.

De pronto oyó un ruido de pasos. Se escondió entre unos matorrales por si era alguno de los vigilantes de Dharma. No sería la primera vez que viera a aquel hombre rubio vigilando la zona. A los pocos segundos de esconderse vio que Eloise volvía con los suyos. Cuando estaba a punto de incorporarse vio como Gabriel y Zohar la seguían a una distancia lo suficientemente prudencial como para que ella no se percatara.

Tras la escena Tanya agarró del brazo a Gabriel:
Tanya: - ¿Qué se supone que estáis haciendo?
Gabriel miró a Zohar de reojo y se limitó a contestar
Gabriel: - Ha habido cambio de planes. Nos van a ayudar.
Zohar miró a Gabriel e hizo un gesto como si se dispusiera a hablar pero Tanya se le adelantó.
Tanya: - Quiero ayudar. Voy con vosotros.

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Máster. L.A.

No esperaba que Kate me ayudara cuando acudí a su casa, pero tras mi conversación con ella vi que estaba equivocado. Los medios habían hablado mucho de ella en los últimos años, más que de cualquier otro Oceanic6: un hijo cuando nadie sabía que estaba embarazada, la salvadora de los supervivientes, un juicio pendiente por homicidio... desde luego no la pintaban nada bien, pero ahora sabía lo mucho que todos se equivocaban con ella. Sólo era alguien que quería empezar de nuevo, y quería hacerlo al lado de su hijo... Poco importaba que ella dijera que no era su verdadero hijo, ella lo había cuidado y protegido desde que su madre desapareció.

Mark pensaba en todo eso mientras seguía al coche de Ben hacia el puerto. No le había sido muy difícil encontrarle; tal como Kate dijo, volvió a su casa para convencerla de volver a la isla una vez más, y Mark estaba esperándole fuera. Le siguió hacia el puerto y contempló una escena para la que no estaba preparado. Ben había disparado a un hombre cerca de un velero, en el que una mujer y un niño gritaban... Afortunadamente para todos, el hombre le propinó una paliza a Ben, lo cual facilitaba mucho que Mark pudiera obtener información de él.

- Disculpe, es usted Ben?
El hombre, herido, le miraba interrogativo. Parecía fingir que controlaba la situación, pero Mark sabía que necesitaba ayuda.
- Quién es usted?
- Mi nombre es Mark Castillo.

- Castillo... – Mark percibió el cambio en su mirada, le había reconocido – Señor Castillo por favor necesito ayuda. Sería tan amable de acercarme a un hospital.
- Sí claro... en cuánto me diga dónde está mi hijo.


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Máster. En la isla.

- Es una canción preciosa Frances.
- Gracias Sara
–dijo acariciando a Jake – me la cantaba mi madre de pequeña, siempre me tranquilizaba.
- Crees que encontrarán la medicina? Crees que Jake saldrá adelante?
- Vamos a hacer todo lo posible para que así sea Sara. Mira, con la medicina de Eloise al menos ha conseguido dormirse, y parece que la fiebre le ha bajado. Seguro que cuando los chicos encuentren el medicamento, se recuperará del todo. Jack es muy fuerte... como su madre.
- Gracias Frances – dijo Sara mientras una lágrima le resbalaba por la mejilla.

- Sea como sea pronto lo sabremos – las dos chicas se volvieron y vieron a Nina en la puerta de la tienda – Se han ido todos.
- Todos?? Martha también? – preguntó Sara.
- Sí, quería ayudarles... Ira y Johnny ni siquiera sabían lo que tenían que buscar.

Frances se levantó de repente, asustada:
- Y Gabriel y Zohar?? Tanya?
- De Tanya no sé nada, pero ya sabéis que le gusta estar sola. Gabriel y Zohar... les he visto ir detrás de Eloise.
- Oh no Nina, no me gusta nada
– tras lo cual Frances salió corriendo de la tienda.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Mié Sep 30, 2009 12:05 am 
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Álex (16 años dando tumbos)
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Zohar. En la isla.

Zohar: - ¿Por qué en esta isla todo el mundo se cura excepto este niño?
Eloise: - (...) No sé a qué te refieres.

Eloise se levantó y salió de la tienda sin mediar palabra alguna.

Zohar.- Te has dado cuenta, ¿verdad? No ha podido disimular. Sabe lo que le pasa al bebé y no quiere decírnoslo.

Traté de seguir sus pasos, pero Gabriel me agarró del brazo.
Gabriel.- Así no conseguirás respuestas, amigo.
Zohar.- ¿Qué sugieres entonces?

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Seguiamos a Eloise a una distancia prudencial, lo suficiente para que no se percatara de nuestra presencia. De repente Tanya apareció de la nada y encaró a Gabriel:

Tanya.- ¿Qué se supone que estáis haciendo?
Gabriel.- Ha habido cambio de planes. Nos van a ayudar.
Tanya.- Quiero ayudar. Voy con vosotros.


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Llevabamos caminando un buen rato cuando nos encontramos con un claro por el que cruzaba un riachuelo. Saqué una botella de plástico vacía de mi mochila y me agaché para llenarla.
Tanya.- Aún no entiendo cómo habéis conseguido convencerla, chicos... no parecía dispuesta a colaborar.
Gabriel.- Bueno... hablamos con ella y esto... eh...
Zohar.- No sé porque le has dicho eso, Gabriel.

Tanya.- ¿Qué...? ¿Quieres decir qué no nos van a ayudar? ¡¿En qué estábais pensando?!
Zohar.- Creo que hicimos bien después de todo... con un escándalo así habrías alertado a todo el mundo.
Tanya.- ¡¿Y te extrañaría que se alertasen?! No confían en tí. Les traicionaste...
Zohar.- ¡Oh, vamos, ya estoy harto de eso... ¿Y tú qué sabes?! No estábais aquí.
Les mentí, no pretendo negar eso. Y trajo consecuencias que no podía prever.
Estaba tan convencido de que Ben era el único al corriente de su plan de dejarse capturar y aprovecharíamos la confusión para conseguir un medio para salir de la isla...
Sí, es verdad que puse en riesgo al grupo al no contarles todos mis motivos, pero lo hice porque creía que podíamos hacernos con el submarino.

Gabriel.- ¿El submarino? Nadie me ha contado nada sobre un submarino.
Zohar.- Ahora da igual, lo destruyeron poco antes de que llegárais.
Tanya.- No da igual, Zohar... Hemos retrocedido en el tiempo.... eso no ha pasado aún.


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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Jue Oct 01, 2009 12:17 pm 
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Mr. Eko (antes conocido como Mr. Ed)
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Johnny. En la Isla

Perdidos. Ninguna palabra definiría mejor su sensación en la isla. Ese andar sin rumbo, como un papel a merced del viento, que sentía desde que había pisado la isla, se había multiplicado los últimos años con esos pantallazos blancos que habían burlado las más elementales leyes de la física y la lógica. Una vez estabilizados en el tiempo, la única seguridad que sentía Johnny era la que le proporcionaba el contacto con el rifle que llevaba entre las manos y la presencia de Irathor; los dos caminando por la selva, como en los viejos tiempos, con la presencia muda de Martha, que caminaba ausente y silenciosa a sus espaldas.

-Echaba de menos estas escapaditas por la selva.

Irathor intentaba romper el silencio de aquella oscura selva, pero Johnny no parecía muy por la labor, porque avanzaba cabizbajo contestando con gruñidos o monosílabos los comentarios de su compañero. Sin embargo, Irathor no era de los que se rindiera, ni de los que se andaban por las ramas cuando quería algo. Así que preguntó a bocajarro:

-¿Qué pasa con Zohar?
Johnny se encogió de hombros.
-¿Qué pasa con él?
-Vamos, hombre. Ese maldito bastardo nos ha traicionado más de una vez. No me siento seguro teniéndolo a mi lado. Además, tú tienes más motivos que yo para odiarle, después de lo que te hizo antes de montarte en el avión...
-De eso prefiero no hablar
- le cortó Johnny.
-Algún día tendrás que hacerlo.
-Zohar, como todos, vino a esta isla con muchos pecados a sus espaldas. Y aquí... bueno, digamos que no siempre ha tomado el camino correcto.

Irathor soltó un bufido molesto.
-Es un maldito traidor y ya está. No lo excuses. Yo sólo te digo que no le permitiré ni una más- contestó, agarrando amenazante su fusil.

No tuvieron tiempo de seguir charlando. Un movimiento detrás de unos arbustos les alertó. Irathor se llevó un dedo a los labios exigiendo silencio y se acercó a observar. Johnny y Martha le imitaron, avanzando sigilosamente. Detrás del follaje, se distinguía una silueta con un mono de Dharma.

-¿Quién será?- susurró Martha.
-No lo sé, pero ahí tenemos nuestro pasaporte para entrar en The Barracks. Propongo que le sigamos hasta pasar la barrera sónica y depués nos deshagamos de él- sugirió Johnny.
-Espera. Tengo un plan mejor- sentenció Irathor.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Jue Oct 01, 2009 4:58 pm 
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Ethan (Not in the manifest)
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Scott. L.A.

Scott: - Que te crea? Desapareciste el día en que partió el Kahana, me dejaste solo cuando Dexter se fue con su amiguito... Y años después me entero de que trabajas para Widmore. Haciendo qué? No me importa! Pero él es el culpable de que Tanya y los demás no hayan regresado. De que tu amiga, Claire, no haya regresado.
Rachel: - Ni se te ocurra nombrar a Claire.
Scott: - Que te jodan!!


Dicho lo cual, me dí la vuelta como pude y me puse a dormir. O al menos lo intenté ya que el coche paraba cada dos por tres, supongo que por los semáforos. Por suerte, a los diez minutos conseguí conciliar con dificultad el sueño...

El pub estaba medio lleno. Eran las ocho de la tarde pero ya era de noche. El frío de la calle hacía más acogedor aún el sitio. Él llegaba tarde, como siempre. Aún así no me importó, al menos esta vez, ya que la música que sonaba me levantaba el ánimo. Estaba sonando mi canción preferida.

Al minuto Tim apareció. No parecía él.

Tim: - Siento llegar tarde. Jake sigue enfermo y han pedido ayuda a Eloise.
Scott: - Tranquilo, no pasa nada.
Tim: - ¿Seguro? Desde que fue Rachel a tu casa estás más inquieto de lo normal.
Scott: - ¿Y tú qué sabes?
- le espeté

Hubo una pausa en la que Tim aprovechó para mirar por la ventana del pub. Estábamos en nuestro rincón favorito de Londres, tal y como estaba la calle la última vez que pasé por allí.

Tim: - ¿Por qué me has llamado?
Scott: - ¿Yo? Fuiste tú! No dejas de llamarme desde que tengo estos sueños.
Tim: -Ah! O sea que sabes que estás soñando. Deberías hacerte un chequeo, podrías tener cualquier cosa en tu cabeza.
Scott: - ¿Terminaste la carrera de medicina?
Tim: - Scott, no tenemos por qué hablar de esto. Ambos sabemos que estoy muerto.
Scott: - Yo no tuve la culpa. Lo sabes.
Tim: - Tienes que acabar tu trabajo.
Scott: - Ella está en la isla. ¿Cómo coño quieres que lo acabe?
Tim: - Hazlo.


Y dicho esto se fue. La canción se había acabado y la puerta por la que acababa de salir Tim se estaba cerrando.


Rachel: - Scott. Despierta. Hemos llegado.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Jue Oct 01, 2009 11:52 pm 
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Jack (nos vas siendo útil...)
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Registrado: Jue Nov 02, 2006 9:52 pm
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Ubicación: En un espejo. ¡No, Jack! ¡No lo rompas!
Mark. L.A.

Se quedó mirándome fríamente con esos ojos desasosegante.

Ben:- Curioso que digas que es tu hijo, cuando ambos sabemos que no tienes nada en común con ese niño.

Mark:- ¿Y eso que más da? Solo sé que tenía que cuidarlo, protegerlo de ti, pero te lo llevaste. Y quiero recuperarlo, cueste lo que cueste. ¡¿Dónde está?!

Apreté el puño.

Ben:- ¿Y que piensas hacer? ¿Harás como cuando perdiste a Sandrah? ¿Cumplirás tu venganza por lo pasado con Julie conmigo? ¿Me matarás como a aquel hombre en el puerto de Boston?

¿Pero cómo podía saber eso? Imposible. Nadie más podía saberlo, aparte de…

FIUUUUUUUUUUUUUUUUUUUNNNNNNNNNNNN

Llovía a raudales en el puerto de Boston. Había hecho bien en traerme el chubasquero. Aiden me había llamado por teléfono para que me reuniera con él en ese sitio. Me había dicho que por fin tenía a la rata acorralada, así que me dirigí hacia allí, dispuesto a vengar a Sandrah.

Apareció tras una puerta de un almacén.

Aiden:- Eh, Mark, por aquí.

Entre dentro. Ahí estaba O’Hara, mantenido a punta de pistola por dos compinches de mi primo. Aiden cogió una de las pistolas y, mientras apuntaba a O’Hara, dijo:

Aiden:- Salid, esto es asunto solo para la familia.

Estos salieron, dejando la otra pistola a Aiden. Me la pasó a mi. Yo la agarré con fuerza y empecé a apuntar a ese cabrón.

Aiden:- Y ahora, Patrick, vas a aprender de una vez por todas de que nadie se mete con mi familia.

O’Hara le soltó un escupitajo a Aiden.

Patrick:- ¡Que te jodan, cabrón!

Acto seguido, Aiden le dio un golpe en toda la cara con la pistola.

Aiden:- Se acabó el juego. ¡Dispara, Mark!

Empecé a apretar el gatillo, pero entonces empecé a recordar lo que me dijo antes el Padre Seamus.

Flashback en Flashback

Había ido a visitar al Padre Seamus en la parroquia esa misma tarde. El estaba en confesionario. Me metí dentro.

Mark:- Perdóneme, Padre, porque voy a pecar.
Seamus:- ¿Y de qué pecado estamos hablando?
Mark:- Pienso matar a un hombre.
Seamus:- ¿Pero que estás diciendo, Mark? ¿Acaso estás loco? ¿Es por lo de Sandrah, verdad? ¿Es qué piensas que matar a ese hombre resolverá todo?
Mark:- Él la mató y la violó, Padre. No se merece vivir.
Seamus:- Pero el hecho de decidir si un hombre merece vivir no está en tu mano, Mark. Solo Dios puede decidir si un hombre vive o muere.
Mark:- Dios me odia por quien soy, Padre. Soy nieto de asesinos. No me merezco ni haber nacido. Me puse a llorar.
Seamus:- Hijo, no digas esas cosas. Tú lo has enmendado eligiendo un camino alejado de ese mundo. No lo fastidies ahora por algo que no va a arreglar las cosas, sino complicarlas aún más. Hacerlo no te devolverá a Sandrah.

Después de unos instantes de silencio, dije:
Mark:- ¿No me va a decir mi penitencia, Padre?
El cura, resignado, me dijo la penitencia. Después salí de la iglesia, dispuesto a ir al puerto.

Fin del Flashback en Flashback

Él Padre Seamus tenía razón: ¿qué derecho tenía a quitar la vida a un hombre? ¿Acaso quería reducirme al nivel de ese tipo? Y, además, como él me dijo, eso no me devolvería a Sandrah. Empecé a bajar el arma.

Mark:- No… no voy a hacerlo, Aiden.
Aiden:- ¿Qué? ¿Cómo que no vas ha hacerlo? ¿No sabes lo que ha costado pillarlo? ¡Mátalo o lo haré yo!
Mark:- ¡No! No puedo hacerlo…
Aiden:- No me jodas, Markie…

Al decir esto, Aiden se giró para increparme. Momento que aprovechó O’Hara para golpear y noquear a mí primo diciendo:

Patrick:- ¡Cerdo cabrón!

Acto seguido se abalanzó sobre mí, intentando agarrar la pistola. Empezamos a forcejear.

Mark:- ¡¿Qué haces?! ¡No! ¡¡Suelta!!

Y entonces noté como mi dedo índice, que aún lo tenía en el gatillo se cerró al intentar agarrar mejor el arma, apretándolo.

BANG

La cara de O’Hara se desencajó, mirando hacía abajo y viendo la herida de su abdomen, de la que salía sangre a borbotones. Este empezó a perder el equilibrio mientras se agarraba desesperado a mi camisa. Al final cayó, con la mirada inerte, al suelo.

Había visto el rostro de la muerte. Y me entraron nauseas.

Mareado, me senté en el suelo. Me puse las manos en la cabeza.

Aiden recuperó el conocimiento.

Aiden:- ¡Ah, joder! ¡El muy mamón…! Reparó en el cadáver de O’Hara. ¡Vaya! Lo has hecho al final… ¡Enhorabuena! ¡Ya eres todo un hombre! Venga, deshagámonos del cadáver.
Mark:- Hazlo tu solo. No quiero saber nada más de esto.
Aiden:- Mark…
Mark:- ¿Acaso no te das cuenta? ¡He matado a una persona!
Aiden:- Sí, a una que era un cabrón. Y ahora ayúdame…
Mark:- Llévame a casa.
Aiden:- Primo.
Mark:- ¡Qué me lleves a casa! Prometo que no se lo contaré a nadie. No quiero acabar en la cárcel.
Aiden:- Está bien, te llevaré. ¡Chicos!

Aiden y yo nos fuimos de ahí mientras los dos compinches se llevaban el cuerpo sin vida de O’Hara.


NNNNNNNNNNNNUUUUUUUUUUUIIIIIIIIIIIIFFF

Me abalance sobre él con rabia, agarrándole de la camisa y poniéndole en contra de la cabina.

Mark:- ¡¡¿CÓMO COJONES SABES ESO?!! ¡Eso solo lo sabían dos personas aparte de mí! ¿Cómo es que lo sabes?
Ben:- Tengo mis medios. Dijo manteniendo la calma, a pesar de su expresión de sopresa. Y dime, ¿seguro que piensas volver a caer en tus mismos errores, Castillo?
Mark:- ¡Yo…! Yo. ¡Fue un accidente, joder! ¡No quería matarlo!
Ben:- Pero tuviste la intención en un principio. Lo que tendrías que haber hecho es no haber ido en primer lugar. Permitiste que tus sentimientos nublasen tu razón, como estás haciendo ahora… Y te vuelvo a preguntar, ¿quieres cometer ese mismo error?

Baje la cara. Tenía razón. No podía pagar mis frustraciones con ese hombre, aunque se las mereciera.

Mark:- No.
Ben:- Entonces sería mejor que me soltaras, y entonces, hablando como personas civilizadas, te diré todo lo que quieras saber.

Solté a Ben. Este se recompuso un poco.

Ben:- Mucho mejor.
Mark:- Y ahora, dígame donde está el niño.
Ben:- Si te digo la verdad, Castillo, creo que en el fondo ya sabes la respuesta.

Mark:- No estará… ¿no estará en la Isla? No… ¡No! No puede ser verdad. Seguro que está jugando conmigo. Sabe que esa Isla me ha destrozado la vida.
Ben:- Pues no, no estoy jugando contigo. Está en la Isla. Está con nosotros, con los buenos. A salvo, con los que tienes que estar.

Me quedé un rato callado. ¿De verdad estaba en esa Isla? Por un lado me decía que me alejase de ella, pero por el otro lado deseaba encontrar al niño… Al final respondí.

Mark:- Me da igual que digas que está a salvo con tu gente. No me creo que seáis tan buenos como dices. Así que dime como ir a esa Isla.
Ben:- Pues siento desilusionarte, pero hace tiempo que la Isla desapareció y ya no sé donde está.
Mark:- Mientes. He hablado con Austen, y me dijo que quería llevarles de vuelta, por lo que sabe dónde está. Así, que, dime, ¿CÓMO LLEGO A LA ISLA?

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Cómics idiotas de un servidor.
Dios te ama como el ama a Hugo.


Última edición por GonzaHerMeg el Vie Oct 02, 2009 1:37 am, editado 1 vez en total

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Vie Oct 02, 2009 12:02 am 
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Ethan (Not in the manifest)

Registrado: Vie Ago 04, 2006 5:19 am
Mensajes: 1309
Irathor. En la Isla.

Caminar a traves de la selva me devolvía algo de paz, por alguna extraña razón el separarme de nuesto campamento me aliviaba. El alejarme de determinadas personas me calmaba, me hacía pensar con claridad y casi me sentía capáz de aceptar nuestra situación actual.

Iba pensando en lo mio, respirando aire a bocanadas, dejando que la naturaleza me golpeara en la cara e inundara mis pulmones, dejaba que todo eso pasase y a cada respiración, a medida que salía el aire, notaba que expulsaba mis propios demonios. Entonces me di cuenta de que estaba pensando en alto...

-Irathor: Echaba de menos estas escapaditas por la selva.

Caí en la cuenta de que Johnny estaba demasiado absorto, se había alejado de la situación real de la misma manera que lo estaba yo hace unos momentos, pero de una manera completamente difente. El parecía no estar agusto, derrotado, en particular, me recuerda a mi cuando estoy por el campamento. Me pareció lo ideal para sacar un tema que me tenía de lo más preocupado.

-Irathor: ¿Qué pasa con Zohar?
Johnny se encogió de hombros.
-Irathor: ¿Qué pasa con él?
-Irathor: Vamos, hombre. Ese maldito bastardo nos ha traicionado más de una vez. No me siento seguro teniéndolo a mi lado. Además, tú tienes más motivos que yo para odiarle, después de lo que te hizo antes de montarte en el avión...
-Johnny: De eso prefiero no hablar
- Me cortó
-Irathor: Algún día tendrás que hacerlo.
-Johnny: Zohar, como todos, vino a esta isla con muchos pecados a sus espaldas. Y aquí... bueno, digamos que no siempre ha tomado el camino correcto.

Irathor soltó un bufido molesto.
-Irathor: Es un maldito traidor y ya está. No lo excuses. Yo sólo te digo que no le permitiré ni una más- contesté, agarrando amenazante su fusil.

De repente oí un crujir de hojas secas y ramitas, alguien estaba cerca andando y por la frecuencia de su paso, aun no nos había descubierto. Me agaché colocando mi dedo índice en la boca pidiendo silencio, Johnny y Martha se agacharon mientras yo me acerqué a mirar, ellos me siguieron a una distancia prudencial. Pudimos ver al otro lado del follaje a uno de los trabajadores de Dharma, se había parado para tomar un trago en ese momento. Al parecer estaba solo. Volvimos sobre nuestros pasos a comentar que hacer.

-Martha: ¿Quién será?- dijo susurrando.
-Johnny: No lo sé, pero ahí tenemos nuestro pasaporte para entrar en The Barracks. Propongo que le sigamos hasta pasar la barrera sónica y depués nos deshagamos de él- sugirió.
-Irathor: Espera. Tengo un plan mejor- sentencié.

Noté la cara de sorpresa de ambos, en realidad el plan de Johnny no se salía en absoluto de la lógica, pero esta vez había algo diferente, una persona sola caminando de Dharma no era muy normal, quizás le podríamos sacar partido a la situación, ademas ya estaba un poco cansado de ir por ahi pegando tiros a todo el mundo, esto debía ser una misión de infiltración y no un tira y afloja hasta regresar al campamento con todos pisandonos los talones.

-Irathor: Esta vez ha de ser diferente, va solo y es extraño que esta gente vaya sola por la selva, quizás podamos sacarle partido a este pequeño regalo...
-Martha: Entonces, ¿qué sugieres que hagamos?
-Irathor: Ir y hablar con el, pacíficamente y exponerle nuestro problema.


Johnny se sorprendió un momento junto con Martha, se que no era una manera de actuar normal en mi, pero me indignó un poco el hecho de que lo manifestarán tan claramente.

-Johnny: Y entonces un extraño al que no conocemos de nada se apiadará de unos pobres viajeros en el tiempo perdidos que tienen un niño enfermo.
-Irathor: Si, un niño nacido unos treinta años más tarde, que no se te olvide.
-Johnny: Me estas tomando el pelo.
-Martha: No me parece tan mal idea, de todas formas, si no acepta, podemos optar por tu plan inicial.
sugirió
-Irathor: Esa es la idea, solo que le sacaremos la manera de apagar la barrera esa de otra manera diferente, un poco más agresiva.
-Johnny: Pues... hagamoslo.
añadió sin demasiado convencimiento.

Una vez tomada la decisión volvimos a mirar a ver en que situación se encontraba, para decidir en que momento salir.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Lun Oct 05, 2009 8:17 pm 
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Sawyer (util Y decorativo <3)
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Registrado: Jue May 29, 2008 8:02 pm
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Nina. En la isla.

Aunque el frío del suelo isleño helaba hasta el último rincón de mi cuerpo prefería seguir tumbada en esa posición. Jake había conseguido dormirse, y Sara y Frances aprovechaban esos momentos de respiro para hacer la colada fuera; el silencio se hizo al fin un hueco en la cabaña permitiéndome pensar, o al menos dejar pasar la corriente de pensamientos y recuerdos que fluía acelerada en mi mente.

Todo este tiempo... y aún sigo sin poder hacer nada...

No sabía ya cuánto tiempo llevaba así, de costado, con las piernas ligeramente flexionadas y la cabeza recostada sobre uno de los brazos, pero tampoco tenía fuerzas para moverme. Tampoco quería. La parte anterior de mi brazo se empezó a resentir en forma de calambres debido a la carga de la mala postura, y entonces abrí los ojos. Todo seguía igual.

¿Cuánto tiempo habrá pasado desde que se fueron con Eloise y a por las medicinas?

Volví a cerrarlos. Qué importaba. En realidad, desde aquel día en el que el cielo se volvió blanco y mi corazón gris pocas cosas me importaban. Tan sólo eso, la única razón que me mantenía en pie. Y estaba fuera de mi alcance. Suspiré con resignación y me prometí a mí misma dejar de pensar en ello de una vez. Me pregunté cuántas veces habría roto esa promesa a lo largo de esos tres años.

Tres años. Y aún conservaba el recuerdo de esa instantánea que lo cambió todo como si fuera ayer. Tres años en los que habíamos conseguido sobrevivir más que vivir, si es que el mérito era nuestro: al fin y al cabo éramos alimentados y consentidos en esa isla por otros. Por lo general, mi relación con el resto del grupo se había deteriorado bastante. De hecho, gente como Gabriel o Tanya me resultaba tan desconocida como el primer día; con Irathor y Johnny apenas hablaba ya. Frances siempre estaba ahí, pero nunca conseguimos intimar. Por suerte, Martha seguía siendo mi principal apoyo en una isla que cada vez me aprisionaba y castigaba más.

Una suave brisa se coló en el interior, jugueteando con mis cabellos sin recoger y acariciando mi tez más pálida de lo habitual. De repente una tos, y seguidamente un llanto. Jake se había despertado.

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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Mié Oct 07, 2009 11:15 am 
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Álex (16 años dando tumbos)
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Registrado: Vie Ago 17, 2007 7:49 am
Mensajes: 1619
Tania. En la isla.

Gabriel.- ¿El submarino? Nadie me ha contado nada sobre un submarino.
Zohar.- Ahora da igual, lo destruyeron poco antes de que llegárais.
Tanya.- No da igual, Zohar... Hemos retrocedido en el tiempo.... eso no ha pasado aún.


Zohar se volvió para mirarme directamente a los ojos, sorprendido. En su mirada creí notar, además de sorpresa, una expresión de decepción ¿Era posible que una mente tan brillante como parecía la suya, no se hubiera parado a pensar en la existencia del submarino? ¿Quería Zohar realmente salir de la isla? Quizá los rumores que corrían entre mis compañeros eran ciertos: Zohar era un traidor.
Una sensación de desasosiego recorrió mi cuerpo desde los pies hasta la cabeza ¿En quién podía confiar? O lo que era más complicado: ¿Lograría alguna de esas personas confiar en mí? Desde hacía tiempo, sabía que mi integración en cualquier grupo era una batalla perdida. Tenía demasiados demonios dentro ¿Llegaría alguna vez a echarlos fuera? jajaja, Tania, llevas demasiado tiempo en este estado, de verdad alguna vez has pensado que podrías alcanzar algo ni siquiera parecido a la paz? me dije a mi misma.
El desasosiego empezó a convertirse en rabia, una rabia que estaba agarrada fuertemente a mi corazón y que dificilmente lograba controlar en estos últimos meses.

Me detuve bruscamente. Zohar se volvió hacia mí:

Zohar: Tanya, no puedes pararte ahora o perderemos a Eloise, vamos!
Tanya: No pienso moverme de aquí. Zohar, mátame. Mátame o ayúdame a subir a ese submarino. No puedo permanecer ni un minuto más aquí.
Zohar: Tanya... qué??
Tanya: Tienes dos opciones: matarme o ayudarme a escapar. Si optas por no hacer nada de esto, Zohar, ten por seguro que haré lo posible porque no os inflitréis en The Barracks.


Acto seguido comencé a correr hacia donde se encontraba Eloise.

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By Unam (graciassssssssssss :abr:)


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 Asunto: Re: Lost & Rol: Senderos de Traición (Season Three)
NotaPublicado: Jue Oct 08, 2009 2:42 pm 
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Álex (16 años dando tumbos)
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Registrado: Dom Sep 24, 2006 2:54 pm
Mensajes: 1625
Ubicación: anywhere i lay my head
Zohar. En la isla.

Tanya se detuvo bruscamente. Me volví hacia ella:

Zohar: Tanya, no puedes pararte ahora o perderemos a Eloise... ¡vamos!
Tanya: No pienso moverme de aquí. Zohar, mátame. Mátame o ayúdame a subir a ese submarino. No puedo permanecer ni un minuto más aquí.
Zohar: Tanya... ¿¿qué??
Tanya: Tienes dos opciones: matarme o ayudarme a escapar. Si optas por no hacer nada de esto, Zohar, ten por seguro que haré lo posible porque no os inflitréis en The Barracks.


Acto seguido comenzó a correr hacia donde se encontraba Eloise.

Tenía que actuar rápido. No podía dejar que nos descubriese, lo echaría a perder todo...
Eche a correr tras ella al mismo tiempo que desenfundaba la katana. Conseguí alcanzarla y forcejeé para que parase. Tanya tropezó, pero pudo parar la caída con sus manos. Hizo ademán de incorporarse de nuevo, pero se paró al ver el filo de la katana a escasos centimetros de su cabeza.
Zohar: Lo siento Tanya, pero no puedo dejar que nos descubran.
La mirada de Tanya reflejaba desolación. Realmente lo decía en serio, le daba igual que la matase...
-¡Maldita sea! ¿De verdad es tan importante para tí subir a ese jodido submarino...?!
Asintió con la cabeza, sin pestañear, sin inmutarse.
-Está bien... haré cuanto esté en mi mano para que consigas marcharte. Lo haré encantado... Si no valoras lo que esta Isla puede darte, es que no te lo mereces. Ahora vamos...


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Traducción al español por Huan Manwë